CANTO
DE CERRIDWEN
Escucha el poema
Llego y soy una mujer
con la cabeza rapada y los ojos llenos,
con el corazón maduro como en las entrañas de la selva
el descanso viejo de la mariposa,
con la voz malva y turquesa del lago Atitlán.
Vengo a decirte adiós,
hogar que tanto fuego soportaste,
que tanta sangre perdiste.
Ligera, densa, como el plancton,
como el suelo vegetal que cubre el Nilo:
adiós,
parto
con los animales.