Archive for marzo, 2012
Si la tranquilidad se basa
en la suspensión de la observación y el razonamiento,
en el brutal acuerdo tácito
de que no se hacen preguntas ni comentarios,
diré que soy desobediente,
y que conozco mi saga,
aquella que siempre fue lapidada.
Y si el amor es dominación y sumisión
su única paz, diré que mi amor no admite
cementerios porque late de vida
y la vida no es eso, lo sé bien
porque sé y siento.
Así, temblando de vulnerabilidad,
incontenible a la represión,
brotando libre, llega siempre
la primavera.
Y la única muerte que concibo
es sólo muerte, no el final de la tortura.
Una persona intenta reflexionar y le da voz a ese proceso, y lo que la gente entiende le devuelve una amenaza.
Sócrates reflexiona sobre la virtud, si puede enseñarse o no, y plantea la cuestión: si existe una persona virtuosa, pongamos Pericles, sus hijos serían virtuosos por aprendizaje ¿o no?
Respuesta de la gente que no comprende: ¿Qué estás diciendo: que Pericles es un mal padre?, ¿que se ha negado a enseñar a sus hijos sus virtudes? Ándate con cuidado… Estás denigrando a un personaje de la patria.
Lo primero que se lleva quien intenta cambiar algo es una hostia, sin importar lo que dice, si lo que dice se relaciona con la virtud o no. Si vas a un lugar y dices: aquí traigo este regalo, que puede hacer nuestra vida algo mejor, la gente entiende que estás diciendo que lo que hay ahí es una mierda.
¿Cómo se puede desarrollar la virtud? ¿Se puede aprender o enseñar, transmitir o desarrollar?
La innovación, la creatividad, la investigación, el razonamiento empático son vistos como amenaza en las sociedades prevalentes (la sociedad «normal»). ¿Por qué y en qué medida se puede cambiar esto? Sólo permiten que haya más de lo mismo, no que haya diferente. Y la sociedad defendiendo a sus «emprendedores» no se dan cuenta de la contradicción flagrante en la que incurren. ¿Dónde está la contradicción deformante de ese pensamiento? En una falacia «de la ambigüedad», se usa el mismo término o expresión con dos sentidos diferentes al mismo tiempo. Va cambiando de sentido según lo que interese decir: en un sentido se asocia a una conducta virtuosa y en otro a una conducta contraria a la virtud.
Alaban a «los emprendedores» (queriendo decir, «empresarios que harán más de lo mismo») y desprecian el 15M, que está lleno de personas con iniciativa! (que quieren hacer otra cosa, no lo mismo).
Capacidad introspectiva, conocimiento de los mecanismos sociales. Ingredientes fundamentales para resolver el problema.
Es tal la necesidad de encontrar una posibilidad factible, que cuando una persona muestra en un acto (verbal u otro) bondad, convierto ese detalle en un todo y me comprometo a apoyar radicalmente (a nunca engañar, ni ser mezquina, en ningún sentido, aunque esto no incluye «sacrificio», es decir, recorte a la libertad). Así se construye un mundo no real.
Con todo, dos reflexiones:
No hay una construcción perfecta (correcta, ideal).
Esta construcción mía se diferencia a las construcciones sociales que imperan (y que son acatadas anulando la capacidad de racionalidad empática, de razón compatible con sentimiento), que tampoco remiten a un mundo real, en que no contiene intenciones o actos de maldad y mezquindad.
Por desastrosos que sean los hechos que lleva asociados.
Lo que me parece indudable es que no se puede actuar mejor sin desarrollar la introspección. Y que es preciso desarrollar la inteligencia social también, para protegerse.
Aporte para el Festival Itinerante por el aborto seguro, legal y gratuito en América, llena de pueblos, 8 de marzo del 2012, de michelle renyé, pobladora de mujerpalabra.net
Licencia poética
Mi licencia poética es hablar
de lo que el Hombre ha silenciado
mientras estrangulaba a las mujeres:
la mula de carga, la sucia coneja, la mantis, la zorra,
la urraca estéril, incapaz de pensar, estridente
en el sentir, buena sólo para ser usada.
Todos son nombres del Hombre para ellas.
Así es la guerra totalitaria visible e invisible del horror.
Es la licencia poética de quien tiene menos valor
que un vientre gestando la posibilidad
de un futuro hombre;
la licencia poética de un ser
insignificante, frívolo, maldito,
cuya muerte, desangrándose en el suelo,
es siempre merecida, cuya vida es ser acosada,
violada, morada de golpes y de esfuerzo,
sepultada viva, difamada, ninguneada hasta la aberrante
enésima vuelta que es “Di ‘Sí’, ‘Me gusta’,
‘Nos lo merecemos’; confirma el brutal universo
de la razón patriarcal, pon tu huella aquí:
‘Sí, éste es mi lugar’”.
Lo inmoral hecho decente, conveniente, castigo justo.
Son los hechos del Hombre hacia ellas.
Me tomo la licencia poética de existir
negando con mi vida
que haya justicia donde no la hay,
constatando con mi vida
la existencia de otra lengua,
puro amor en la cabeza corazón,
cuyo cuerpo crece en nuestra voz
que vamos a conservar porque es
pura vida: camino de polvo arcilla,
de volcán, de agua sonora, olor a yerba,
vuelo de viento entre los campos y los árboles,
luces, cuevas, lagos, noches,
existencia,
y si tienes valor,
únete a nosotras las personas.
Los materiales que construyen nuestras identidades comparten el hondo impacto de lo que el sistema patriarcal define como Hombre y Mujer. La mayoría acepta que estas definiciones son hechos naturales, inevitables. Pero siempre ha habido minorías que han cuestionado, rechazado, transcendido estas definiciones, lo que no implica que hayan podido desenraizar el impacto de estos papeles. Con todo, y dado que todo es un proceso, todo papel aprendido puede modificarse en alguna medida para aspirar al ideal de no construir la identidad a costa de nadie. Aunque mi ideal es llegar a ser una persona, trascendiendo los condicionamientos del Ser Mujer en un sistema patriarcal, hay elementos del Ser Mujer que no me incapacitan para comprender y por tanto trabajar para ser la persona en proceso, la persona que convive y vive en sociedad.
Sobre la cuestión de los condicionamientos biológicos no me preocupo nada, porque un ser con la capacidad de imaginación que podemos alcanzar (creatividad) no es arrastrado por los condicionamientos biólogicos. El que yo, al ser mujer biológicamente (con matriz), tenga la capacidad de gestar un ser humano no implica necesariamente que desee hacerlo, ni siquiera que tenga la capacidad o voluntad de ser Madre (según la ideología patriarcal: único ser Mujer que asume incluso contra su propia vida la crianza y educación del ser humano que ha gestado). El cuidado de las personas pequeñitas puede hacerse de muchas maneras cuando se tiene una mente capaz de imaginar. Los condicionamientos biológicos tienen algún papel (p.e., podemos morir de frío, sin matriz no puede gestarse contando sólo con el propio cuerpo, sin esperma que fecunde un óvulo no puede gestarse, si no bebemos morimos antes), pero no tienen el papel que el sistema patriarcal ha concebido e impuesto.
La importancia de plantearse la identidad crítica(libre)mente es que además de todas las otras cosas que dependen de este concepto, la violencia, la guerra vienen producidas por este tipo de ontología (nacionalismo) del ser.
Matar, someter es de cobardes, de personas incapaces de controlar su miedo y hallar soluciones a los problemas. Lo valioso, lo difícil es tejer un mundo que acoja personas libres y solidarias. El hecho de que no podamos prescindir de la única violencia de negar la libertad a quienes no pueden o quieren dejar de ejercer violencias contra otras personas no niega lo que puede ser; sólo hace que la búsqueda de soluciones sea compleja, dado el hecho de que en la consciencia colectiva de la especie prevalece la idea irracional de que sólo podemos vivir y convivir ejerciendo violencias. Si los recursos y esfuerzos empleados en generar las innumerables violencias que construyen el mundo social que tenemos fueran puestos al servicio de las buenas ideas y sentimientos, el mundo sería indudablemente mejor, no un imposible. Pero la cobardía, el asumir semejante limitación a la cabeza-corazón humana, es sencillamente pura cobardía, pura rendición. La razón patriarcal es un anacronismo, el camino que deberíamos empezar a ver y al que deberíamos dirigir nuestros esfuerzos es el que nos ofrece la razón empática, una racionalidad construida desde la capacidad del sentimiento de bondad, generosidad, honestidad, solidaridad. La justicia y el sentimiento de libertad no son más que valentía inteligente.
Hace muchos años, quizá cuando cayó el muro de Berlín, no recuerdo bien, di un taller en una reunión de la IRG llamado «Conceptos peligrosos, la revolución olvidada«, donde le daba una buena paliza a «reto/desafío», siguiendo la estela brillante de Rafael Sánchez Ferlosio en su libro Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado. Y estoy pensando pero no recuerdo el otro concepto al que le hice la crítica, jo. Los criticaba salvajemente porque se usan en el movimiento social y considero que se basan en unos valores de mierda que de hecho el movimiento cree combatir o desea combatir o dice combatir. Y algo es curioso, en todo ese tiempo, ese título no ha surgido por todos lados como las setas cuando llueve.
Hay una humildad que no es obediente ni indigna, sino rebelde y digna, la de saberse igual a las demás personas…
mons y dials de alemán (1-5)
Y una mierda que amar es suspender la inteligencia. Amar es justamente usar la inteligencia: te capacita para ver y apreciar lo que es invisible a los ojos de otras personas, te proporciona una sensibilidad o inteligencia extrema.
¡Cuánto odio enseña el patriarcado! ¡Con cuánto ahínco inconsciente colabora la gente para perpetuarlo!
Que «amemos» según los dogmas patriarcales no borra la existencia del amor. No nos convierte a todas las personas en seres incapaces de amar.
Sí, bien percibido: hago lo que me da la gana. Como el resto de personas que creen no estar eligiendo (y, por cierto, no hacen más que quejarse de todo, no organizándose jamás para nada; quejicas profesionales que detestan la libertad por lo que eligen, sí, pero lo que elige la mayoría, con sus pieles adversas a la empatía y su mente adversa a la resolución noviolenta de los problemas).
Lo que nos diferencia es más bien que yo sé que estoy sola y que debo mantenerme en pie sola, y que amo más la consciencia de la realidad que la compañía de la mayoría (al parecer, no se puede vivir en sociedad si no eliges el surco prevalente).
Ah, sí, los hombres nunca se disculpan, y algunas mujeres tampoco. Pero…
Yo existo y cuento y ofrezco esto: capacidad para disculparme sin sentir que es un acto humillante; no porque nos hayan despojado a las mujeres de dignidad, con sus viejas lecciones hipócritas y perversas, sino porque sé que es un acto necesario cuando se comete un error, sobre todo, si afecta a otra persona.
Así pues, no, no me interesa una amistad que no ofrezca una posibilidad de libertad así de fundamental. Como tampoco me interesa una amistad donde no se pueda hablar de un problema de comunicación. Me parece el ejemplo máximo de desamor.
Y luego está la belleza de la amistad: se puede elegir, no hay problema y eligiendo, no pasa nada.
No me refiero al mal de las personas que no son capaces de bondad. (Para solucionar ése, no creo que podamos evitar la violencia, aunque aludo a la de privar de libertad.) Me refiero al mal de personas capaces de bondad, que es el resultado de aceptar realizar ciertas operaciones («lo que hace todo el mundo» y «todo el mundo entiende que se haga, aunque esté feo» porque se «cargan de razones»), las «operaciones de la mezquindad o defensividad».
Son estos mecanismos, se me ocurre, lo que hace que sea tan difícil modificar la mentalidad por defecto que nos ha sido construida por «el mundo», por la cultura, por la sociedad. No defienden nada bueno, destruyen, degradando a quien los protagoniza y haciendo daño a quien es objetivo de ellos.
Hoy me han dicho que esta idea tiene al menos 2.500 años, que soy socrática y platónica, y que otra visión pudiera ser que la gente no entiende ni, sobre todo, puede o quiere entender.
Hoy por lo menos he encontrado una saga.
El amor puede adoptar muchas formas. Lo importante es que no se base en los mecanismos de autodestrucción y manipulación con que se nos bombardea continuamente. Para poder evitar su impacto, hay que tener el entendimiento abierto a la evolución, capacidad autocrítica y empática… Y algo más: aprender a usar el humor, que siempre es un modo de solución honorable y placentero.
No es cierto que las personas sometidas a una situación de pobreza y las que tienen un coeficiente mental inferior a lo que se considera media sean más felices. Lo que pasa es que ni la pobreza ni el coeficiente intelectual despojan a las personas de su condición de persona.
La gente que dice cosas así no sabe lo brutal que aparece ante quienes decidimos usar la inteligencia para buscar la justicia y resolver problemas de formas noviolentas. Se escandalizarían si se vieran en este espejo. Pero ese escándalo no sería tan intenso como el dolor y la desesperación que provoca oír sus palabras psicópatas.
Hay algo que me genera rechazo radical y es cómo se reproduce el sistema de valores patriarcal sin que se enteren algunas mentes que consiguen reconocimiento a su trabajo de los mecanismos de reconocimiento prevalentes.
Para poner un ejemplo, hace ya muchos años escuché en la tele a Almudena Grandes y a Ana María Matute hablando sobre literatura. Y la segunda decía (la segunda, conocida por su inocencia, ¿no? Ay, qué penita tan grande me genera tanta inconsciencia!) algo que es repetido por estos grupos de personas siempre, y que una de las cosas que más rechazo me da (ojalá pudiera ejercer, en su lugar, el furor indiferencia), que es:
«La gente buena al final sale siempre». (!!!)
Buena se refiere a con talento para escribir, en su caso.
La reacción inmediata es preguntarse entonces (considerando la historia de siglos de la humanidad), si jamás hubo sobre el planeta más que alguna mujer capaz de expresar algo con talento de algún tipo. Es sospechoso que las mujeres no aparezcan por ningún lado, ¿no? (Y si aparecen ahora, en todo caso, no es sin búsqueda empecinada ni niega la realidad de siglos). No es posible que eso haya sido así, a pesar de que se las excluyera de poder dedicarse a lo que desearan y que pudieran estudiar y demás libertades que potencian las capacidades.
Y otro dolor: a esas pocas que aparecieron que serían buenas eso era según Ellos «porque escribían como hombres». Es decir, escribieron algo que los hombres en el poder pudieron entender y valorar. Aunque esto también cuesta creerlo, claro, por el obstáculo de la idea nada irracional de que todo autoritarismo tiene en su repertorio alguna excepción que lo valida incluso más.
Qué patético que ése sea el precio que consciente o inconscientemente parecen ir pagando las personas que reciben algún reconocimiento. ¡Pues no se habrán muerto como se han muerto (asesinadas, de hambre y frío, o por la incomunicación, que no es moco de pavo esto) millones de personas que fueron y serán anónimas y que sin embargo su vida o pensamiento brillaba y latía!
Las castas no empatizan nada. Por eso hay que evitarlas. Te atocinan la mente. Te hacen fofa. Incapaz de empatizar, de conocer el mundo. ¿No podrá la gente combatir su clasismo aprendido, su sentir halago?)
Quiero dejar de sentir este asco, por decirlo más directamente, porque es la versión menos digerible del dolor que causa la injusticia. ¡A ver si se lo plantean de un vez: la realidad! ¡Que piensen con un poco de libertad, por favor!
Por eso y por más, feliz de estar en la masa anónima, entendiéndose eso no como no desear compartir sino justamente lo contrario: sólo se puede compartir en pie de igualdad.
El error no está en que lo que se haga sea dañino para nadie. Hay que comprender lo incomprensible. Hay que saber cuándo es necesario no intentarlo más. A esto se lo llama «dejar de insistir». En una pintada dice: «La resignación es un suicido cotidiano». ¿Es dejar de insistir resignarse? ¿Por qué tengo siempre la sensación de que me estoy jugando la vida?
The mistake is not that one is doing something which harms anybody. What needs to be done is to understand what it is impossible to understand. One must know when it is necessary to stop trying. This is called «to stop insisting». A grafitti says: «Resignation is committing suicide each and every day». Is to stop insisting resignation? Why do I always get feeling that I’m risking my life?



































