A Carmen Reñé
DE LA SANGRE
Escucha el poema
Como una juana de arco perdida sin fe
tropiezas por las calles bajo el granizo gris.
Doblas la esquina, mas prevalece el vacío
tuyo, tuyo el vacío tuyo de tu cuerpo.
Con alambre de espino te acuno por dentro,
tu sangre y la mía no fluye entre las piernas.
(He derramado el cuenco que llené para ti.
Ya sé que no podrás beber de él.)
La sangre seca no cuajará. Si no puedo
sangrar es porque tu muerte se come mi vida.
Cavo un surco de tinta sobre el papel,
sangre negra, para que sepas que te quería.
Conteniendo la brutalidad y el amor de la selva,
tropiezo por las calles bajo la lluvia buscando,
sin poder sostener lo que encuentro.