A la vista de lo que se descubre respecto a fútbol y cerebro humano (riesgo de crisis cardiaca o de actitudes violentas), tendría que ser un Asunto de Salud Pública no fomentar la excitación en torno a los partidos de fútbol (a través de la impunidad en la polución acústica en las vías públicas, incluidas las pantallas gigantes en la calle, a través de convertir un deporte, desarrollado en un mundo machista, misógino y homofóbico, en el cuerpo del neonacionalismo español o regional).
Ya que no entienden otros argumentos, claro.





Plástica escenográfica (1930). Archivo Eduardo Westerdhal. Galería Guillermo de Osma, Madrid 
















