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PUNTUACIÓN Y EXTENSIÓN DE LAS FRASES
Evidentemente cada autor-@ tiene su propia forma de puntuar, que caracteriza su estilo; aquí sólo pondré algún ejemplo de algo también obvio, que cada estilo de puntuación conlleva un ritmo diferente en la prosa. Tomemos como ejemplo los dos autores de los que más fragmentos he utilizado:
Ejemplo 1: En Pedro Páramo, de Juan Rulfo, nos encontramos un estilo donde abundan las frases cortas, la ruptura sintáctica de las oraciones, separando sintagmas que en una escritura más normativa o gramatical van juntos. El efecto rítmico de esa forma de puntuar, con muchas comas, puntos y comas, y puntos; de esas rupturas gramaticales, y de las frases cortas, es muy potente:
“Sentí que se abría el cielo, tuve ánimos de correr hacia ti. De rodearte de alegría. De llorar. Y lloré, Susana, cuando supe que al fin regresarías.”
“Así que te quiere a ti, Susana. Dice que jugaban con él cuando eran niños. Que ya te conoce. Que llegaron a bañarse juntos en el río cuando eran niños.”
“Había una luna grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote. Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Susana, Susana San Juan”
Ejemplo 2: En el cuento “Las ruinas circulares”, de Jorge Luis Borges, se manifiesta muy claramente el estilo del autor: las frases son largas, lentas, ceremoniosas, sin esa brevedad, esas rupturas sintácticas, esa abundancia de pausas que leemos en Rulfo. Sin embargo, Borges utiliza un recurso muy bueno: intercalar de cuando en cuando: sobre todo al principio y al final de los fragmentos, oraciones más cortas, simples (no compuestas, no coordinadas ni subordinadas), como contrapunto al ritmo usual en su narración:
“Comprendió que el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón, aunque penetre todos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho más arduo que tejer una cuerda de arena o que amonedar el viento sin cara. Comprendió que un fracaso inicial era inevitable. (…) Para reanudar la tarea, esperó que el disco de la luna fuera perfecto. Luego, en la tarde, se purificó en las aguas del río, adoró los dioses planetarios, pronunció las sílabas licitas de un nombre poderoso y durmió. Casi inmediatamente, soñó con un corazón que latía. ”
Ejemplo 3: Y ahora, un fragmento de Virginia Wolf, en Las olas , donde, aun en la traducción, podemos encontrar varios de los recursos que hemos mencionado, y también por ejemplo repeticiones de palabras o frases anteriores, repeticiones que son asimismo un buen recurso rítmico:
"Por entre el claro en el seto", dijo Susan, "vi cómo Jinny le besaba . Alcé la cabeza inclinada sobre la maceta, y miré por el claro en el seto. Vi cómo Jinny le besaba. Los vi, a Jinny y a Louis, besándose. Ahora envolveré mi angustia en el pañuelo que siempre llevo en el bolsillo. Y la angustia quedará prietamente apretujada, en una pelota. Sola iré al bosque de hayas, antes de clase. No me sentaré a la mesa para hacer sumas. No me sentaré al lado de Jinny, no me sentaré al lado de Louis. Cogeré mi angustia , y la dejaré sobre las raíces, bajo las copas de las hayas."
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