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Feminicidio en Centroamérica: Facetas Visibles y Oscurecidas
Por Diana García |
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06. El mismo crimen, diversas realidades
¿De cuál feminicidio hablamos? Con unos veinte años desde que el término generocidio fuera acuñado por Anne Warren, en Guatemala es reciente una socialización más amplia de la discusión relacionada con la pertinencia o no del término femicidio o feminicidio.
Resulta necesario recuperar el significado del “generocidio” y considerar la importancia que ha tenido evitar la neutralidad de género. ¿Exterminio de personas a partir de su sexo? ¿Muerte por razones de género? ¿Asesinato por odio a las mujeres hecho por hombres? ¿Homicidio de mujeres como una forma extrema de la violencia contra las mujeres?
Ha sido preciso explicitar la diversidad de realidades en las que estos crímenes pueden darse para incluir categorías como las del “feminicidio íntimo” y “no íntimo” desarrolladas a partir del tipo de relación entre la víctima y el victimario; las de “feminicidio accidental” o “por conexión” -asociada a la defensa de alguien más-, haciendo alusión a la pluralidad de circunstancias bajo las que las muertes pueden darse. O las de un feminicidio en el que la violencia sexual puede o no estar presente, como un indicador asociado al tipo de relaciones de poder que intervienen. Todas estas caracterizaciones han sido avances fundamentales, abriendo el camino para una serie de consideraciones aún por desarrollar.
Sin lugar a dudas la diferenciación entre genocidio y la realización de actos genocidas establecida dentro del marco jurídico internacional puede aportamos elementos importantes. La concepción de un feminicidio que no se restrinja a la eliminación física de las mujeres; el reconocimiento de la existencia de una diversidad de preferencias sexuales que tensan el poder del patriarcado y no se limitan a la dicotomía biológica de los sexos en su papel de víctima ni de victimario; el significado de las formas explícitas de la misoginia, en tanto que manifestaciones inconscientes de una subjetividad colectiva que inferioriza a las mujeres pueden ser igualmente contundentes. Y como Martín-Baró señala, es necesario considerar también el carácter terminal, pero también instrumental que el ejercicio de la violencia puede llegar a tener de acuerdo a las circunstancia del contexto que lo hace posible.
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