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Textos
para escenografías
Sobre el arte, el París de entreguerras y Gertrude
Stein |
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Gertrude
Stein. El cómo incansable y libre. París,
1904-1944.
Una
pequeña visión de la época que nos abarca
Doy
las gracias a Michelle, Lola y Marisa
25
de abril de 2001
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| Europa
es un pueblo que tiembla por lo general esconden sus
cabezas y no se enfrentan. Es increíble que incluso
en los colegios tome más importancia Egipto que la primera
o segunda guerra mundial, por ejemplo en mi caso, cuando
fui consciente de las cronologías y vi de repente que
toda esa masacre había ocurrido hacía tan poco tiempo,
que mis padres lo vivieron, temblé... (como europea
que soy). A la historia la ocultan, impiden que sepamos
que es lo que ocurrió realmente. Cuando terminó la primera
guerra mundial las personas mayores estaban resignadas,
los niños asimilaban la nueva política y los jóvenes
(algunos jóvenes) se revolucionaron, André Breton fundador
del surrealismo, buscaba la realidad en otro lugar,
en otro sitio por que no se podía creer lo que estaba
ocurriendo. Tras una guerra nadie podría pensar que
aún tuviesen fuerzas para luchar, crear, divertirse,
VIVIR. El arte en todos los sentidos como la música,
la pintura, la escritura, la escultura, la fotografía,
el cine fueron vías para la
protesta, ese ahogamiento provocaba chillar,
chillar de una manera visual. Para mí el periodo de
entreguerras fue una época de libertad absoluta, quien
la supo aprovechar claro. Supieron convertir la libertad
mental en materia. Poca gente sabe lo que es la libertad
propia, ésta está en el cerebro, pueden dañarte físicamente
pero no pueden entrar en las cabezas. Es verdad que
como todo era una época clasista, los desfases económicos
desajustaban el tipo de vida, cuando empezaban a levantar
cabeza llega la crisis de la bolsa neoyorquina del 29
repercutiendo en Europa. Decía clasista, por ejemplo
a la Bauhaus no
podía acceder cualquiera, una escuela donde pasó incluso
Einstein o Stravinsky. Aún así estoy enamorada de la
filosofía que seguía esta escuela, con una intención
renacentista donde se pretendían fundir todas las artes
que a diferencia del Barroco, donde se asientan definitivamente
las especializaciones en las profesiones con el objetivo
de guiar mejor a las masas. Siempre te preguntan ¿qué
quieres ser de mayor? ¿qué te gusta más? Si las respuestas
son quiero ser mujer y me gusta todo, eso no vale, el
que te va a contratar se vuelve loco y te trata como
una loca, y es que eso no viene en los contratos. Y
claro la Bauhaus y escuelas de este tipo no convenían
ni convienen, se trata
de que la gente no piense y no desarrolle la
inteligencia. Ahora nombraré a mujeres de la época que
me han dejado huella: A mí me hubiese gustado ser como
Eileen Gray, de hecho le pedí a Michelle que me tradujese
su biografía para seguir sus pasos (cosa imposible claro),
pues murió a los 90 años realizando durante toda su
vida lo que más le gustaba, tenía su propio colaborador
chino llevando a cabo sus diseños, una condesa amiga/amante
hizo de mecenas, pudo así abrir en París su propia tienda.
Empezó diseñando objetos, muebles, biombos, terminó
haciendo casas sin ser arquitecta, esto provocó en Le
Corbusier una rabia particular hacia ella pues decía
que le copiaba su estilo, aún hoy esto no se puede verificar.
Otra mujer liberal, Peggy Guggenheim, una millonaria
que supo aprovechar su dinero descubriendo a artistas
que hoy son famosos como Max Ernst, uno de sus maridos.
Tuvo innumerables amantes, terminó en Venecia viviendo
con un homosexual amigo suyo, estaba harta de los amores
y desamores y sólo quería vivir con su colección particular
de obras de arte y rodeada de cariño. Maruja Mallo,
la egipcia viviente por su forma de pintarse, española
exiliada en Francia, sus ideas sobre la vida, su pintura
y su firma armónica lo dicen todo. La sencillez, sutileza
y sensualidad de María Blanchard. Leonora Carrington
el amor apasionado de Max Ernst (pobre Peggy), tan joven,
tan bella, tan viva... en uno de sus libros "Memorias
de abajo", apreciamos sus ilustraciones y su dura experiencia.
En España María Lejárraga (la descubrí por mi madre),
todos los libros firmados por su blandito marido los
había escrito ella. El suicidio en los años 50 de Unica
Zürn. Alma Mahler esposa de Gustav Mahler y de Walter
Gropius, director de la Bauhaus en Weimar de 1921 a
1925, "quería crear belleza y amarla". Fue musa de Klimt,
entabló una intimísima y ardiente relación con Oskar
Kokoschka. A causa de la guerra Gropius se alista, esto
crea un distanciamiento en la pareja junto a la ideología
burguesa de éste, quería aplicar las tres k de la esposa germánica: kirche,
kuche,
kinder (iglesia, cocina, niños). A Alma supongo
que le daría la risa pues se enamoró del poeta Frank
Werfel con quien tuvo un hijo.
Y por supuesto no dejaré de nombrar a la mujer
que me hace estar viva, Louise Bourgeois, sus obras
provocan zumbidos en mi corazón, casi me desmayo con
su exposición del año pasado en el museo Reina Sofía,
la clara imagen de saber vivir al día, así lo demuestra
en el rap que os hemos ofrecido en la introducción,
lo escribió a los 85 años. He querido con esta pequeña
muestra de mujeres fuertes y valientes identificar esta
apasionante época. Cuando por fin se iba imponiendo
la cultura, llega la siguiente barbarie de la historia,
la segunda guerra mundial, Alemania pasa a ser la Roma
de los romanos, la Francia Napoleónica, la Rusia zarista,
el "Fahrenheit 451". Todo queda arrasado, todos los
intelectuales tienen que huir, son apresados o asesinados.
Las obras son requisadas y quemadas. Los liberales que
se salvan y pueden emigrar a Estados Unidos, situación
que se puede ver bien en el libro de Tom Wolfe "¿Quién
teme al Bauhaus feroz?" nos hacemos una idea de que
los creadores jóvenes en su tierra europea vendada por
el dolor, se ven desplazados a una tierra nueva y sin
problemas aparentes. Los problemas estaban en ellos
ya que arquitectos como
Frank Lloyd y artistas americanos no les aceptan
por verles como competencia, todos terminan siendo profesores
de universidad
o vendiendo pintura de brocha gorda en las tiendas.
Breton cuando en los cuarenta vuelve a su tierra se
muere de pena, su filosofía no tenía cabida. La desolación,
la falta de energía, los esfuerzos se resignan. Los
americanos pusieron dinero para ayudar a Europa para
salir adelante, el precio fue y es muy caro, seguimos
pagando la deuda con la OTAN por ejemplo. La era del
chicle llegó. Hoy en día sólo nos queda ver exposiciones
sueltas, recopilaciones de cuadros de la época, no es
poco. Pero cuando una persona ve un Kandinsky y se limita
a apreciar la técnica o el equilibrio del cuadro me
pongo enferma, porque hay que saber ver el fondo y la
profundidad del autor, su intención, su grito de protesta,
el dolor y la libertad del anarquismo cultural que un
día caparon.
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