Archive for septiembre, 2010


El mundo de hombres y mujeres es una pesadilla. Se ha creado desde la guerra.

La guerra genera la pobreza pero asegura el botín: los hombres en las guerras  son brutales violadores de las mujeres, mujer pobre, mujer violada, brutalmente violada, y hambre, supera el horror, y hambre, y violada, horror sin fin, el hambre, niñas, niños muertos de hambre, muertos extenuados, forzados, a torturar, a matar por esos hombres que siempre violan, no hay lugar, no hay refugio… Así es.

La guerra genera riqueza, asegura el botín: los hombres en el poder y con el dinero “tienen todas la mujeres que quieren”, violaciones de lujo, bien pagadas, realizadas por banqueros, futbolistas, generales, aristócratas, políticos, actores, traficantes, proxenetas…

¿Por qué tiene que ser así? Hay un montón de gente en el mundo llorando, con pesadillas al dormir, con miedo a todas horas.

Basta ya. Diferénciate de eso, conciénciate. Empieza ya. Pronúnciate: no lo quiero, no lo justifico. Tienes voz. Existes. Cuentas. Cambiar esto necesita mucha gente. No tienes que sacrificarte, sencillamente ayudar, en lo que puedas, comunicándote, compartiendo recursos, encontrando hueco en tu vida (que debes vivir lo mejor posible, sí, es cierto, nadie lo niega) para la solidaridad.

Sensibilízate. Da una oportunidad a tu vida: solidarízate.

Siquiera porque quienes estuvieron y no están y quienes están y no podrán nunca estar aquí, hay que intentar ampliar la mirada y lograr el equilibrio: solidaridad y también respeto por la vida propia, por la oportunidad única.

Con todo el cuerpo, así de física,

estirándome para llegar a los astros.

Ciertamente, hay algo que se pierde. Se pierde ese tipo de información que podría evitarle un dolor a alguien (pongamos la muerte), o que podría ayudar a protegerte de una persona mezquina. Pero si consideramos el resto de funciones del cotilleo, y el tiempo dedicado a ellas, la proporción de tiempo en nuestras vidas, el empecinado encabronamiento, siempre en crescendo, el linchamiento moral, cómo va a merecer la pena.

El cotilleo acompaña, pero acompaña en la miserias humanas reproduciéndolas.

No participes en las redes del cotilleo. Usa tu tiempo para construir la utopía en la medida de tus posibilidades. Cuesta más esfuerzo, contiene menos certezas, puede dar más soledad, pero el proceso es una elección que has hecho, y ya sólo liberándote de esclavitudes, creces, y si tienes suerte, puedes encontrar lo que siempre te dicen que no existe.

Si los principios son principios, no es posible que sean inmutables.