{"id":2885,"date":"2014-06-02T00:34:29","date_gmt":"2014-06-02T00:34:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/?p=2885"},"modified":"2014-06-02T01:15:18","modified_gmt":"2014-06-02T01:15:18","slug":"conceptos-peligrosos-admirar-merecer-ser-original","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/?p=2885","title":{"rendered":"Conceptos peligrosos: Admirar, merecer, ser original"},"content":{"rendered":"<p>CONCEPTOS PELIGROS (o cosas que no me gustan). Una es que me digan que me admiran. La admiraci\u00f3n siempre la he sentido como una forma de desamor, y creo que podr\u00eda explicarlo. S\u00e9 que \u00e9sa no es la intenci\u00f3n de quien dice eso, pero a m\u00ed la admiraci\u00f3n me parece desamor. Otra es que me digan que me merezco algo. Esto, aunque de nuevo s\u00e9 que no es la intenci\u00f3n de quien lo dice, me parece una idea cruel, y tambi\u00e9n creo que podr\u00eda explicarlo. Es un verbo que me produce horror y jam\u00e1s lo uso. La otra cosa que tengo en mente no es que no me guste, es menos grave, digamos, es que me causa estupor, que nunca la he entendido. Se trata de que me digan que soy muy original. Y \u00e9sta a\u00fan no creo que pueda explicarla, pero todo se andar\u00e1.<br \/>\n&#8212;<br \/>\nLa admiraci\u00f3n es una condena de la persona admirada a la desconexi\u00f3n, una especie de exilio o destierro.<br \/>\nLa idea de merecer es psic\u00f3pata, incapaz de empatizar con otras personas o seres vivos.<br \/>\nLa idea de la originalidad reduce a la inmensidad de una persona a una pose o intenci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONCEPTOS PELIGROS (o cosas que no me gustan). Una es que me digan que me admiran. La admiraci\u00f3n siempre la he sentido como una forma de desamor, y creo que podr\u00eda explicarlo. S\u00e9 que \u00e9sa no es la intenci\u00f3n de quien dice eso, pero a m\u00ed la admiraci\u00f3n me parece desamor. Otra es que me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[244,132,4],"tags":[20],"class_list":["post-2885","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-contradicciones-aparentes","category-libro-del-bien","category-pensamientos-thoughts","tag-conceptos-peligrosos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2885"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2885\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2887,"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2885\/revisions\/2887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mujerpalabra.net\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}