Texto escrito en 2005 y revisado en enero del 2012
Nací en Madrid a principios de los sesenta, en primavera. Tuve una madre valiente y creativa, de la que aprendí a amar la libertad y la vida buena (ver libro de relatos La saltadora). A los diez años me envió a Australia, donde llegué con el mejor palo que encontré, para cambiarlo por un boomerang, y calada de colonia antipiojos porque me habían dicho que me protegería de los caníbales. En el año en que estuve allí aprendí inglés y corrí varias aventuras. La más inquietante fue descubrir que en las iglesias no se podía levantar la mano para plantear preguntas. (Apuntaba a pensadora crítica: no comprendía que pudiera haber algo bueno que prohibiera y demonizara razonar. Narración "Asking Questions in Church".) A la muerte de Franco, fui a un instituto público y experimental, lo que significa que tuve una excelente educación: respirando el aire fresco de la democracia. Creí que la universidad sería así o mejor, pero me equivoqué: ni amor al conocimiento, ni investigación, ni debate. Prevalecía el mismo de tipo de gente del mundo de fuera: la que usa extraños lenguajes de dos filos, la mayoría huecos. En esta época, me independicé y fui muy pobre, casi vagabunda. En la primavera de mi quinto curso, pasó por mi vera un tren, y lo cogí. Llevé entonces mi activismo social a una serie de experiencias que me harían beneficiarme de dos corrientes revolucionarias: la feminista y la pacifista. Viajé a Centroamérica donde observé la guerra y aprendí de la gente a luchar con la noviolencia (relatos “Carta desde la zona de conflicto”, "La Montaña de las Fieras", poema No soy un grano de anís ). Al volver, me trasladé a Londres para montar campañas y conferencias en la Internacional de Resistentes a la Guerra. Esto me permitió conocer la labor de grupos y redes de muchos países. Participé también en los últimos años del campamento de mujeres pacifistas de Greenham Common. Seguía siendo pobre pero no pasaba hambre ni frío (ver libro de relatos La saltadora). A inicios de los noventa volví a Madrid. Viví una serie de tragedias que minaron mi fuerza, mi alegría y mi equilibrio: muertes, desamor, autodestrucción (poemario Tu muerte en mis sueños y los animales, prosa poética La catedral). Esto quedó plasmado en lo que serían dos libros de poemas, De la sangre (1995) y Memoria de Ilt (1999), publicados en cuadernito grapado en 2003 con Mujer Palabra (nos donaban 4€, creo, en nuestras Lecturas de Primavera, anuales), luego publicados online reunidos en Memoria de Ilt (2009) (viaje-resumen en 22 poemas grabados). En diciembre del 2009 me di cuenta de que debía volver a algunos de estos poemas, para investigar los que estaban basados en sueños y compararlos con las metáforas creadas en los que no. Eso me ha llevado a retitular Memoria de Ilt a Tu muerte en mis sueños y los animales y si un día tengo tiempo para esto, que no creo (en la actualidad concentro mis energías y trabajo en Mujer Palabra, Talking People, mi curro-lentejas y la búsqueda de un lugar en la naturaleza para vivir mejor), espero poder hacer este nuevo-viejo libro.
En el año 2001 apareció en Internet el proyecto Mujer Palabra, y desde entonces lo administro. Es un espacio autogestionado y abierto, y vinculado al pensamiento crítico, la creatividad y el activismo social. A 2011 sigue poblándose de gente valiosísima para la especie.
Me encanta pintar, estar en la naturaleza y en la compañía de la persona a la que amo. Me encanta beber cerveza con mis amigas y amigos, fumar tabaco de animales, no ponerme las gafas para no ver. Las conversaciones, los perros, la comida, dormir. Bailar, nadar, reírme, andar descalza. Me encanta viajar por Internet y hacer webs. La soledad, donde descanso y me equilibro de la intensidad de la vida. Escribo para comprender, y soy radicalmente igualitaria e inclusiva. Considero que la edad va a favor, porque aprendes, lo que siempre es bueno porque fortalece la rebeldía en este mundo tan brutal. Y soy anarquista porque tengo una comprensión aceptable de lo que es la libertad y la solidaridad.
Web de michelle renyé: http://www.mujerpalabra.net/creadoras/michelle/
---
Rarezas sobre publicar: algo muy alegre fue que de 2009 a 2011 colaboré en los cuatro primeros números de la revista en papel Mujer Pública, de Mujeres Creando de Bolivia, con piezas de un proyecto que fue el que originó la idea del sitio web Mujer Palabra, de ahí la coincidencia de nombres: Mujer Palabra. Nombres femeninos que han dejado huella en el idioma. En Espacio Luke, una revista literaria online, me publicaron "Bella y la bestia", y quedó muy chulo, y luego "He hecho croquetas", pero quedó muy mal porque reemplazaron mi ilustración feminista de las croquetas por una de recetario, lo que funciona en contra del relato. A esto se sumó que, aunque desde Mujer Palabra enviamos la petición-explicación de la necesidad de que incluyeran a las mujeres en el lenguaje usado en el sitio (hablan de El autor y similares, lo que es alienante si eres una mujer que sabe que no venimos de Adán sino que tenemos entidad propia), nos ignoraron y ni respondieron, por lo que finalmente no hay espacio allí para colaboraciones de gente como yo. Cuántas ganas tengo de que el mundo se abra más, destierre sus innumerables violencias, y se construya como inteligente. Mientras tanto, y mil amores a Internet, seguiré haciendo mis cositas cuando consiga tiempo, y compartiéndolas en Internet. ¡Por una sociedad del conocimiento y la solidaridad!