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Rita Levi-Montalcini, desde una vejez sabia!

A los cien, mi mente es superior, gracias a la experiencia, a cuando tenía 20 años

De una entrevista del 2009, tomada del inglés: «At 100, I have a mind that is superior – thanks to experience – than when I was 20.»

Ha muerto a fines del 2012.

De la certeza de que no se trata simplemente de una cuestión de lengua

«Quiero acercarme a la lengua explicando justamente que (…) en el momento en que alguien la mezcla con mujeres (…) ya no está hablando simplemente de una cuestión de lengua (…). Y no se limita a la lengua por distintas razones. La primera podría ser la constatación de que, en cuanto las mujeres se hacen con un espacio en ella, puede ocurrir que haya gente (nunca la lengua) que se sienta capaz de expulsarlas.

(…) este cuaderno no hablará sólo de lengua sino que se deberá tener muy en cuenta que la ideología, en este caso qué se piensa, qué se siente, respecto a las mujeres (y cualquier aspecto de la realidad que las afecta), teñirá siempre el discurso.»

Páginas 14 y 15 (intro) de De lengua, diferencia y contexto, escrito por Eulàlia Lledó Cunill. En su webita puedes descargarte esta pequeña joya de 45 páginas… ¡Que la disfrutes!

Mujer Palabra comparte en el dominio público unas postales sobre lenguaje.

Martín-Cano sobre la visión patriarcal de la prehistoria y de la necesidad de la visión feminista

Cita extraída del libro «Sexualidad femenina en diversas culturas. De ninfómanas a decentes» (Chiado, 2012), por Francisca Martín-Cano

Es imprescindible incluir la visión feminista

(…) A final del siglo XX algunos investigadores, sabedores del imperialismo cultural machista, empezaron a poner en entredicho el paradigma patriarcal –generalizado en los manuales académicos– que defendía la visión dramática de la mujer prehistóri ca como objeto sexual y sustentada por cazadores. Y cada día aumentan los estudiosos que están dedicados a la revisión del lpalsado, sin seguir los monocarriles condicionantes que sólo han llevado a los historiadores androcéntricos a metas erróneas.

(…) nuestras nociones sobre el pasado, epistemologías, campos de investigación, metodologías e interpretaciones están lejos de ser neutrales…  (…)

En lo que muchas personas están ya de acuerdo es que para avanzar en el conocimiento del pasado, se necesita sentido crítico y apertura de mente para integrar la visión sesgada masculina-machista, con la incorporación de la visión complementaria, la femenina, o mejor dicho, la feminista: para terminar con la opresión de la mujer en nuestra sociedad hay que reconocer que las descripciones masculinas del mundo son incompletas. Las mujeres sólo pueden obtener poder y autoridad si optan por reescribir la vieja (y masculina) historia política usando nuevas categorías para el análisis.

Martín-Cano firmando ejemplares en la presentación del libro (Madrid, junio 2012)

Y desde luego, es imprescindible introducir el factor del género para conocer el pasado y desenmascarar la supuesta neutralidad de los historiadores machistas y a veces, además, misóginos, que han sido portavoces sumisos de la visión patriarcal: planteo aquí algunas de las estrategias con las que las mujeres están empezando a asumir el control sobre su propio pasado. Para ello resulta indispensable la perpectiva que aporta el feminismo. Y no porque se trate sólo de un remedio, sino porque cuestiona lo que durante tanto tiempo ha sido considerado importante y porque supone una protesta política en contra de hacer un pasado exclusivo de los hombres.

Y si tal labor la asumen también varones profeministas/antisexistas, ¡bienvenidos sean a la tarea de reevaluar y criticar el conocimiento que nos ha vendido el punto de vista machista! Y afortunadamente, desde que en el siglo XX muchas mujeres se acercaron a todas las disciplinas, de las que habían estado injustamente excluidas durante cientos de años, empezaron también por fin a dar interpretaciones plausibles y válidas a los hechos del pasado, casi siempre enfrentadas a las que habían sido dadas hasta entonces por varones.

Brené Brown, sobre la vulnerabilidad

La vulnerabilidad no es debilidad, y ese mito es profundamente peligroso (…) Os pido que respondáis con sinceridad: cuando pensáis en hacer o decir algo desde la vulnerabilidad, ¿cuántas personas de las que estáis aquí pensáis que eso es signo de debilidad? La mayoría. Bien, y ahora quisiera preguntados: en esta semana que habéis pasado aquí, asistiendo a charlas de TED, al percibir la vulnerabilidad de quien daba la charla, ¿cuántas personas pensasteis que aquello era radicalmente valiente? (…) La vulnerabilidad no es debilidad. Yo la defino como el riesgo emocional, exponerse, dudar… (…) Es el motor de nuestra vida cotidiana y después de 12 años investigando el tema pienso ahora que la vulnerabilidad es nuestra medida más precisa del valor. Ser vulnerable, dejarnos ver, ser sinceras o sinceros. (…) La vulnerabilidad es donde nace la innovación, la creatividad, el cambio.

De la charla en TED titulada Listening to shame / Escuchando a la vergüenza

Vulnerability is not weakness, and that myth is profoundly dangerous. … Let me ask you, honestly … When you’re thinking about doing something vulnerable, or saying something vulnerable, how many of you think vulnerability is weakness? The majority of people. Now let me ask you this question, in this past week at TED, How many of you when you saw vulnerability appear thought it was pure courage? … Vulnerability is not weakness. I define vulnerability as emotional risk, exposure, uncertainty. It fuels our daily lives and I’ve come to believe this is my 12th year doing this research that vulnerability is our most accurate measurement of courage. To be vulnerable, to let ourselves be seen, to be honest. … Vulnerability is the birthplace of innovation, creativity and change.

Escuchar las dos charlas de Brené en TED

Trabaja en la universidad de Houston. Lleva 12 años investigando la vulnerabilidad, el valor, la honestidad y la vergüenza. En los primeros cinco años se centró en la vergüenza y la empatía, y desde este aprendizaje investiga ahora la noción de honestidad, integridad: ¿cómo podemos aprender a relacionarnos con nuestra vulnerabilidad para que así podamos basar nuestras propias vidas en la honestidad y el aprecio? ¿Cómo cultivar el valor, el sentimiento de empatía / solidaridad / compasión y la capacidad de conectarnos que necesitamos para poder reconocernos que no es cierto que seamos insignificantes,* que nos pueden amar, que podemos estar conectad@s, que podemos sentir alegría?

*Nota de T.: «merecer» no lo usa, aunque sí «worth», sobre tener valor; el caso es que yo soy crítica del concepto merecer por los significados que en él ha investido la cruel visión del mundo de las religiones monoteístas patriarcales (comentario hecho por una persona sin creencias religiosas o espirituales). Un problema similar plantea «compasión», aunque gracias a la investigación en el mundo de los animales, capaces también de «compasión», se va rescatando este concepto. Yo a menudo lo traduzco por «empatía, cariño, solidaridad», según contexto.

Coral Herrera Gómez, sobre feminismo

El feminismo no quiere imponer un matriarcado basado en la violencia contra el hombre, como ha sido el patriarcado hasta ahora. No desea dejarlos sin voto, ni violarlos en las guerras, ni mutilar sus genitales en pro de una tradición cultural, ni confinarlos en el ámbito doméstico, ni quiere matarlos por adulterio. El feminismo no pretende que los hombres sean propiedad de sus madres y luego de sus mujeres, ni desea que los hombres cobren salarios más reducidos, ni tampoco querría desterrarlos de las cúpulas de poder mediático, empresarial y político. No quiere traficar con cuerpos masculinos para el disfrute de los femeninos, ni desea que los niños varones estén desnutridos o supuesto en orfanatos , ni, por supuesto, promovería su marginación social o económica. Tampoco vetaría que los niños varones pudiesen ir a la escuela, ni les prohibirían el acceso a la sanidad y la Universidad. Comprendan que eso es una locura que no promueve el feminismo.

Cita sacada del artículo El feminismo en la educación y la cultura (2010).

Cordelia Fine

Cuestión de sexos. Cómo nuestra mente, la sociedad y el neurosexismo crean la diferencia (Rocaeditorial, 2011; traducción de Juan Castilla Plaza)

«No creo que en mi época una mujer llegue a ocupar el cargo de  primer ministro», Margaret Thatcher, 1971, primera ministra de Gran Bretaña 1979-90

Vale la pena recordar lo mucho que cambia la sociedad en un periodo relativamente corto de tiempo. Hay precedentes de ello. ¿Puede existir una sociedad en que los hombres y las mujeres ocupen un lugar equitativo? Aunque parezca irónico, quizá el implacable e insalvable obstáculo no sea la biología, sino la adaptación cultural de nuestra mente. Nadie sabe si los hombres y las mujeres disfrutarán alguna vez de una perfecta igualdad, pero sí hay algo de lo que estoy segura: mientras los contrapuntos proporcionados por el trabajo de much@s investigador@s presentad@s en este libro tengan audiencia, dentro de cincuenta años la gente recordará estos debates de principios de siglo con sumo divertimento y se preguntará cómo es que pensábamos que eso era lo más cerca que podíamos llegar de la igualdad.

En Mujer Palabra tenemos una webita dedicada a Cordelia Fine y una recensión y un resumen de este libro vital para el conocimiento.