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Escuchar
Ha vuelto
sin adornos en el pelo,
por el cuerpo los tatuajes,
con las cestas y los cántaros vacíos;
los ojos nublados de peces prehistóricos,
violáceos, azules, gris granito.
Porque ha sido devuelta al mar,
exiliada a la cuna, al mar hondo e ignoto
que las civilizaciones abandonaron
como condena a sus espantos de coral.
Y mientras se enreda en las algas antiguas,
mientras cae con un peso de sueño,
mientras los peces, cada vez más, la desconocen,
se abre la fosa incandescente, y ella recuerda.
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