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ACENTUACIÓN
Leamos y escuchemos esta frase: “Late en la sombra el reloj, corazón de metal impasible”. ¿No tiene un ritmo especial? Si marcamos los acentos (para ello, indicaremos con un 1 la sílaba tónica y con un 0 la sílaba átona) descubriremos esta distribución: 1 0 0 / 1 0 0 / 1 0 0 / 1 0 0 / 1 0 0 / 1 0 .
Se trata de un hexámetro dactílico, esquema rítmico tradicionalmente asociado a la poesía épica clásica, griega y latina. El hexámetro dactílico consta de seis dáctilos. Un dáctilo es una secuencia de tres sílabas, en latín la primera larga y las dos siguientes breves , – U U, (lo que se llamaba un pie métrico ), lo cual en una lengua románica como el castellano, equivaldría a una sílaba acentuada (1) y dos sílabas átonas (0): 1 0 0.
El hexámetro dactílico se compone de seis pies, cinco dáctilos y un pie final que es un troqueo (1 0), como en el ejemplo citado, que repito:
Late en la sombra el reloj, corazón de metal impasible.
( 1 0 0 / 1 0 0/ 1 0 0/ 1 0 0/ 1 0 0/ 1 0 )
Como es difícil conseguir siempre este esquema de modo exacto, los poetas podían sustituir los pies dáctilos por pies espondeos (larga más larga, – – ,con nuestra acentuación equivaldría a sílaba tónica más sílaba átona, 1 0), o peonios primeros (larga + breve + breve + breve, – U U U, o tónica + átona + átona + átona, 1 0 0 0). Eso sí, en el quinto pie, tradicionalmente, se mantenía siempre el dáctilo.
El uso de dáctilos, peonios primeros, y en general de acentos distanciados entre sí, da más lentitud, placidez o solemnidad.
Aunque como ya he dicho es difícil encontrar secuencias dactílicas perfectas, sí podemos hallar frases o fragmentos en que predomina este tipo de acentuación, como en estos ejemplos de Borges, el cual los utilizaba para cerrar un párrafo: “Noche tras noche, el hombre lo soñaba dormido” ( 1 0 0 / 1 0 0 / 1 0 0 0/ 1 0 0 / 1 0 )
“Casi inmediatamente, soñó con un corazón que latía”
( 1 0 0/ 1 0 / 1 0 0/ 1 0 0 0 0/1 0 0/1 0)
El ritmo dactílico puede comprobarse también en la mayoría de las secuencias del fragmento inicial de “Las ruinas circulares”:
“Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra”
Cuando los acentos están más próximos entre sí, el ritmo se acelera:
“Se oyen gritos breves, un trote de caballos, al pie del corredor”
( 1 0 / 1 0 / 1 0 / 0 1 0 0 0 1 0 / 0 1 0 0 0 1)
El pie métrico llamado anapesto correspondía al esquema: sílaba breve + breve + larga ( U U – ) o átona + átona + tónica ( 0 0 1 ), un ritmo muy fuerte que puede encontrarse en estas secuencias (títulos de libros, por cierto):
Volverás a Región
Pagarás con maldad
Y también Borges las utiliza, como contrapunto al rítmo dactílico que suele emplear (sigo citando “Las ruinas circulares”), lo que nos puede servir como ejemplo de que el ritmo de la prosa se puede hacer más variado, musical y efectivo cambiando de un esquema rítmico a otro.
Ejemplos de ritmo 0 0 1:
“En el sueño del hombre que soñaba, el soñado se despertó”
“En la casi perpetua vigilia, lágrimas de ira le quemaban los viejos ojos”
(En esta frase hay un fuerte cambio de ritmo, de 0 0 1 a 1 0 0 y a 1 0 )
“Ese crepúsculo, soñó con la estatua. La soñó viva, trémula: no era un atroz bastardo de tigre y potro, sino a la vez esas dos criaturas vehementes y también un toro, una rosa, una tempestad”
La acentuación y su efecto en el ritmo de la prosa es un tema extenso y complejo que necesitaría mucho más espacio, por lo que aquí sólo he hecho un brevísimo apunte. Además, hay que partir de la idea de que no se trata de aplicar este recurso a un texto completo, sino en determinados momentos, y tampoco de ponerse a numerar los acentos en las frases que escribimos, sino calibrarlas de oído , para ver cómo podemos mejorarlas según la acentuación.
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