Tag Archive: feminismo y violencia


Del muro del fb:

CELEBRANDO EL HECHO: CUERPOS DESNUDOS DE MUJERES DESNUDADOS POR MUJERES PARA LO QUE ELLAS QUIEREN. Uno de los impactos más positivos del movimiento social feminista que nace con Femen (ya sé que sigue el debate desde algunas visiones feministas, pero eso es porque la inteligencia feminista se desarrolla en proceso, para todas y todxs, y siempre descubrimos lo hondo que nos condiciona el patriarcado al juzgar lo que hacen las mujeres, además de hecho de no poder escapar a todos sus acondicionamientos incluso en el diseño de la lucha, pero para eso somos autocríticas como movimiento) es que SE ESTÁ JODIENDO EL MERCADO DE LA COSIFICACIÓN de los cuerpos de las mujeres como objetos sexuales: antes con la sacrosanta censura del mercado misógino cualquier pecho era asociado al “deseo violador” en que se distorsiona el deseo sexual dentro del patriarcado, en esa educación cruel y sin tregua que ofrece el sacrosanto porno patriarcal. Pues, dicho en términos patriarcales, ¡a tomar por culo! EL IMAGINARIO COLECTIVO ESTÁ AMPLIANDO MIRAS Y SE EMPIEZA A ASOCIAR EL CUERPO DE LA MUJER DESNUDO A ALGO MÁS QUE A MUÑECAS DE GOMA PARA LA EXPLOTACIÓN MISÓGINA. Ampliando, kes gerundiooooooo! Hasta aplastar las visiones distorsionantes, explotadoras y crueles!

Me preguntas que cómo puedo apoyar a quienes luchan por los derechos de las personas que trabajan en la prostitución siendo feminista. Es sencillo: vivo en este mundo, y hay personas del mundo de la prostitución que ofrecen un servicio a cambio de dinero. A esto se le llama “trabajar” y quienes trabajan tienen derechos: derecho a no ser esclavizada por un abusón que te golpea cuando quiere, derecho a no ser violada por clientes o hombres que pasan por ahí, a no tener que jugarte la vida y la integridad física, emocional y psicológica teniendo que exponerte en zonas aisladas donde cualquiera puede hacerte daño impunemente incluidas “las fuerzas del orden”, derecho a que si te pones enferma no tengas que pasarte sin comer (y puedas ser atendida por profesionales), a recibir una jubilación cuando no puedas seguir trabajando… Derechos laborales para un trabajo que existe en el mundo patriarcal. Proteger a las personas es algo muy feminista.

Por otro lado, como feminista según entiendes, sí, estoy en contra de la prostitución, y la pornografía (patriarcales), los cimientos educacionales patriarcales (como lo fue la mili) para que aprendamos a cosificar sobre todo a las mujeres, a convertirlas en muñecas hinchables para uso y abuso, y cimientos también para que nunca demos con el placer. En otras palabras, claves culturales para la de-formación mental misógina y para que jamás de los jamases tengamos un acceso libre a la noción y la práctica cotidiana de placer. Yo podría imaginar un mundo con Escuelas de Placer, e incluso con un Servicio de Placer, pero no tendría nada que ver con la prostitución y la pornografía patriarcales, que son un infierno para la inmensa mayoría de personas que se ven literalmente atrapadas en esos mundos. Luchar por la libertad sexual y el placer desde el respeto a todas las personas es algo muy feminista.

Me preguntas cómo puedo llamarme anarquista si trabajo para el Estado. Me pregunto para quién trabajas tú, por cierto, pues seguro que trabajas por dinero igualmente, que es algo que no te paras a pensar bien nunca, porque eres víctima de la creencia que hay maneras de hacerlo todo bien, las tuyas. Pero si contesto tu pregunta a un nivel más superficial que este de la cuestión ¿Tú usas el Dinero?, te diré que prefiero ganarme la vida en el servicio público que en el privado y que trabajo de lo que puedo porque tengo que comer y tener un cobijo (sobre todo por los violadores y el frío, aunque también porque se necesitan espacios propios, aunque sean chiquititos, para relajarte y hacer tus cosas), necesariamente. No tengo la suerte inmensa de no tener que ganarme la vida, como los Grandes Anarquistas que admiras; que lo fueron, y que sólo fueron hombres con unas ideas, por cierto. A ver si dejas de cosificarlos y crear mitos patriarcales, de esos que subiendo a alguien en un pedestal se niega la propia existencia de mucha otra gente.

No son contradicciones: es saber que vives en el mundo que hay y poder pensar más allá de esa realidad que se impone socialmente. Se llama tener una mente capaz de plantearse y resolver problemas, algo muy distante del totalitarismo dogmático.

Me pregunto yo ahora por qué tus preguntas no lo eran. Por qué hablas como un juez, como un vencedor, un sacerdote del sarcasmo, claramente, sin pensar ni respetar nada de lo que de hecho nos da posibilidades de mejora. Aunque esto no lo entiendes, porque desprecias el valor de pensar y de construir pensamiento conjuntamente, e infravaloras, cómo no, la mente de “las mujeres”.

Una problemática importante que existe a la hora de compartir análisis crítico sobre los sistemas de dominación es que no podemos encontrar un espacio de lenguaje compartible (yo lo busco sin descanso, a pesar del riesgo a decir algo mal –pero en eso no tengo problemas con rectificar, lo que me importa es conocer–, a pesar de lo que considero malas interpretaciones o interpretaciones que no ayudan al intento) porque todo está minado por la mirada que impone el sistema de dominación que se combate: la guerra de los binomios cuyas partes se enfrentan para Imponerse o ser Esclavizada. El diálogo y el aprendizaje se hace muy difícil y por eso más que hablar acabamos leyendo cuando podemos, o escribiendo si hay suerte (en especial ahora que alguien te puede leer y hablarte aunque no seas nadie en el mundo de la cultura, digamos). Sin embargo, como la saga de gente idealista del planeta, capaz de imaginar y luchar por ver la parte de la realidad que no vemos, no puedo renunciar a la idea de que es posible, siendo diferentes, y habiendo sufrido diferentes grados de dominación y diferentes sistemas de dominación, llegar a un lenguaje (no digo Inmutable y Verdadero, como las biblias, sino Mutable y relativo a las realidades que se dan por tanto) que nos permita comprender con profundidad la violencia para superarla como sistema que organiza las sociedades. [Dice bell hooks: “Reading…on race and racism…by men in this society, I discovered repeated insistence that racism will never end. The bleak future prophesied in these words stands in sharp contrast to the more hopeful vision offered in progressive feminist writing on the issue of race and racism. This writing is fundamentally optimistic even as it is corageously and fiercely critical precisely because it emerges from concrete struggles on the part of diverse groups of women to work together for a common cause, forging a politics of solidarity” Traduzco rápido: “[leyendo mucho de lo escrito sobre racismo, por hombres] descubro su machacona insistencia en que el racismo no terminará jamás. Este brutal futuro profetizado en estos escritos contrasta radicalmente con la visión más lúcida/esperanzada de los análisis feministas progresistas sobre el tema del racismo; análisis fundamentalmente optimistas porque aún siendo feroz y valientemente críticos, surgen de luchas concretas de diversos agrupamientos de mujeres que están generando juntas algo común, forjando la Política de la Solidaridad”, lo que también me recuerda al análisis feminista antimilitarista de Stasha Zajovich, de Mujeres de Negro Belgrado, durante la guerra de los Balcanes de los 90, cuando hablaba de que su Política internacional era tener una Casa Abierta, algo, lo multiculural, por ejemplo, que recibía la acusación enfebrecida en el contexto de la guerra abierta de “antipatriótico” y su terrorista consecuencia: merecedor de violación y muerte.]

FURIOSIDAD FEMINISTA. Desde la palabra que me acuñé para nombrar algo que lleva siglos ocurriendo, “furiosidad feminista”, busco leer sobre la rabia, la furia, pues sospecho que no es toda como la de Rambo y Maquiavelo, que hay rabia y furia como la que siento y realizo y veo en otras personas, que no se ha manifestado según el mandato patriarcal, y me encuentro con bell hooks, por ejemplo, diciendo cosas fundamentales para el desarrollo de nuestras inteligencias sobre racismo en el mundo, y que podrían servir de inspiración (a mí, al menos más que muchas cosas feministas que leo) para mejorar los análisis de género también (la falacia biologicista patriarcal de que existen El Hombre y las mujeres, con sus rasgos dictados por el patriarca, y listo). La furia que bell hooks llama “militante” y yo “furiosidad” está llena de búsqueda de justicia y sabiduría de que somos capaces de más que de esta mierda de mundo humano que prevalece a través de los conceptos (mirar el mundo) y estructuras impuestos desde el Sistema (patriarcal). Dice: “We need to talk seriously about ending racism if we want to see an end to rage. White supremacy is frightening. It promotes mental illness and various dysfunctional behaviors on the part of whites and non-whites. It is the real and present danger — not black rage”, Traduzco rápido: “Tenemos que hablar en serio sobre cómo acabar con el racismo si queremos terminar con la furia. La supremacía/dominación blanca da terror: provoca enfermedad mental y diferentes comportamientos disfuncionales tanto entre personas blancas como entre personas no blancas. Es éste el verdadero peligro, la furia blanca, no la furia negra”, porque claro, como en temas de género patriarcal, se percibe como fuente de miedo que “las personas negras” o “las mujeres” estén furiosas, cuando la realidad es que son objeto de violencias innumerables, conceptuales y físicas, por ejemplo, y que de hecho no ejecutan esas violencias hacia quien se las impone! Es tan loca la percepción inconsciente, como la dogmática. La furia de quienes reciben la violencia puede ser la llave de la transformación social, si se guarda en no ser succionada por la mirada de los sistemas de dominación. Es una furia llena de inteligencia, a diferencia de la furia del sistema de violencia, que está llena de miedo.

Conversaciones espontáneas relacionadas: Sobre la representación de la violencia por las artistas, Sobre la violencia en el arte, ¿Porno o Acción Directa Noviolenta feminista? y las no dadas aún sobre lenguaje político maniqueo.

El miedo es un cotidiano que crece desmesurada y complejamente si no lo controlamos, por eso hay que aprender a controlarlo, y a esto se le llama valor. Crece desmesurada y complejamente por la educación que nos imponemos en los sistemas o culturas que creamos o, podríamos decir también, nos crean hasta cierto punto: la educación en identificar el hacer con el ser, y de manera extrema o englobante del todo.

En mi experiencia, el miedo se controla usando muchos recursos. Cuando hay implicada más gente, por ejemplo, puede ser a menudo más fácil controlar el miedo, por el instinto de empatía o solidaridad, reforzado en los casos en que lo esté por la consciencia de justicia, esa idea-sentimiento. Tirando de ello, puedes encontrarte haciendo (incluye “diciendo” pues el lenguaje es acción) cosas que nunca hubieras imaginado poder hacer, por tu miedo.

Cuando estás sola, sólo puedes tirar de ti. Y creo que el instinto que entra en juego, y la idea-sentimiento, es el que llamamos dignidad. Esto tiene muchas formas. Por ejemplo, en lo que es trabajar, realizar una acción que te permite ganarte la posibilidad de una vida digna con aspiraciones de felicidad (así es como está montado), se te manifiesta deseando hacerlo lo mejor posible, y no te sirve de nada engañar o hacer una chapuza, como a la gente de la picaresca innecesaria, que es una opción cobarde y desprovista de inteligencia. Tienes miedo al rechazo, a los obstáculos, a que te quieran destruir o echar, pero tienes que sacar la fortaleza de controlar ese miedo pensando que tú sabes lo que tienes que hacer, y sabes hacerlo, y haciéndolo.

Cuando estás sola, pongamos en aislamiento, por ejemplo, la gente que fue encarcelada por razones políticas, yo he escuchado y leído a muchas de estas personas hablar de que controlaban su miedo pensando que no estaban solas, que había gente luchando por lo mismo, y que no las olvidaba, que sabía de su existencia. Por eso es tan importante escribir a gente presa, la verdad.

Si estás sola porque te azota la depresión, tienes que esforzarte por sacar de dentro tu potencial de coraje, de sacudirte del miedo para controlarlo. Es cierto que las drogas ayudan, porque te hacen una compensación química, y es que la química del cuerpo tiene relación con las emociones, que no nos vienen de dios sino de nuestra mente-corazón. Pero la química no es suficiente para construirse como una persona capaz de ser valiente, es decir, capaz de controlar su miedo. hay que tirar de dignidad, y ayuda mucho comprender cosas, entre otras cosas porque puede nacerte la rabia y la furia, que son grandes emociones para controlar el miedo y superarlo, sobre todo si no te arrastran al comportamiento indigno (que es el riesgo). De ahí que en el movimiento social feminista se valore tanto este tipo de emoción, y para diferenciarla de la rabia y la furia faltas de inteligencia, yo lo llamo furiosidad feminista. Rosa Parks dice en su autobio que no la terminaba de convencer la noviolencia de Martin Luther King (entonces no se sabía que había más que esa interpretación de noviolencia) porque para ella, ante defenderse de las continuas agresiones de la gente racista blanca, era vital ser violenta, agresiva. Se refería a contestaciones que les daba, para pararles los pies. Yo a eso no lo llamo violencia, sino furiosidad. Y lo veo necesario, la verdad, una gran fuente para controlar el miedo y poder sobrevivir y vivir. Lo que se expresa con la metáfora “Poner la otra mejilla”, ese concepto bíblico que se le transmite a la gente que sufre opresión, no me parece muy de la noviolencia, sino algo extraño, que quizá sea positivo en alguna situación, no lo sé, pero que ¡no puede ser una pauta de comportamiento saludable!

Luego están los truquillos varios. Cada cual tiene que buscárselos. Pequeños apoyos que ayudan, porque el miedo no es una cosa total y absoluta. Como en la vida, está llena de grados y eso es muy relevante para la posibilidad de controlarlo.

También hay que saber, pienso, que el miedo puede congelarnos en ocasiones, y que eso no significa que no podamos controlarlo nunca. Es bueno entrenarse a controlar el miedo. En los años 80 en el mundo de la noviolencia en situaciones de guerra teníamos entrenamientos semanales llamados sociodramas, donde reproducíamos situaciones de violencia que podríamos enfrentar, como en teatro, intentando creerlas reales, para aprender y entrenar en controlar el miedo. Cuando yo era tutora en secundaria, intentaba también generar sesiones de reflexión sobre qué hacer si intentan violarte, porque a mayor número de escenarios que imagines, de cosas que puedes hacer que imagines, pienso que te preparas mejor para que se te ocurra alguna, para que puedas hacer alguna si llega la situación. O quizá incluso hagas otra que nunca pensaste, pero haber entrenado pienso que ayuda mucho a ser una persona de recursos. Desgraciadamente, la cultura nos imbuye la superstición de maneras muy sibilinas, y era todo un obstáculo para poder montar una clase sobre eso porque el sentimiento supersticioso le decía a las estudiantes que si lo pensaban, facilitaban que ocurriera, algo falso que nos enseñó la religión diciéndonos cosas como que pensar algo era igual que hacerlo, pongamos pensar que quieres que se muera un torturador o pensar en tener sexo con alguien que no lo vas a tener porque sabes que se generaría un desastre emocional o algo. No es lo mismo hablar de la violación e imaginar qué puedes hacer en determinados escenarios, que provocar que te violen. Y bueno, en este tema, ya se sabe, que te violen es algo que no depende en absoluto de quién eres y qué haces, no depende de ti.

Pensar y comprender, analizar y buscar, a mí me han ayudado en muy diferentes grados y todos importantes, a controlar mi miedo. Es una labor continua porque el miedo es algo cotidiano en un mundo humano tan violento en todos los ámbitos. No hay que despreciar los usos que podemos darle a la inteligencia, que son muchos más de los que la cultura nos cuenta.

¡A confiar en nuestra inteligencia! No te dejes acutar “natural”, pues es todo por defecto cultural. ¡Construye tu valor! Cuando entiendes ciertas cosas es siempre un suavizamiento del pedregoso camino.

La violencia humana es toda cultural. No hay ninguna pulsión biológica que no podamos moldear con nuestra imaginación, con nuestro pensamiento, con nuestra cultura. El genio del patriarcado es habernos hecho creer que la violencia del Hombre contra otras personas, y contra “las mujeres”, es biológica = inevitable = natural. Lo natural es la empatía. La violencia nos horroriza. El genio del patriarcado ha sido construir un Ser Hombre y un Ser Mujer, dos únicas opciones clarísimamente definidas respecto a los papeles que tienen necesariamente que desempeñar y concebidos a partir de dogmas religiosos de binomios contrapuestos (hombre = el bien, mujer = el mal, hombre = la guerra, mujer = el hogar, hombre = la razón, mujer = el sentimiento, etc.), que le han prohibido el uso de la violencia física a las mujeres y se lo han impuesto a los hombres para construir su “hombría”.

Pero la violencia es una capacidad compleja de la mente humana. Y el que esté tan genderizada sólo apunta a lo absolutamente cultural que es su expresión. Cuántos hombres se horrorizan ante la idea de ejercer violencia física y cuántas mujeres desearían mucho ejercerla! La atroz violencia del Hombre contra las mujeres, la violación, bien, no tiene nada que ver con el sexo. Las mujeres también tienen pulsión sexual, y no violan. Porque la violación es un aprendizaje cultural de violencia del Hombre contra las mujeres, muy específica. Que se adoctrine a los hombres a que así es es parte de los dogmas del Sistema patriarcal, parte de sus cimientos del horror.

Pero el hecho irrefutable es que la mente humana es capaz de cualquier cosa: que la desarrollemos desde la limitación de lo que se espera de ella por el género que te ha tocado en sociedad es cruel e idiota, sólo alimenta las violencias del mundo patriarcal.

¿Por qué las mujeres con inteligencia feminista no han propuesto el medio de la guerra contra el Hombre, dado el nivel y la complejidad de violencias que reciben de él, incluida la del ninguneo de sus existencias como seres humanos? (basta ser representadas por Él). Quizá el hecho de que las mujeres no sean sicópatas que violen y hagan cachitos a los hombres no sea un hecho biológico, sino de aprendizaje cultural y luego de aprendizaje vital: quien ha sido objeto de la violencia, como la mayoría de las personas en las guerras, abomina de la violencia y prefiere buscar otras salidas. Quizá la experiencia de siglos de las mujeres como objetivo de la violencia patriarcal misógina que sustenta el sistema (las tiene encerradas y sirviendo) ha sido suficiente para desarrollar la inteligencia de que la violencia no nos sirve para resolver problemas, sólo para generar más mundo esclavo. Existe otro factor vital, claro: que llevamos el Sistema en la mente, en el cuerpo y esto repercute en nuestras ideas, sentimientos, relaciones, lenguaje. Si fuéramos a juicio, todas las personas tendrían crímenes patriarcales de los que responder. Por eso usamos esta idea sólo como metáfora, aunque no estaría nada mal poder hacer cumplir las leyes que ya existen, respetar los derechos humanos incluidos de verdad los de las mujeres, y llevar a juicio a todos los violadores, en paz, en guerra, en burdeles, en casa, en la calle. Para la violencia misógina cualquier espacio es válido.

Se ha disuelto una gran mentira que inició el propio Miguel Hernández en una carta a Josefina, su novia de Orihuela (para restablecer la relación), y que redondeó la crítica: que El rayo que no cesa, poemas de amor y sexo, estuviera dedicado a la novia. El rayo era Maruja Mallo.

Miguel Hernández, en su cuarto viaje a Madrid, fue amante de Maruja Mallo, y por la represión sexual que llevaba encima por la época (no se había acostado con su novia del pueblo), es fácil de imaginar la vehemencia desesperada sexual de cuando ella ya no quisiera seguir siendo amantes. Y de ahí los poemas, y de ahí los poemas que la presentan como cruel. Pero quien haya conocido eso del sexo (tanto porque se haya acostado con gente virgen con la que luego no se puede seguir, como por haber sido quien deseara apasionadamente), y lo que es la traducción a arte de hechos de la vida, imagina fácilmente que el hecho de que se sienta muy fuerte y se juzgue cruel a alguien que no puede seguir contigo es un hecho expresado artísticamente, y no un juicio que busca justicia. Se siente rabia, se quiere hacer daño, se quiere sobre todo hacer reaccionar para que vuelvan contigo, pero es todo el mundo de la expresión artística, no una descripción objetiva, justa de una relación.

(En épocas de intensificación hacia una guerra, la gente se necesita aproximar físicamente más, y había gente acostándose con diferentes personas, incluido Miguel Hernández luego, al parecer.)

Recientemente, yo misma, al escribir un poema basado en la amistad perdidad con una antigua amiga, y al hacer un dibujo sobre cuatro amistades perdidas, no pretendo “hacer justicia” sino sencillamente plasmar lo que sentí al quedarme sin ellas, que puede ser un reflejo de algo real o no, o sencillamente un reflejo de cómo procesas los hechos. El poema tuve que “disfrazarlo” con el plural, cosa que no está mal (salvo en una estrofa que tendré que trabajar) porque de algo particular surge un reflejo de un asunto que atañe a mucha más gente. Del dibujo, he tardado en subirlo por dudas, hasta que las he descartado por esto mismo, porque una cosa es cómo nos sentimos y otra la realidad de todas las personas implicadas.

Los curas lavaron el cerebro a la población sobre que pensar algo (imaginar) equivalía a hacerlo, y esta tara la arrastramos y es siniestra –y no digamos si le sumamos la misoginia atroz. Porque el hecho es que no es así: estaban enseñándonos a congelar el pensamiento y ser obedientes, esclavas y esclavos. Pensar en que se muera alguien no es igual que matar, no cabe en ninguna cabeza sana. Y el arte es una vida pararela en ese sentido. (Las feministas artistas, por ejemplo, jamás han pedido la pena de muerte para el Hombre, pero si lo hacen trizas en algunas obras. Y es que no es lo mismo. De hecho, la violencia expresada tiene relación con la recibida, no con la emitida en la vida real.) Miguel Hernández se sentiría furioso, rabioso, partío de dolor, claro que sí, pero eso porque se produjo una ruptura en una relación que necesitaba y quería. Que Maruja Mallo no quisiera seguir con esa relación sexual (y digo sexual porque siguieron colaborando artísticamente y siendo amigos) no implica que ella fuera una persona cruel, fría, que utilizaba a los hombres. Un poquito de por favor.

Por cierto, Sorpresa del trigo lo pintó Maruja Mayo en 1936, el último cuadro pintado en Madrid antes de irse a Galicia con las Misiones Pedagógicas, y de tener que huir a Portugal por Tuy cuando Franco inició la guerra civil. En este cuadro está también Miguel Hernández, su amigo y compañero republicano.

(Editado luego para meter lo de mujeres y violencia en arte.)