¿De verdad nos enamoramos?

Las Evas tenemos una manera de enamorarnos que nos caracteriza. Y es la de hacerlo del más gilipollas de todos los de la fiesta. ¿Por qué?

Porque nos pone el más fuerte, duro y machito. El más chulo de sus amigos. El que se ríe del débil. El que gana las peleas. El más admirado. Y no es casual. Es que queremos ser como ellos. Es que deseamos esa fortaleza, esa chulería y esa independencia. Queremos también ganar las peleas y proyectamos en el objeto de amor nuestros deseos más inconscientes.

Y es que en nuestro interior, allí dentro del medio de las entrañas, no nos creemos que podamos nunca llegar a ser fuertes, admiradas, independientes. Y lo vemos en el otro, y lo deseamos, al menos, en el otro.

Y así, lo idealizamos y lo montamos en un pedestal en el que nosotras estamos debajo mirando y esperando ser miradas, seduciendo, poniendo ojitos, haciéndonos las débiles (al macho en cuestión le mola el rollo de proteger, pa´eso es el principe azul…), inventándonos cabriolas para conseguir su atención, y su amor.

¿Lo conseguimos? A veces. Algunas de ellas, resulta que el principe sale rana, y nos acostamos con él una noche y a la siguiente se acuesta con otra y ya no nos mira a la cara… Qué lindo hombre, ¿verdad?

Otras nos quedamos esperando hasta hartarnos. E incluso ya al final, nos decidimos y se lo soltamos a la cara cuánto lo amamos. Y ahí descubrimos lo poco que se merece nuestro amor, pues no da la talla.

Quizás salga de estos vínculos (gilipollas-tontaenamorada) alguna relación estable. Contádmela por favor. Yo aún hoy no la conozco.

3 Respuestas a “¿De verdad nos enamoramos?

  1. Bueno, hemos cambiado el título para que esté como en tu webita en mujerpalabra.net
    http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/patricianarbona/deverdadnosenamoramos.htm

  2. Totalmente de acuerdo Michelle en que el poder basado en la fuerza y la opresión a otras es básico en el sistema patriarcal. Ahora bien, partiendo de ahí, reflexiono sobre por qué nos enamoramos de eso. Y concluyo que tiene que ver con el deseo de ese poder, de estar en la cúspide, ese deseo que tu llamas envidia.

    La utopía, el objetivo hacia dónde quisiéramos ir, sería lograr enamorarnos de la persona tal cual es y no del poder que ostenta, de la mano con encontrar nuestro poder (la esencia de lo que somos) y expresarlo al mundo, para sí no desear el ajeno…

  3. No sé. Yo creo que quienes se “enamoran del más gilipoyas”, que es decir del más violento o potencialmente violento no es por envidia sino porque es lo que manda el Sistema patriarcal para perpetuarse en quién manda y quién está en sumisión…

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