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Poemas De la sangre

 

A Xeli
1987, Guatemala

No soy un grano de anís
dijo la niña y se llenó
de flores y de verdes,
de lagos y volcanes,

de montañas.
Como una diosa dijo
no soy un grano de anís,

y de sus manos mullidas
volcaron telares, arados,

cántaros, caminos.

Te vi cargar a tu hermanito
atado a la espalda, cargar
la leña, acarrear el agua,
alimentar el fuego
de la cocina.
Te vi observar el cuerpo
torturado en la plaza

bajo el sol
y restregarte el horror
de los ojos.
Te vi esperando
a que todos hubieran comido

para comer tú,
que no eres un grano de anís.

Eres una niña, bella y fuerte,
como los cristalitos que quieres
para tus orejas.
Eres una niña en un país en guerra
y nunca te amaré como si fueras
un grano de anís.
 

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