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¿Heterosexual?, ¡¿qué es eso?!
Texto colectivo del espacio LGTB
del XIX Campamento de Jóvenes Revolucionari@s


Olvidad todo lo que os contaron. No hay verdaderos homosexuales como no hay verdaderos heterosexuales, porque nadie se puede resumir en estas dos categorías. Sobre todo porque la sexualidad de las personas es mucho más compleja.

¡Sí! Todos los días tenemos comportamientos y deseos hetero, homo, o bisexuales... pero también muchos otros que no llegamos a definir. Entre estas categorías fijas todo se mezcla y no es fácil etiquetar una persona de forma definitiva. Existen pues tantos comportamientos e identidades sexuales como seres humanos, si no más. Y estos cambian según la cultura, las épocas, en cada persona y en cada momento de su vida.

No hay masculino ni femenino. Las feministas nos dicen que estos conceptos son convenciones relativas, instrumentos culturales e ideológicos del poder para diferenciar los papeles de hombre(s) y mujer(es) en las sociedades patriarcales. Es muy simple: el control por parte de los hombres de la propiedad privada y de la capacidad reproductiva de las mujeres hace que los papeles que se nos imponen cuando "venimos al mundo" presenten profundas diferencias en el plano de los derechos, de los comportamientos, en la expresión de los deseos y en todos los niveles de la vida en sociedad. Los hombres y las mujeres que mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo son perseguidas porque ellos/ellas provocan el desorden en este sistema de dominación.

Pero dicen también las feministas, que estas categorías desiguales (masculino y femenino) no son más que construcciones sociales -y no naturales- pudiendo por eso ser cambiadas.

Es por estas razones que el comportamiento sexual es considerado como un "ensemble" [conjunto] de deseos y no como una identidad fija.

La complejidad de los comportamientos humanos (y no solamente en el terreno de lo sexual) y su diversidad prueba que es inútil encerrar a las mujeres y a los hombres en las categorías de "hetero" u "homo" o incluso "bisexual".

Pero la verdad es que en la sociedad existe la discriminación sexista y homófoba; es la homofobia -en todos los niveles de la sociedad (escuela, familia, trabajo...) y en la cabeza de cada uno- la que impone la diferenciación y somete todas las sexualidades no normativas (las que no aceptan la norma exclusiva de la heterosexualidad) a violencias simbólicas, físicas y económicas dramáticas.

Es esa diferenciación la que impele actualmente a las personas no hetero a la necesidad de organizarse en cuanto homosexuales, lesbianas, bisexuales, transgénero... en la construcción de identidades alternativas a aquellas que nos "enseñaron". Esas identidades son un medio de lucha, no un fin, y luchamos para que desaparezcan.

mujerpalabra.net