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Citas 1 de «Machismo» de Barbijaputa

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p. 48 Si reducimos la lupa, en nuestro país [Espanya] se cometieron más de 9.000 delitos contra la libertad sexual (acoso, agresiones, abusos sexuales…), de los cuales 1.227 fueron violaciones (dato del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidad, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad). Esto se traduce en que cada poco más de seis horas se está produciendo una violai´con. Estos datos, sin embargo, son solo los que han sido denunciados; la cifra real es incalculable debido a que la vergüenza y el miedo hacen que muchas mujeres no denuncien nunca.

Solo en 2015 se interpusieron 129.193 denuncias por violencia de género, una media de 354 por día (Véase www.observatorioviolencia.org/estadisticas, Fundación Mujeres) aproximadamente. y vuelve a suceder lo mismo: son solo casos denunciados, el número real no podemos saberlo (…)

p. 49 (…) un mundo donde la violencia hacia las mujeres es considerada ya na pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un mundo indudablemente misógino. [leer este Comunicado de prensa de la OMS, 2013]

Los «locos»

Es obvio, por otra parte, que no todos los hombres acaban violando o matando a las mujeres, pero que no lleguen a esos extremos no significa que no hayan crecido absorbiendo los mismos mensajes, actitudes, noticias, anuncios, situaciones de discriminación, que los que sí llegan a esos extremos. Recordemos que los feminicidas, los violadores, los exhibicionistas, los acosadores y los maltratadores no se han creiado en mundos paralelos.

Y no, tampoco son «locos». (…)

p. 50 El problema de ver a los violadores, maltratadores y feminicidas como «locos» o como «enfermos» no solo normaliza la violencia contra las mujeres («Es algo que no se pudo evitar, porque él estaba loco») y fomenta la cultura de la violación (ya que desconoectamos el verdadero nexo con quienes suelen cometer estos actos: los cuerdos y machistas), sino que además propvocamos un daño colateral en las personas con enfermedades mentales reales (…) las personas que padecen algún trastorno mental son, en realidad, más víctimas que agresoras: hasta un 34 por ciento de ellas han sido objeto de violencia o maltrato durante su vida.

Fin de la Guerra Civil española y misoginia (memoria de una Crisis)

O «Recuerdos de una crisis, incluyéndose también la existencia de las mujeres en el mundo y del machismo y la misogina de la sociedad«.

Cerca del final de la guerra [Maruja Mallo, que consiguió exiliarse desde Galicia-Portugal], se enteró de muchos hechos espantosos que afectaban a amigas, amigos y parientes que habían quedado en España, algunos de los cuales habían muerto, otros estaban en la cárcel o se habían exiliado. España estaba en ruinas y, en el mejor de los casos, quienes se habían quedado en el país y habían tenido algo que ver con el Gobierno republicano estaban en el paro o se veían obligadas y obligados a desempeñar trabajos humildes y mal retribuidos para sobrevivir. El hambre, las enfermedades y las lesiones sufridas durante la guerra habían arruinado la salud de millares de personas y muchos de [«]los vencidos[«] se habían quedado sin casa, sin combustible y sin comida. La guerra había costado la vida de casi un millón de personas y eran muchas [personas concuerda en femenino] las que estaban encerradas en cárceles improvisadas y diseminadas por todo el país. Algunas estaban escondidas tratando de escapar de la policía secreta de Franco. Se contaban por millares los muertos anónimos, enterrados en fosas someras en las cunetas, en tanto que otros eran eliminados con un medio cualquiera después de ser fusilados sin juicio previo. A principios de 1939 escapó a Francia a través de los Pirineos casi medio millón de personas, que se vieron abocadas a más sufrimientos y a otra guerra. En Francia fueron recluidas en campos de concentración en condiciones infrahumanas y a continuación deportadas por millares a campos alemanes en los que perecieron. En el diario La Nación se comentó la desesperación y tal vez el remordimiento que embargaba a Maruja Mallo: «La conocimos en España hace algunos años. Era la época en que Maruja Mallo pintaba las verbenas y su espíritu era tan alegre y tan animado como todo ese mundo que ella calzaba en sus cuadros [durante la República]. (…) La encontramos diferente. Nos parece que ha perdido su alegría, y con razón».

Prácticamente todos los amigos de Maruja habían abandonado España, a excepción de los que estaban en la cárcel o enterrados [p.e., Lorca y Miguel Hernández]. De todos sus amigos vanguardistas de los años 20 y 30, Giménez Caballero era uno de los pocos que se convirtió en defensor del fascismo y en aliado de la causa franquista. (…) [G.C.] había alabado siempre la obra de Maruja Mallo y había colaborado a menudo con ella. Su [propia] obra reflejaba incluso aquellos temas de las (…) Verbenas, pero después de la guerra denostó a sus antiguos amigos, sobre todo a Maruja Mallo (…): «¿Cómo le va a ir bien, hoy, a esa juventud que sólo tuvo ante sí escenas de titanes, colores de violencia cósmica y arranques infinitos de hombría, la pintura a lo Marujita Mallo, con farándulas y cachibaches de verbena?» (…) [P]rosigue, para regodearse en el triunfo militar de la dictadura de Franco, infestada de testosterona (…) «Nuestra época española de hoy es de los hombres. Tiene acento civil. Tiene expresión de guerra. De macho. Todo lo feminoide ha pasado con don Fernandino el de los Ríos, con el Lyceum Club Femenino, con Azaña y Cipri.»

Fuente: Maruja Mallo y la vanguardia española (que fue machista y misógina también, dejando fuera además siempre, consciente e inconscientemente, a las artistas y presumiendo de comentarios misóginos como ilustró Buñuel con sus propias palabras), de Shirley Mangini (Circe, 2012), páginas 219-21.

La Soledad y la Desolación, por Marcela Lagarde

Marcel LagardeNos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía, porque desde muy pequeñas y toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad; porque se nos ha hecho profundamente dependientes de los demás y se nos ha hecho sentir que la soledad es negativa, alrededor de la cual hay toda clase de mitos. Esta construcción se refuerza con expresiones como las siguientes «¿Te vas a quedar solita?», «¿Por qué tan solitas muchachas?»,  hasta cuando vamos muchas mujeres juntas.

La construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicaciones y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres, aún cuando sea como recuerdo.

Esa capacidad construida en las mujeres de crearnos fetiches, guardando recuerdos materiales de los hombres para no sentirnos solas, es parte de lo que tiene que desmontarse. Una clave para hacer este proceso es diferenciar entre soledad y desolación. Estar desoladas es el resultado de sentir una pérdida irreparable. Y en el caso de muchas mujeres, la desolación sobreviene cada vez que nos quedamos solas, cuando alguien no llegó, o cuando llegó más tarde. Podemos sentir la desolación a cada instante.

Otro componente de la desolación y que es parte de la cultura de género de las mujeres es la educación fantástica par la esperanza. A la desolación la acompaña la esperanza: la esperanza de encontrar a alguien que nos quite el sentimiento de desolación.

La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.

Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona.

Para construir la autonomía necesitamos soledad y requerimos eliminar en la práctica concreta, los múltiples mecanismos que tenemos las mujeres para no estar solas. Demanda mucha disciplina no salir corriendo a ver a la amiga en el momento que nos quedamos solas. La necesidad de contacto personal en estado de dependencia vital es una necesidad de apego. En el caso de las mujeres, para establecer una conexión de fusión con los otros, necesitamos entrar en contacto real, material, simbólico, visual, auditivo o de cualquier otro tipo.

La autonomía pasa por cortar esos cordones umbilicales y para lograrlo se requiere desarrollar la disciplina de no levantar el teléfono cuando se tiene angustia, miedo o una gran alegría porque no se sabe qué hacer con esos sentimientos, porque nos han enseñado que vivir la alegría es contársela a alguien, antes que gozarla. Para las mujeres, el placer existe sólo cuando es compartido porque el yo no legitima la experiencia; porque el yo no existe.

Es por todo esto que necesitamos hacer un conjunto de cambios prácticos en la vida cotidiana. Construimos autonomía cuando dejamos de mantener vínculos de fusión con los otros; cuando la soledad es ese espacio donde pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otros.

Uno de los procesos más interesantes del pensamiento es hacer conexiones; conectar lo fragmentario y esto no es posible hacerlo si no es en soledad.

Otra cosa que se hace en soledad y que funda la modernidad, es dudar. Cuando pensamos frente a los otros el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar.

Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático. Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres.

No hay autonomía sin revolucionar la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Si nos quedamos solas únicamente para pensar en los otros, haremos lo que sabemos hacer muy bien: evocar, rememorar, entrar en estados de nostalgia. El gran cineasta soviético Andrei Tarkovski, en su película «Nostalgia» habla del dolor de lo perdido, de lo pasado, aquello que ya no se tiene.

Las mujeres somos expertas en nostalgia y como parte de la cultura romántica se vuelve un atributo del género de las mujeres.

El recordar es una experiencia de la vida, el problema es cuando en soledad usamos ese espacio para traer a los otros a nuestro presente, a nuestro centro, nostálgicamente. Se trata entonces de hacer de la soledad un espacio de desarrollo del pensamiento propio, de la afectividad, del erotismo y sexualidad propias.

En la subjetividad de las mujeres, la omnipotencia, la impotencia y el miedo actúan como diques que impiden desarrollar la autonomía, subjetiva y prácticamente.

La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de creatividad, con posiblidad de pensamiento, de duda, de meditación, de reflexión. Se trata de hacer de la soledad un espacio donde es posible romper el diálogo subjetivo interior con los otros y en el que realizamos fantasías de autonomía, de protagonismo pero de una gran dependencia y donde se dice todo lo que no se hace en la realidad, porque es un diálogo discursivo.

Necesitamos romper ese diálogo interior porque se vuelve sustitutivo de la acción ; porque es una fuga donde no hay realización vicaria de la persona porque lo que hace en la fantasía no lo hace en la práctica, y la persona queda contenta pensando que ya resolvió todo, pero no tiene los recursos reales, ni los desarrolla para salir de la vida subjetiva intrapsíquica al mundo de las relaciones sociales, que es donde se vive la autonomía.

Tenemos que deshacer el monólogo interior. Tenemos que dejar de funcionar con fantasías del tipo: «le digo, me dice, le hago». Se trata más bien de pensar «aquí estoy, qué pienso, qué quiero, hacia dónde, cómo, cuándo y por qué» que son preguntas vitales de la existencia.

La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. La soledad puede ser vivida como metodología, como proceso de vida. Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental. y se requiere disciplina para aislarse sistemáticamente en un proceso de búsqueda del estado de soledad.

Mirada como un estado del ser –la soledad ontológica–  la soledad es un hecho presente en nuestra vida desde que nacemos. En el hecho de nacer hay un proceso de autonomía que al mismo tiempo, de inmediato se constituye en un proceso de dependencia. Es posible comprender entonces, que la construcción de género en la mujeres anula algo que al nacer es parte del proceso de vivir.

Al crecer en dependencia, por ese proceso de orfandad que se construye en las mujeres, se nos crea una necesidad irremediable de apego a los otros.

El trato social en la vida cotidiana de las mujeres está construido para impedir la soledad. El trato que ideológicamente se da a la soledad y la construcción de género anulan la experiencia positiva de la soledad como parte de la experiencia humana de las mujeres. Convertirnos en sujetas significa asumir que de veras estamos solas: solas en la vida, solas en la existencia. Y asumir esto significa dejar de exigir a los demás que sean nuestros acompañantes en la existencia; dejar de conminar a los demás para que estén y vivan con nosotras.

Una demanda típicamente femenina es que nos «acompañen» pero es un pedido de acompañamiento de alguien que es débil, infantil, carenciada, incapaz de asumir su soledad. En la construcción de la autonomía se trata de reconocer que estamos solas y de construir la separación y distancia entre el yo y los otros.

Webita dedicada a Marcela Lagarde en mujerpalabra.net

Graffiti de Mujeres Creando (Bolivia)

Cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas

«Pensar es altamente femenino»
«Confía en el sonido de tu propia voz»
«Mujer conflictiva, tú eres mi vida»
«El cambio social es un hecho creativo y la creatividad es un instrumento de lucha»
«Ante la ruptura entre sentir y pensar, mujeres creando una nueva sociedad» (primer panfleto de Mujeres Creando, 1992)
«Mujer ni sumisa, ni devota, libre, linda y loca»
«Nuestros sueños son sus pesadillas»
«El príncipe azul no existe, el macho violento y posesivo sí»
«Soberanía en mi país y en mi cuerpo»
«Democracia en el país, democracia en la casa y democracia en la cama»
«Deseo decidir»
«No necesito ser madre para ser feliz»
«Iglesia fiola*, me condena y me viola – La puta» * = proxeneta
«Basta de cosificar a las mujeres»
«Estado proxeneta: no quiero prostitución, quiero trabajo»
«Ninguna mujer nace para puta»
«Las niñas lloran, los niños también»
«Sé feliz: deja tus privilegios»
«Deseo libertad» (escúchalas en Radio Deseo)
«Todos los partidos son un arma cargada de sangre, machismo y corrupción»
«No hay nada más parecido a un machista de derechas que un machista de izquierdas»
«La mujer es la proletaria del proletario»
«No saldrá Eva de la costilla de Evo»
«El poncho y la corbata son machismo que ata»
«Mujer, no me gusta cuando callas» (en el 50 aniversario de la muerte de Neruda)
«Nuestro feminismo ni recicla, ni rellena, remueve, mueve y conmueve»
«Tú me quieres virgen, tú me quieres santa, tú me tienes harta»
«Indias, putas y lesbianas, juntas, revueltas y hermanadas»
«En aymara, inglés, árabe y castellano, ‘mujer’ quiere decir ‘dignidad'»
«No tenemos línea, somos pura curvas»
«Ser maricón es una opción, ser corrupto es la degeneración»

Mujeres Creando en Mujer Palabra
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