Archive for septiembre, 2011


Soy hija de la luz.

Camino por los territorios de las estaciones

los días broncos con sus colores vibrantes,

los atardeceres de humo,

las noches densas de agua,

camino sobre mis pies descalzos que generan luz

al contacto con la tierra roja del mundo,

con esa tierra que no siempre registra los caminos,

aunque sí, temporalmente, las huellas

(que yo en ocasiones ignoro porque hay veces

en que algo que entiendo me impone coherencia).

 

Soy hija de la vida.

Sé moverme, puedo moverme

(no sólo en sueños,

buscando tu cuerpo tibio y mío;

ese asombro de encontrarte

cuando está ocurriendo

que somos una persona)

físicamente sola

entre las cosas que respiran, las que mutan, las inertes…

por espacios geográficos y por palabras

que no consiguen retenerme y, sin duda,

no tienen la capacidad de contenerme.

Quizá esto lo explique todo.

 

Mi piel está llena de imperfecciones.

No hace falta comprenderlas todas.

No es necesario.

No es utópico.

No es ni siquiera un mal.

Es sencillo,

como decir “soy hija de la luz”,

que es decir eso nada más,

y no es decir

que no exista la sombra, o la oscuridad,

ni tampoco

hablar poéticamente

del mal.

 

El mal es la obsesión del Hombre.

Profundamente enfermo,

construye espacios acotados,

para poder jugar dominando,

disimulando su pánico a la vida,

jugar a las casitas, eligiendo

muñecas del catálogo,

para usarlas, incrustarlas

en las paredes, tirarlas

en lechos de espanto y pena.

Jugar así a Ser un Hombre:

el Dios Misógino,

el Marido Abusador,

el Soldado Violador,

el Mercader Psicópata,

aterrorizando a todas y todos,

haciendo daño siempre,

obsesionado

con decorarse con moneditas

oh Señor del Universo Patriarcal,

arrogante en su ignorancia,

aplaudido por todas las personas cobardes,

incapaz de escuchar, incapaz

de meditar, de dejar de temblar,

de dejar ser o dejar hacer,

incapaz de vivir sin aniquilar.

 

Soy hija del conocimiento.

Desde hace siglos sé quién es el Hombre,

conozco su pozo sin fondo

de violencias que impone,

palabras trampas, besos balas,

monedas medallas incontables,

enfermo de debilidad, miedo y muerte.

Todo lo que toca lo convierte en infierno

porque sólo es capaz

de concebir el infierno

y de imponerlo.

 

No tiene nada que enseñarme.

No puede impedir lo que sé.

No puede detener mi movimiento.

No sus muros, no sus fronteras,

no sus celdas, no sus fosas

que abre para todo ser vivo…

No ha podido destruir mi inteligencia.

 

(Y no sé qué tendrás tú que ver

con ese Bobo. Ni yo con su especie.

Ni nuestro amor

con las guerras permanentes

de ese dictador imbécil.)

 

Viajo como la luz, confiada en mi vuelo,

libre por el espacio,

por el conocimiento (que Él distorsiona),

por la risa (que demoniza),

por el amor (que desconoce)

porque yo

no soy hija del miedo,

sino del movimiento.

 

I am a daughter of light

I walk the territories of seasons

In wild daylight, when colors beat

In the twilight when sunsets smoke

And deep in the dense waters of night

I walk on my bare feet that flicker

As they touch the red earth of the world

The land that avoids recording certain paths at times

But always, temporarily, records the tracks

(which I ignore on occasion, when

What I understand demands consistency)

 

I am a daughter of life

I know about movement

I am able to move

(not only in dreams

seeking your warm body mine

— that thrill of finding you

when it occurs we are one)

physically alone

among the things that breathe, mutate

among the motionless

in and past geographical spaces and words

which fail to hold me back and

certainly, cannot possibly hold me in

This might explain it all

 

My skin is full of imperfections

They need not all be understood

It is not necessary

It is not utopia

It is not even a bad

It is simple, like saying

I am a daughter of light

Which is just saying that

And not

that shadows do not exist, or darkness

Nor is it a poetic way

Of speaking of

Evil

 

Evil is Man’s obsession

He, exceedingly ill

Builds restricted spaces

To play I rule

Pretending

he feels no panic In front of life

Playing toy houses, picking

Dolls from a catalog

To use them, press them into

Walls, thrust them onto

Beds of dread and grief

Playing Be a Man:

 

The Misogynist God

The Abusive Husband

The Rapist Soldier

The Psycho Merchant

Terrorizing women

Terrorizing men

Hurting, always

Obsessed

With metal decorations

Oh lord of the Patriarchal Universe

Arrogant ignorant

Cheered by all cowards

Incapable of listening incapable

Of reasoning,

Of controlling his fear

Of letting be or letting do

Incapable of living

Without assassination

 

I am a daughter of knowledge

Centuries long I know who Man is

I am profoundly familiar

with his boundless well

Of violences which he enforces

His booby words, his killer kisses

His countless medal coins

Sweating a fever of weakness, fear and death

All He touches turns into Hell

For Hell is all He can envision and execute

 

He has nothing to teach me

He cannot prevent me knowing

He cannot stop my movement

Not his walls, not his trenches

Not his prisons, not his graves

Which he builds for every living being

He has failed:

He cannot destroy my intelligence

 

(And I wonder what you

have to do with such an idiot, nor I

with his species, nor our love

with the ceaseless wars of

such an imbecile tyrant.)

 

I move on like light, trusting my flight

Shifting freely in space

In knowledge (which He distorts)

In laughter (which He demonizes)

In love (which He disregards)

Because I am not a daughter of fear

My source is motion