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Los derechos del Hombre no eran derechos humanos

Si no fuera por el feminismo, los derechos humanos seguirían siendo derechos del hombre y del ciudadano, lo que en el siglo 18 estableció la Revolución francesa a pesar de la protesta de las revolucionarias, que fueron ejecutadas o ignoradas. Tardamos más siglos aun en llegar a la primera noción que comprende que toda persona tiene «derechos humanos», y esto fue a mediados del siglo 20. Bastante tiempo, para algo tan fácil de comprender desde la racionalidad empática y desde el sentimiento de empatía del que somos capaces. ¿Cómo ha sido posible? Porque la gente defiende el Sistema (patriarcal, el padre de todos los sistemas que conocemos, el Creador) con toda su inconsciencia y rabia, siempre. Es la «ideología por defecto» que tenemos a no ser que nos hagamos la autocrítica. Esta ideología por defecto encarna la peor versión posible de lo que es la identidad colectiva, la más violenta e injusta, la que es igual al Sistema, lógicamente. Y lo sabemos también porque ningún sistema se sostiene en pie únicamente por usar la violencia física.
La violencia que recibe por acción y por omisión el movimiento feminista (los movimientos de la inteligencia feminista) no es sólo que siempre se ignore a las personas con inteligencia feminista (o que gobierne la ceguera, no poder ver lo evidente porque las mujeres ni siquiera están en el lenguaje), es también que obsesivamente se alimenta, se difunde, cualquier mito o distorsión que sirva para desacreditar, aislar, destruir a sus activistas.
El feminismo es el movimiento social que más desprecio recibe por parte de todo tipo de personas, y al tiempo el que ha conseguido justicias diversas para mucha gente y de la única manera verdaderamente civilizada: de forma noviolenta (sin torturar ni asesinar en nombre de una divinidad o un sistema ideológico) sino luchando por, exigiendo y encarnando vitalmente hechos de libertad, justicia y sororidad y solidaridad. Es ilustrativo de que vemos lo que la cultura (patriarcal) nos permite ver y no vemos lo que la cultura no quiere que veamos. Es lamentable y real (aunque podría corregirse usando la honestidad) que la gente más inconsciente se siente justificada a la hora de tratar a las personas con inteligencia feminista como si éstas ejercieran una violencia especialmente abyecta y que no tratan así justamente a quienes sí son capaces de realizar todo tipo de violencias, desde negarte el mínimo respeto de nombrarte a los tipos más abyectos, como desarrollar la guerra, exprimir los recursos animales, vegetales y minerales del planeta, violar, forzar a la gestación, al parto y a la maternidad forzada (que una maternidad deseada y con recursos es, al parecer, una peligrosa amenaza para el Sistema), demonizar a personas adorables que podrían aportar cosas muy valiosas a la especie…
Con todo, quien desarrolla inteligencia feminista no puede dejar de tenerla, no puede vivir al margen de las ideas que genera, y el hecho es que cada vez hay más gente capaz de esta gran valentía, de esta asombrosa rebeldía, de este ingente esfuerzo, de esta impresionante generosidad.»

(Fuente: aporto a este proyecto esta cita basada en varias conversaciones en Mujer Palabra y en Internet en 2012)

michelle, para Mujer Palabra: Como trabajo altruista, administro Mujer Palabra y soy escritora en la masa anónima del cíberespacio. En el mundo social más físico, me gano la vida en la enseñanza pública y estiro mi tiempo y sueldo para poder abrir y alimentar espacios para la comunicación, el pensamiento, la creatividad y la creación de relaciones, de ideas que nos permitan superar el mundo patriarcal y convivir sin generar toda esta violencia. Mi webita está alojada en Creadoras – Mujer Palabra.

Sobre la libertad de movimiento de las mujeres

Veintiuno. ¡Al fin mi propia dueña! No había ya nadie en el planeta que pudiera exigirme obediencia. Yo  me mantenía sola, claro, condición necesaria para ser libre (…) Ante mí, el mundo, claramente infeliz siendo esto claramente innecesario. La situación llamaba pues a que todas las personas diéramos lo mejor de nosotras mismas para poder así comprender lo que pasaba y  elaborar propuestas racionales que lo mejorara.

En nuestros días, se ha puesto de moda (…) ridiculizar (…) las intenciones constructivas, de mejora personal o social. Y yo realmente no puedo comprender por qué va a ser ridículo que las personas intenten mejorar la condición material de su vida, o física, mental, moral, mecánica, industrial, económica, ética o social. (…)

(…) Decidí salir sola a pasear por la noche. Lo pensé a fondo, cuidadosamente, hasta verlo no sólo como un derecho, sino además, una obligación. ¿Por qué se le arrebataba a las mujeres su tiempo libre, el tiempo en que podría hacer cosas que le gustaran? ¿Por qué tenía ella que depender de un hombre y por tanto, de renunciar a ir donde ella quisiera por complacerle a él?

Un hombre de confianza cuestionó esta reivindicación de libertad mía de pasear sola. «Todo hombre de verdad», me dijo con sentimiento, «está siempre dispuesto a acompañar a una mujer por la noche. Él es su natural protector». «Protector ¿ante qué?», pregunté. De hecho, lo que más teme encontrar una mujer en una calle oscura es a su natural protector. (…)

(…) Si las calles no fueran seguras para las mujeres, lo que habría que hacer es hacerlas seguras. Y mientras tanto, frente al peligro real, ellas deberían poder llevar un arma para defenderse. Por lo que a mí respecta, en los 45 años en que llevo ejerciendo  la libertad de movimiento por la noche, desde San Francisco a Londres, nunca me he encontrado en una situación de peligro, y pocas veces me he visto frente a una impertinencia.

Del libro autobiográfico que escribió Charlotte Perkins Gilman el año, 1935, en que decidió suicidarse porque tenía cáncer de pecho. Tan bonitamente racional y amante de una vida de calidad como eso. Tan valiente, inteligente, bonita. La traducción, apresurada o libre, es mía. Ya la repasaré cuando me ponga a traducir sus relatos feministas para una webita dedicada a ella en Conoce a… de Mujer Palabra. 🙂 https://sites.google.com/site/gilmansociety/

De la certeza de que no se trata simplemente de una cuestión de lengua

«Quiero acercarme a la lengua explicando justamente que (…) en el momento en que alguien la mezcla con mujeres (…) ya no está hablando simplemente de una cuestión de lengua (…). Y no se limita a la lengua por distintas razones. La primera podría ser la constatación de que, en cuanto las mujeres se hacen con un espacio en ella, puede ocurrir que haya gente (nunca la lengua) que se sienta capaz de expulsarlas.

(…) este cuaderno no hablará sólo de lengua sino que se deberá tener muy en cuenta que la ideología, en este caso qué se piensa, qué se siente, respecto a las mujeres (y cualquier aspecto de la realidad que las afecta), teñirá siempre el discurso.»

Páginas 14 y 15 (intro) de De lengua, diferencia y contexto, escrito por Eulàlia Lledó Cunill. En su webita puedes descargarte esta pequeña joya de 45 páginas… ¡Que la disfrutes!

Mujer Palabra comparte en el dominio público unas postales sobre lenguaje.

Por qué el veganismo, por Núria Querol i Viñas

«Adoro el sabor de la carne, pero no hay solomillo, ni par de zapatos, ni champú, que valga la vida de un animal» (2012)

Webita de Núria en Mujer Palabra

Sobre maltrato animal, de Núria Querol i Viñas

«No tomar en consideración el maltrato hacia los animales es éticamente inaceptable y, además, una grave negligencia desde el punto de vista de la salud mental y de la seguridad pública» (2012)

Webita de Núria en Mujer Palabra

 

Adrienne Rich, 83 años de aportar cosas buenas al mundo

Está claro que las mujeres necesitamos una nueva ética; como mujeres, una nueva moralidad. El problema del habla, de la lengua, sigue siendo primordial. Pues si al hablar estamos rompiendo silencios establecidos desde hace tanto tiempo, «nos estamos liberando de nuestros secretos» en palabras de Beverly Tanenhaus, esto en sí mismo es una forma de acción. (…) ¿Cómo escuchamos? ¿Cómo hacemos posible que otra persona rompa su silencio? Éstas son algunas de las cuestiones que siguieron a las que planteé en este artículo.

De «Las mujeres y el honor: apuntes sobre las mentiras» (1975) en su libro Sobre mentiras, secretos y silencio. Prosa de 1966 a 1978 (traducción mía para MP)

Trozo original de «Women and Honor: Some Notes on Lying» (1975)

… It is clear that among women we need a new ethics; as women, a new morality. The problem of speech, of language, continues to be primary. For if in our speaking we are breaking silences long established, «liberating ourselves from our secrets» in the words of Beverly Tanenhaus, this is in itself a first kind of action. I wrote «Women and Honor» in an effort to make myself more honest, and to understand the terrible negative power of the lie in relationships between women. Since it was published, other women have spoken and written of things I did not include: Michelle Cliff’s «Notes on Speechlessness» in Sinister Wisdom no. 5  led Catherine Nicolson (in the same issue) to write of the power of «deafness,» the frustration of our speech by those who do not want to hear what we have to say. Nelle Morton has written of the act of «hearing each other into speech» in her paper «Beloved Image!» (delivered at the National Conference of the US American Academy of Religion, 1977). How do we listen? How do we make it possible for another to break her silence? These are some of the questions which follow on the ones I haver raised here.

Guerra y Paz «Susan Sontag»

«En el centro de las esperanzas y de la sensibilidad ética modernas está la convicción de que la guerra, aunque inevitable, es una aberración. De que la paz, si bien inalcanzable, es la norma. Desde luego, no es así como se ha considerado la guerra a lo largo de la historia. La guerra ha sido la norma, y la paz, la excepción.»

Irena Sendler

Citas de Irena Sendler

Permítanme subrayar con mayor énfasis quienes estaban rescatando a los niños y las niñas no son una especie de héroes. De hecho, ese término me irrita enormemente. Lo contrario es cierto. Sigo teniendo remordimientos de conciencia por haber hecho tan poco.

La razón por la cual rescaté a las niñas y los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad.

Cada niña o niño salvado con mi ayuda es la justificación de mi existencia en esta tierra, y no un titulo de gloria.

No se plantan semillas de comida. Se plantan semillas de bondades. Traten de hacer un círculo de bondades, éstas les rodearán y les harán crecer más y más.

Asun: Se rodó una película sobre su vida «Los niños de Irena Sendler», también titulada como «El corazón valiente de Irena Sendler».  El guión está basado en el libro de Anna Mieszkovskoy «Madre de los niños del Holocausto – la historia de Irena Sendler» .

Simone Weil

Las personas están hechas de tal modo que quienes oprimen no sienten nada; es la persona oprimida la que siente lo que está ocurriendo. A menos que nos hayamos puesto del lado de la persona oprimida, para sentir como ella, no podemos entender.

Simone Weil (1909-1943)

Selección por Enrique Eskenazi
Con ADNV Lenguaje por Mujer Palabra!