{"id":5657,"date":"2022-05-18T14:23:12","date_gmt":"2022-05-18T12:23:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/?p=5657"},"modified":"2022-05-18T14:24:34","modified_gmt":"2022-05-18T12:24:34","slug":"gordidedos-envidia-y-coeducacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/?p=5657","title":{"rendered":"Gordidedos, envidia y coeducaci\u00f3n a personas adultas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">Recordando a Roberto Echevarr\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>No le cont\u00e9 a mi amigo (o hermano, feminista) Roberto, de Ecuador, la broma de los gordidedos, porque la reservaba para cuando nos vi\u00e9ramos aqu\u00ed en Espa\u00f1a. Aunque traslad\u00e1ramos el escenario de la terraza de Gald\u00f3s del Retiro en Madrid (a\u00fan no hab\u00edan aislado la escultura de la terraza) a un chiringuito de Fuengirola en compa\u00f1\u00eda, esta vez, posiblemente, de nuestras parejas (a quienes no conoc\u00edamos), pensaba bromear con la tonter\u00eda de que por qu\u00e9 a \u00e9l le pon\u00edan cientos de gordidedos si posteaba \u201cgatitos\u201d y a m\u00ed, una pensadora de la racionalidad emp\u00e1tica, la acu\u00f1adora del concepto \u201cdesarrollar inteligencia feminista\u201d que tanta ayuda a evitar debates muertos, guerras, callejones sin salida, sobre todo en coeducaci\u00f3n con personas adultas, la mayor\u00eda lectora m\u00eda no dejaba rastro alguno de haberme le\u00eddo, esa peque\u00f1a mezquindad \u2013m\u00e1s <em>puzzling<\/em> o inquietante para el caso de hermanas feministas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Roberto s\u00ed hab\u00eda expresado su aprecio con un gordidedo, como hago yo (est\u00e9 yo o no de acuerdo con el contenido), a mi aportaci\u00f3n de ideas en la lucha \u201cpor la construcci\u00f3n de un mundo menos violento e injusto\u201d, como decimos en mujerpalabra.net, y era una opini\u00f3n valiosa para m\u00ed, por la cabeza-coraz\u00f3n de Roberto y porque Roberto le\u00eda habitualmente, mucho, enter\u00e1ndose, no como yo, que no soy una buena lectora desde el punto de vista acad\u00e9mico-de-lo-que-existe. Cuando empiezo a leer enseguida entro en di\u00e1logo creativo. Roberto le\u00eda ensayo feminista. Aparte de fotos de animales y de la naturaleza en general, un descanso y un recreo visual del d\u00eda, posteaba libros feministas, y obras de escritoras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquel d\u00eda del Retiro me regal\u00f3 un libro de Beatriz\/Paul Preciado, porque le interesaba mi opini\u00f3n (que enseguida le medio di porque hab\u00eda le\u00eddo la mitad, que es mucho para m\u00ed trat\u00e1ndose de ensayo). Me regal\u00f3 tambi\u00e9n un CD de jazz, lo tercero que posteaba y nos un\u00eda como hermanos. Se trataba de un m\u00fasico que yo no conoc\u00eda y cuyas composiciones \u00e9l ve\u00eda como un mundo musical parecido al mundo de palabras que yo creaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El regalo de jazz, al escucharlo, me dej\u00f3 muy impresionada, porque m\u00e1s o menos hasta cerca de los cuarenta yo pensaba que mi inteligencia ten\u00eda severas carencias y deficiencias. En mi casa, mi madre siempre la hab\u00eda apreciado, aunque no la tuviera en cuenta para sus decisiones de vida, pero fuera de casa, en el sistema educativo, en el mundo del activismo, en las relaciones de amistad, salvo fundamentales y maravillosas excepciones que no siempre supe usar para crecer en su medida, las personas que no toleran la convivencia con quienes no acatan y repiten, esa mayor\u00eda aplastante de autoproclamada \u201cnormalidad\u201d o \u201cverdad\u201d (para otros casos), hizo lo que siempre hace, sin querer o queriendo: presionar por todos los medios para tu asimilaci\u00f3n por esa masa de acci\u00f3n cultural prevalente, o contribuir a tu destrucci\u00f3n (ese parque tem\u00e1tico del horror), por decirlo imitando el estilo de Jo cuando le\u00eda sus primeras obras a sus hermanas, en la <em>Little Women<\/em> (1868) de Louisa May Alcott, que yo conoc\u00ed por el cine (dirigida por Mervin LeRoy en 1949).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Roberto, sin duda, ha sido una de las personas hermanas en la vida cuya amistad me ayud\u00f3 a verme m\u00e1s all\u00e1 de toda la mierda autodestructiva que la cultura te echa encima por ser una mujer en una sociedad patriarcal. La lucha por limpiar la mirada (otro concepto que \u00e9l identific\u00f3 como propio de mi trabajo de escritora) la llevamos cada cual, nadie puede hacerte ver, comprender, es un proceso interno. Pero podemos ayudarnos, acompa\u00f1\u00e1ndonos de formas noviolentas, eso es una forma de apoyarse. Las cosas m\u00e1s importantes son sencillas en realidad (igual que las cosas m\u00e1s placenteras son \u201cgratis\u201d, para horror del Mercado). Hay gente cuya compa\u00f1\u00eda facilita la tarea de vivir y hacer en la vida, y es que la mera compa\u00f1\u00eda en este mundo brutal tiene un valor y un efecto extraordinario. Fijaos c\u00f3mo dibujaba y pintaba Van Gogh al m\u00ednimo signo de vida de contacto, comunicaci\u00f3n, reconocimiento de alguien, y mira que enfrent\u00f3 mucha mezquindad, pero todo depende de todas las partes, y c\u00f3mo recib\u00eda, con qu\u00e9 extraordinaria amplitud mental. Camille Claudel, sin embargo, al estar encerrada y torturada, s\u00f3lo pudo responder no volviendo a hacer aquello por lo que de hecho dio su vida, crear esculturas. Adem\u00e1s de encerrada y considerada loca, esa atrocidad indescriptible, inasumible, revientacabezas, nadie estuvo a su lado (y mira que su cuerpo la tuvo all\u00ed no s\u00e9 si tres d\u00e9cadas o m\u00e1s). MiCamille.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En venganza noviolenta por esa arma de destrucci\u00f3n selectiva que es la envidia ejecutada cotidianamente por \u201cbuenas y malas personas\u201d, quer\u00eda hablar un poco de mi vivencia de la envidia, y de por qu\u00e9 importa el tema socialmente, unas pinceladas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque he vivido lo de ser objetivo de las personas envidiosas que no solo lo sienten, piensan o imaginan, he tenido un contexto m\u00e1s favorable que me ha ayudado a resistir, y poder ser y crecer por mis caminos. Aunque, como Van Gogh soy muy <em>responsive<\/em>, creo que si no tengo la obra que ciertamente podr\u00eda tener como escritora o el impacto en el sistema educativo per se como docente, no ha sido s\u00f3lo porque mi vida de ideales anarquistas me llevara a trabajar apasionadamente por mi comunidad (la que ten\u00eda delante, literalmente), como cuando vivimos en tiempos de guerra convencional, sin una idea del protagonismo del yo y su reconocimiento (nunca me ha sobrado tiempo para presentar proyectos a premios o subvenciones, no s\u00e9 c\u00f3mo eso se consigue cuando se coordinan, crean, informan proyectos, no hay tiempo material, y s\u00f3lo los formularios son una camisa de fuerza y un molde desvirtuadora, porque quienes los elaboran no comprenden, pienso, la innovaci\u00f3n, o no tienen tiempo de revisar su trabajo en relaci\u00f3n a la realidad).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi comentario de los gordidedos nac\u00eda del humor, no de la envidia. \u00a1Ay, el humor, que se usa tan a menudo nada menos que como coartada de la envidia! Aunque la sabidur\u00eda popular en Espa\u00f1a dice que la envidia es el deporte nacional (de hombres y mujeres, aunque se asocie junto al cotilleo, al mundo femenino, presentado como menor incluso en las democracias del 21), creo que ese sentimiento lo sent\u00ed en un par de ocasiones, y muy flojito. Deb\u00ed de procesarlo en seguida para descartarlo como modo m\u00edo de relaci\u00f3n o asimilaci\u00f3n. Creo que hago esas cosas desde peque\u00f1a y no s\u00e9 si le pasa a m\u00e1s personas. Elijo. Asumo la responsabilidad de mi vida. Va con el amor a la libertad. A los seis a\u00f1os ya lo sab\u00eda. Y se ve que cuando experiment\u00e9 la envidia no me gust\u00f3, que no estaba en m\u00ed como pasi\u00f3n, porque no la he vuelto a sentir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me pas\u00f3 algo as\u00ed con los celos. Los sent\u00ed, un vendaval destructor, en algunos momentos de la juventud, al punto en una ocasi\u00f3n de perder la voluntad, el habla, tres d\u00edas, despu\u00e9s de gritar y llorar como una verdadera posesa unos cuantos d\u00edas antes, y luego ya, si te he visto no me acuerdo. Tengo la suerte de que mi cuerpo trabaja a mi favor, y cuando mi cabeza no me salva de algo malo para m\u00ed porque me vence la autodestrucci\u00f3n aprendida o el des\u00e1nimo, mi cuerpo viene al rescate. Me ha salvado ya de varias destrucciones certeras, la \u00faltima haci\u00e9ndome pedir la excedencia voluntaria en la p\u00fablica para salvar mi salud (aunque en otra esfera, tambi\u00e9n fue determinante la opini\u00f3n de mi pareja), precisamente debido a los hechos de personas envidiosas y de ese grupo humano, uso una pintada de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, \u201cTolerante, piel de elefante\u201d. Cero inter\u00e9s en los celos, en el mundo que incluye los celos. En la juventud, puedes llegar por accidente a esos mundos, porque desconoces muchas vivencias, pero luego ya sabes cosas y puedes elegir no entrar ah\u00ed. Esto lo pienso y lo he experimentado en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del mundo de la envidia, he observado a lo largo de la vida c\u00f3mo se emplea a niveles de complicaci\u00f3n y violencia extremos (por eso no debe verse como una emoci\u00f3n \u201cmenor\u201d, fea s\u00ed, y como el alcohol, con capacidad destructiva potencial), al punto de pretender destruir las vidas de las personas, o intentarlo, claro. Introduzco un punto para subrayar esto: Intentarlo porque para destruir necesitas a todas las partes, \u00a1tambi\u00e9n a la que es objeto del af\u00e1n destructor! Y a veces les sale muy mal, porque la persona no se deja destruir, no est\u00e1 en su naturaleza, a pesar del adoctrinamiento patriarcal a las mujeres, que afecta, pero no a ese punto. Cu\u00e1ntas personas admirables ha habido resistiendo esa brutalidad\u2026 Y ciertamente, la especie se ha quedado sin todo lo que podr\u00edan haber aportado, que es mucho m\u00e1s de lo mucho que ya es que resistieran y existieran.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los movimientos social y art\u00edstico deber\u00edan abordar el tema de las personas que operan por envidia, siquiera para que seamos conscientes de todos los obst\u00e1culos y da\u00f1os que generan, el espacio que le quitan a la sororidad y la solidaridad, a la colaboraci\u00f3n y el apoyo mutuo, que son las cosas que nos ayudaron a sobrevivir en la prehistoria, cuando como especie \u00e9ramos poca cosa frente a grandes peligros a nuestra supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como educadora a nivel profesional remunerado, pienso tambi\u00e9n que hay labor en plantear el tema en el sistema educativo, para ayudar a comprender que vivir en la envidia no es s\u00f3lo malgastar la vida propia, si s\u00f3lo se piensa en s\u00ed: es vivir cada d\u00eda as\u00ed, m\u00edseramente, una vida peque\u00f1a y mezquina, sin capacidad de mirar al frente y mucho menos contemplar el mundo y respirar. Y es hacer un da\u00f1o importante a nuestra evoluci\u00f3n hacia mundo m\u00e1s justos y menos violentos. Porque en la envidia se practica a diario con el lenguaje, la actitud, los hechos, los sentimientos, las ideas, todas las violencias patriarcales que justifican este sistema de violencias, siempre la sacrosanta violencia, forzar, imponer, juzgar, condenar, por identidad, por la libertad humana creativa y de pensamiento, esa sustancia de ser y estar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que el modelo de elegir pasiones (por ejemplo, la de despertar con la resoluci\u00f3n de la alegr\u00eda, por m\u00e1s dif\u00edcil que lo pongan las personas y sistemas, y aunque a veces se tropiece y falten fuerzas y visi\u00f3n, contando con todo ello, la compleja realidad) tiene que crearse conscientemente como un modelo humanizante que d\u00e9 m\u00e1s a cada persona y a la comunidad, porque hay una conexi\u00f3n \u00edntima, igual que en toda vida cotidiana se rastrean las grandes guerras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con Roberto, no pudimos re\u00edrnos con mi broma de los gordidedos y los gatitos, que amamos con espontaneidad y resoluci\u00f3n. Su Thelonius, y por aqu\u00ed, quienes nos han adoptado y nos traen locatis, la Osipanda Gorgorita Porfavor y el Negrito Marramia\u00fa, que son quienes reciben visitas, no de gatas y gatos callejeros como nos pasaba antes de que llegaran, en las madrugadas (que somos de acostarnos a las tres), sino de gatos vecinos, sobre todo de Tot\u00f3 el Destructor, que viene a descansar y nos bufa cuando le peta, como un poseso, porque lo educaron personitas y no se atreve a hacerlo en su casa por si lo castigan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recordando a Roberto Echevarr\u00eda No le cont\u00e9 a mi amigo (o hermano, feminista) Roberto, de Ecuador, la broma de los gordidedos, porque la reservaba para cuando nos vi\u00e9ramos aqu\u00ed en Espa\u00f1a. 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