Sobre los surrealistas (1), por Remedios Varo

Remedios Varo no quiso ser llamada surrealista, lo que no niega lo que el misógino Breton y el machismo recalcitrante de sus compañeros hicieron con las mujeres artistas de sus años: existían, pero las excluyeron de todo. Así que si el descubrimiento del subconsciente pudo tener efecto en miles de artistas, al menos las mujeres “surrealistas” no quisieron tener nada que ver con el movimiento surrealista patriarcal (michelle renyé, para mujerpalabra.net)

mi posición era la de tímida y humilde oyente; no tenía la edad ni el aplomo para enfrentarme con ellos, con un Paul Éluard, un Benjamin Péret o un André Breton; yo estaba con la boca abierta dentro de ese grupo de personas brillantes y dotadas (…) Hoy no pertenezco a ningún grupo; pinto lo que se me ocurre y se acabó.

Fuente: p. 25 de Maruja Mallo y la vanguardia española, de Shirley Mangini (en inglés, 2010) (Circe, 2012. Traducción de Roser Berdagué), citado de Varo: en el centro del microcosmo (FCE, México, 1990), de Beatriz Varo.

Cuadro: Presencia inquietante, 1959, de Remedios Varo

 

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