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DOGMATISMO Y ACTIVISMO 2. Lo que creo que es que no entienden las y los activistas dogmáticos (pienso en el mundo de la noviolenta, antimilitarismo, pacifismo no feminista ahora; pero también hay dogmatismo así en el feminismo claro – es un problema humano) es que perseguir el ideal no implica ceguera de la realidad, que no puedes estar fuera del sistema ni con tu propia mente (lo que no implica que no puedas pensar para transformarlo y así superarlo, claro), por lo que las actitudes de superioridad moral son un tanto repugnantes como la descalificación de cualquier otra cosa (viva el diálogo), y que la prioridad del cambio social debería ser hacer el camino con cuanta más gente se pueda, porque de hecho los cambios permanentes pasan por eso: porque los entienda y pueda hacer cuanta más gente sea posible, esa mayoría prevalente que define las culturas. Como feminista puedo imaginar fácilmente lo que han sido siglos de inteligencia feminista en determinadas personas, siempre una minoría muy aplastada, y disfruto mucho viendo ahora lo que ha pasado desde que ayudamos a que se comprendiera no la idea concreta de la Declaración de DDHH sino en general, la idea en grueso de que las mujeres no son representantes de la especie de segunda clase, con menos capacidades. Y seguimos sin estar en la historia del pacifsimo. Háblennos de Gandhi y Luther King.

Arrancaron nuestros frutos, quebraron nuestras ramas, quemaron nuestros troncos,
pero no han podido secar nuestras raíces (pueblos originarios)

En América, ensalada de flores exóticas
cortadas y abandonadas
en los bajos de barcos que nunca zarpan,
en aviones fantasma.
Plantaciones de coca para la exportación
porque aquí nadie va a comer.
El precio del arroz estadounidense
es de tortillas de barro con sal en Haití.
Mientras violan a las mujeres.

En África el hambre quema en el aire
y mientras te violan, insistes buscas
raíces, escarbas hasta saltarte las uñas,
para que no sufra un instante más
el bebé que llora, la niña que calla.
No es distinto en Asia, a excepción del paisaje.

El mercado alimentario internacional,
la peste negra del siglo veinte,
la nueva paz
de los cementerios,
el nuevo campo
de concentración, violación y exterminio.

Y mientras leo y pienso
no puedo olvidar que mi vida no vale más.
Que todas las vidas y la vida
está protegida en el mundo del que soy capaz.
Que sólo las plagas destruyen su hábitat,
sólo las mentes contra natura, esos psicópatas.

Sé quién soy yo y quiénes son ellos.
No estoy confundida. No tengo
problemas de memoria o ignorancia.
Desobedezco el mandato.

Podrán estrangularme o cortarme las manos,
encerrarme por más siglos de los siglos,
difamarme, distorsionarme, disolverme en ácido.
Pero nunca: nunca, escuchad bien,
nunca podrán tocar mi pensamiento,
mi cabeza-corazón
humana, inteligente, solidaria.

En Mujer Palabra

Pego dos mensajes posteados en fb, para no olvidarme:

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AVISO DE IDEAS: GANDHI MURIÓ, NOSOTRXS SEGUIMOS LUCHANDO: Por favor, en la lucha noviolenta ha ocurrido mucho desde Gandhi o Luther King (y antes!), joder!! De hecho, aunque el propio movimiento pacifista y sobre todo el antimilitarista (que todavía hoy sigue siendo eminentemente patriarcal, p.e., no incluye el aprendizaje en misoginia y violación en las guerras como causa para negarse a unirse al ejército “porque de eso ya se ocupan las feministas”, como si violar fuera cosa de mujeres) no lo haya procesado, está ocurriendo (y viene de siglos, pero nunca se extendió tanto) la revolución social feminista (la mayoría no lo ve así, ya, pero es por lo polucionada que está la mirada, hay que aprender a mirar con claridad o inocencia, lo que está ahí), que es de hecho NOVIOLENTA, porque DA ASCO (estamos saturadxs de) toda la VIOLENCIA que llevamos siglos soportando en las sociedades patriarcales Y hemos DESARROLLADO una gran INTELIGENCIA CAPAZ DE RESOLVER LOS PROBLEMAS HACIENDO USO DE LA INTELIGENCIA, NO DE LA VIOLENCIA (ah, sí, claro, para los violentos cuestionar su orden es violencia, pero cualquier mente no demente conoce la diferencia). Si vais a seguir citando a Gandhi como modelo de lucha noviolenta supongo que podría plantearos que Gandhi era un patriarca, como el buen patriarca Punset. Valoramos su aporte, claro que sí, pero no era un dios de perfección, y seguimos evolucionando. Además, existe mucha otra gente, ahora particularmente la existencia de las mujeres como pensadoras, creadoras, activistas está poniendo en jaque al padre de todos los sistemas de violencia. Un poquito de atención, y apertura mental, por favor! hay que aprender a ver lo que está ahí!
Aquí os dejo un pequeño texto sobre Por qué yo, como pacifista feminista anarquista, no puedo ser gandhiana pues no tendría sentido. Lo que para mentes que ESCAPAN a la piedra fundacional de la guerra en el patriarcado que es el concepto identidad y los binomios cuyas partes se contraponen y excluyen y deben destruirse, no es decir más que lo que pone, no es negar que hiciera el hombre unas cosas bien, o que nos han servido para aprender cosas. http://www.mujerpalabra.net/blog/?p=1041

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Yo aviso: a quien vuelva a mentarme (cuando diga que soy pacifista) a Gandhi le pondré en órbita extraterrestre de un puñetazo. Porque la noviolencia ES UNA ALTERNATIVA

(No caerá la breva, porque yo DESOBEZCO AL MANDATO PATRIARCAL, y como mi saga feminista, uso la violencia metafóricamente, para escupirla como un espejo a quien la causa.)

He leído dos de June Jordan y me gusta mucho. Su autobio infancia, Soldier, y su pequeña novela primera, His Own Where. Por eso escribí Corners Good for Nothing.

  • Sigo con la agonía de la biografía sobre la vida y muerte de Mary Wollstonecraft, por Claire Tomalin. Es realmente una agonía. Pero tengo que intentar acabarlo, si voy a animarme en algún momento a escribir algo para ayudar a difundir su obra. Pero los cotilleos en clase brillante y aguda historia me duelen en el estómago.
  • Tengo justo por la mitad el de Enrique Bernárdez de Qué son las lenguas, y ya me ha llegado el siguiente suyo, El lenguaje como cultura.
  • A medias también uno que me gusta muuuuucho: una selección de cuentos (¿de hadas?) de Angela Carter. Son cuentos donde las niñas y las mujeres no son esos seres pasivos e idiotas en que las convirtieron los soldados patriarcales Perault y los hermanos Grimm.
  • Por abrir, pero teniéndole ganas, Don’t Bet On the Prince. Contemporary Feminist Fairy Tales in North America and England, compendiados y con intro de Jack Zipes.
  • El libro de cuadros de Caravaggio (no es de leer, pero es un libro!)
  • Releer Ten Little Indians, de Sherman Alexie.
  • Terminar Every Day Is a Good Day. Reflections by Contemporary Indigenous Women, ed. Wilma Mankiller
  • Terminar I Am an Emotional Creature. On the Secret Life of Girls around the World, de Eve Ensler (versión sobre niñas equiparable a los Monólogos de la vagina que escribió para las mujeres).
  • Empezar The Curious Feminist, de Cynthia Enloe, quien acuñó (pienso) la expresión “curiosidad feminista”, eso que le falta a tanta gente maja e incluso inteligente. (Bueno, se le habrá ocurrido a más gente, claro, pero a mí me vino de ella. soy de la opinión de que es imposible que haya habido un único Leonardo, o Camille… Creí que más gente así lo entendería, pero resulta que no: la gente cree que una persona pudo ser la “primera” en hacer algo.)
  • Terminar los cuentos de Michel Faber Some Rain Must Fall. (Sigo enamorada de su Sugar, en The Crimson Petal & the White. O sea, por ahora no me gustan los relatos más que este tocho increíble de novela, que sólo verla creí saber que jamás podría leérmela. 900 páginas! Busqué al autor, para preguntarle si había algo en esta novela que pudiera haberse inspirado en Mary Wollstonecraft, pero nada.)
  • Terminar The Man-Made World, de Charlotte Perkins Gilman.
  • Terminar sus relatos. (Traducir alguno y pensar su webita.)
  • Seguir con notas en A Vindication of Women’s Rights, de Mary Wollstonecraft. (Pensar su webita.)
  • Releer A Room of One’s Own de Virginia Woolf y los relatos de You Can’t Keep a Good Woman Down, de Alice Walker.
  • Releer o terminar de leer entero Learning as Transformation, de Mezirow et al. o si acaso Transformative Dimensions of Adult Learning de Mezirow.
  • Descartar por el momento La elegancia del erizo, de Muriel Barbery (belga).
  • Ver si termino el final de Walking to Greenham, de Ann Pettitt, que me atasqué y no he conseguido volver a arrancar.
  • Decidir si leo entero Mother Tongues. Travels through Tribal Europe, de Helena Drysdale.
  • Terminar When Languages Die, de David Harrison.
  • Leer algún artículo más de Sociolinguistics, ed. Bratt Paulston & R. Tucker.

Vaya. No me extraña que no sirva para estudios! 😀