Category: violencia y noviolencia


BONDAD Y PATRIARCADO. cada vez k se le dice “tonta” a una persona con valores màs humanizantes k los k imperan en la sociedad patriarcal, se está ayudando a perpetuar su orden brutal. Lo que sí parece ser algo falto de inteligencia y empatía.

MIEDO IRRACIONAL, ENVIDIA, AVARICIA EN EL PATRIARCADO. ¿Qué explica que personas perfectamente humanas, capaces de razonar empáticamente, de querer y ser generosas y valientes, ser parte de una red humana de mutua compañía, elijan ser la versión más violenta de sí mismas? ¿Tanto les da pasar ese miedo, sentir esos sentimientos que tanto daño hacen y les hacen? Las más de las veces, no consiguen nada, más que llenar sus vidas con esas violencias y mezquindades. Y cuando consiguen algo, les dura un tiempo limitado. El resto, ese no poder vivir en sí si no obedecen el mandato de destrucción de una sociedad con valores patriarcales. La violencia que vemos en las guerras tiene sus raíces en la vida cotidiana.

(Pegaré más posts aquí si los escribo)

Ilumina mi vida la visión
de que disfrutar de privilegios
no es deseable.
La vida buena nace y crece
como la pura naturaleza humana
en la libertad, el respeto, el apoyo mutuo.

 

No me comprendes, eso
no me convierte
en una amenaza a exterminar,
en una persona despreciable.

Podemos hacer música…
Los pies en la tierra,
roja, verde, rosa, ámbar,
ese palpitar,
los pulmones llenos
de noche y de llama,
la voz como agua:
transparente, pura, bronca.
Podemos erizar el aire
con el rumor y los destellos
de la risa y la palabra.

Basta
comprender esto otro.

m. renyé
Julio 2018

(Con Bronislawa Wajs, Petra Kelly, y tantas otras personas noviolentas vitales para la especie!)

Lo que nos ayuda a rescatar nuestra humanidad son nuestras diferencias

Según lo comprendo yo, el desencuentro dentro del feminismo respecto al tema de la identidad se encuentra en que hay personas con inteligencia feminista que creen que la distinción Hombre-Mujer es biológica, como lo cree la cultura patriarcal, sólo que conciben la superioridad de forma contraria: la “naturaleza femenina” sería superior a la “naturaleza masculina” por las mujeres están vinculadas a la vida y el amor/construcción y los hombres a la muerte y la violencia/destrucción. Ambos pensamientos emplean para su comprensión del mundo lo que llamo los binomios contendientes donde uno debe prevalecer sobre el otro porque ideológicamente se considera superior, es decir, donde uno representa el Bien o llamémoslo ya (que ayudará a evolucionar, pienso) El ideal y el otro el Mal o bien Los peligros.

Matices aparecen en los feminismos respecto a cuántas identidades humanas son “naturales” e incluso entre personas feministas que no se identifican claramente con la visión del feminismo de la diferencia se produce la desconfianza respecto a que la identidad humana, natural y cultural, pueda ser más diversa que una idea algo más borrosa que la patriarcal pero muy parecida sobre que las personas somos Hombres y Mujeres.

El encuentro de los feminismos respecto al tema de la identidad está en el rechazo al sistema sexo-género patriarcal, que define la identidad humana restringida a una versión de lo que es ser mujer y ser hombre, donde la mujer es vista como inferior al Hombre.

La cuestión es, sin duda alguna necesitamos ser conscientes de los puntos donde podemos aunar esfuerzos, para fomentar eso, y no tanto la no comunicación y la perpetuación de la idea patriarcal que lo diferente es el enemigo.

Son ya siglos de patriarcado, y realmente, esto tiene que superarse ya, esta tara ideológica de la que somos objeto culturalmente, que es decir, conceptual, verbal, psicológica, físicamente también.

En los hechos pequeños de la vida cotidiana se puede rastrear el afán de violencia respecto a la identidad humana, y esto no nos ayuda a evolucionar. Por eso en el movimiento social del feminismo (o los feminismos) otro punto de encuentro es saber de la importancia de las palabras y las ideas para transformar acciones y actitudes del mundo de la violencia, porque la violencia física o última se construye, es posible por la existencia de todos estos otros tipos de violencias posibles: ideológica o cultural, sentimental, emocional, psicológica, verbal sin duda alguna (véase la misoginia tolerada por el mundo oficial de la cultura de la Real Academia de la Lengua Española, que no puede soportar que a las mujeres se les deba el mínimo respeto de nombrarlas si te diriges a ellas, buscas su apoyo, hablas de ellas o de la humanidad o las personas).

(Para mí el feminismo pacifista incluye todos los temas que el pacifismo patriarcal obvia, todos los tipos de violencia que el pacifismo patriarcal, espiritual-religioso o ético-político ignora, incluido el hecho de los siglos de lucha noviolenta de las mujeres, con todas las ideas de lucha que nos han proporcionado y no vemos, no se las atribuimos.)

Sobre mi postura personal, por un lado vital, intelectual-vital, yo no puedo entender bien la cuestión de la superioridad como tampoco puedo entender bien la admiración, si no fuera algo así como la superioridad ética, de racionalidad empática, pero no podría llamarse así porque desde esa racionalidad empática no sería éste el mejor nombre, “superioridad”, tendría que existir otro. Y por el lado de observación de la vida humana (esa pasión, ese miedo y esa necesidad de conocer), lo que yo llevo visto en medio siglo de vivir intensamente, me ha conducido a pensar en personas, intentando ver más allá, con más inocencia o libertad, de nuestro adoctrinamiento de cultura patriarcal en los binomios identitarios base a todos los sistemas de violencia patriarcales, de Ser Hombre y Ser Mujer. Aunque entiendo que la cultura prevalente haga que nuestra maleable mente desarrolle más las cualidades que se nos dice tener culturalmente, porque queremos que nos ayuden, o quieran, o admiren, o teman… Yo he visto rasgos y ausencia de rasgos supuestamente correspondiente a un género sólo en los dos, e incluyo la fortaleza física (que además puede concebirse desde muchos enfoques muy diferentes, curioso que sólo se hable de uno) o la capacidad de comprender cosas.

“We can best help you prevent war, not by repeating your words and repeating your methods, but by finding new words and creating new methods” Virginia Woolf (Como mejor podemos ayudaros a evitar la guerra no es repitiendo vuestras palabras y reproduciendo vuestros métodos sino hallando nuevas palabras y creando nuevas formas de hacer las cosas. Citado en Petra Kelly (1983), p. 35, Fighting for Hope, Chatto & Windus. The Hogarth Press, 1984)

Si los genitales nos especializaran en capacidades no habría tantas excepciones como encontramos día a día; y cómo nos pasamos los siglos sobre todo hablando y actuando para juzgar y condenar las “excepciones”. No deberíamos perpetuar esta especie de fe, que no conocimiento, en la identidad de género humana porque ponemos muy difícil poder colaborar en la construcción de un mundo humano donde los valores de respeto/amor, solidaridad/cooperación, honestidad-sinceridad, y noviolencia prevalezcan.

El pensamiento, la ciencia, el lenguaje, las emociones…, son productos humanos, y pueden llevarnos a todo tipo de hechos, constructivos y destructivos en infinitos grados. No creo que los genitales tengan mucha influencia, con su química incluida, dado que la mente humana tiene capacidades como la imaginación.

Termino con una idea que expresó, probablemente entre muchas otras personas a lo largo del tiempo, Einstein, y que yo leí en un artículo de Petra Kelly, del citado libro Fighting for Hope: “Everything has changed except our way of thinking” (Todo ha cambiado excepto nuestra forma de pensar / marco mental).

A la gente curiosa, con afán de aprender y mejorar, se la malinterpreta mucho. Sencillamente, culturalmente, no se puede creer que algo pueda hacerse por eso tan fundamentalmente humano como es la curiosidad, el afán de aprender y mejorar.

Lo malo no es la malinterpretación: eso podría corregirse preguntando, escuchando, confiando en la respuesta, que no es tan difícil de entender ese tríada de afán, tan humana. Lo malo es que esa malinterpretación está asociada en las culturas patriarcales a ejercer automática algún tipo de violencia, la más invisible, la que educa en que no se tenga curiosidad, ni ganas de aprender ni de mejorar.

Abro el verano, la huida feliz a mi mundo,

al mundo de la libertad de movimiento, mental y física,

esa bicicleta de la niñez;

al mundo del hecho de la cerveza adulta que te transporta lejos, veloz, lejos

de la mediocridad de las pequeñas violencias cotidianas;

al paseo como respiración de luz porque todo deja impronta vital

en el claro que abre el día y también en la oscuridad intensa y plena

de los grillos y el jazmín en las noches de verano…

Abro el verano a la lectura como viaje, como reencuentro,

y siento entera, conmovida, profundamente: “Gracias”, vuelo

a plasmar tus palabras, Mina Loy, con mi voz de presente,

darles ese tipo de realidad, la que se extiende por las eras,

rebeldes, tú y yo, nuestra saga,

ante el mar de Alborán, ese pasaje de siglos

y de lucha por la vida, conectadas, un tipo de fortaleza gigante,

de Davida limitando los hechos de violencia de Goliat.

 

30 de junio de 2018

Derechos humanos, libertad, justicia social, feminismo, derecho a la identidad individual y colectiva-cultural, antiespecismo, antimilitarismo, ecologismo…

Un problema que plantea la libertad en el contexto de sociedades patriarcales milenarias es los hechos de la mayoría, que acatan ciegamente el mandato de la tradición, con sus valores patriarcales milenarios. Y un valor es no razonar, no escuchar, no dialogar, no pensar, no respetar sino más bien ejercer el “conmigo o contra mí”, es mundo en blanco y negro, tan violento y tan antihumano.

¿Cómo poder transmitir ideas para su análisis vital y debate racional empático? Porque sin esto, sin que la mayoría comprenda algunas buenas ideas (que no ideologías, no hablo de paquetes de ideas que imponen, como paquete que son, dogmas de fe) –que rescatarían nuestra humanidad y construirían sociedades menos violentas e injustas— no podemos ser eficaces a la hora de neutralizar a los violentos. “Frente a la violencia de un loco”, me dijo Julio una vez en Centroamérica en los ochenta, “ni violencia ni noviolencia”, y entendí muy bien lo que significaba, pero no todo lo que significaba. No significaba que la noviolencia no fuera una buena idea para estructurar las relaciones humanas personales, en sociedad y en el mundo. Como sí interpretaban los dogmáticos del pacifismo, quienes no podían tolerar una frase así. Sí implicaba que para que el espacio de noviolencia como modo de actuación cotidiana en la sociedad pudiera llegar a serlo era preciso que una inmensa mayoría comprendiera que rechazar la violencia en masa –en lugar de justificarla siempre siguiendo el mandato de la tradición, de nuestra supuesta historia (ésa tan seleccionada por los más violentos)— impediría la violencia en muchos espacios, permitiéndose la evolución de nuestra naturaleza por otras vías. Porque no sólo cuenta lo que está, también cuenta el potencial. Y las culturas evolucionan, se extinguen, cambian, nacen.

La problemática de qué ocurre con las buenas ideas en la sociedad patriarcal tiene relación con el bombardeo de desacreditación, difamación, demonización que sufren las personas que queriendo o sin querer se ven vinculadas a ellas. Todo esto hay que observarlo, pensarlo, hablarlo y analizarlo. Porque es un problema grave: mucha gente querría escucharlas (que no quieran no quiere decir que no hayan tenido su impacto, pero claramente: si fuéramos conscientes el impacto sería más determinante de un cambio social duradero y más profundo, más consolidado), incluso las compartiría, pero hacerlo se vive como un riesgo, el riesgo a quedar fuera del grupo que sigue al líder, que sigue la tradición, la historia contada, quienes han sobrevivido. Y culturalmente tienen prohibidísimo escuchar, y pensar, y poner en común ideas con el fin de explorarlas y conocerlas, que es algo que va antes que decidir que son ideas que quieren incorporar a tu vida y relaciones. Porque escuchar puede transformar el mundo. No es sólo que HABLAR, nombrar, consciencia que le debemos agradecer muy mucho al movimiento feminista, es ACTUAR (si no me nombras, tú no existes), es también que PENSAR, COMUNICARSE y ESCUCHAR pueden, como absolutamente todo lo humano, representar, ser ACTUAR, ser cambio a mejor, r-evoLucionario.

En clase, ¿cómo presentar ideas de los movimientos sociales, cuando sabemos que las personas se defienden de escucharlas atribuyendo maldad, ganas de despreciar y destruir, a quienes las plantean? –como vemos que ocurre con el feminismo, que se interpreta y distorsiona a “Odio a las personas hombre”, en lugar de algo que sin duda plantea, “Crítica a la interpretación y a la imposición de la identidad Hombre en el patriarcado”, o con el antimilitarismo, que se interpreta como “Odio a las personas que trabajan en los ejércitos” en lugar de lo que sin duda plantea, “Crítica a las soluciones de violencia como método para la resolución de los conflictos”. Y digo esto consciente de que dar con buenas ideas no te salva de convertirte en una persona integrista dogmática, que acaba perpetuando precisamente lo que combate al ejercer un no tolerar que se rechiste, que puedan existir diversos modos o maneras o enfoques o desarrollos y que quizá haya que escuchar y pensar más antes de despreciar, juzgar y condenar. Que quizá haya sencillamente que convivir.

Voy a llevar a clase a Petra Kelly. Creo que trabajar sobre su vida y obra de análisis puede ayudar a muchas cosas, incluida que su vida pueda verse, valorarse como tal, sacarla de la condena a No Ser porque un hombre al que ella quería la asesinó, y ya se sabe, a los héroes patriarcales, al Hombre, no se le puede criticar, aunque nos cueste la deshumanización, la negación de la verdadera historia de la humanidad, la condena a ser como no somos, que basta mirar con mirada clara para ver la diversidad y el potencial que tenemos para superar la tara de violencia patriarcal a diario, sin tener que reproducir los modos patriarcales de lucha: la mentira, la falta de escrúpulo, la acusación, la cobardía, la falta de razón empática…

 

A ver si me sale… Pongamos el hip hop, el blues, los jazzes, el flamenco… (no menciono otras músicas, para que no se me escape esta reflexión, porque el tema de la música es increíble) hay comunidades que han aportado a la raza humana un tipo de música de extraordinario valor artístico. Como músicas que han llegado a personas de cualquier comunidad, pueden gustar a gente de fuera de esa comunidad a puntos pasionales, tanto como agentes de la música o como personas que la disfrutan.

Pues bien, se dice que esa música suena mejor cuando la tocan o cantan personas de la comunidad que la originó, como si esa comunidad fuera un ser con esa característica, y como si pertenecer a una determinada comunidad diera una cualidad que no puede tener ninguna otra comunidad humana.

¿Pero no es la música una cualidad humana? Y cuando una comunidad da con un tipo, dan con ese tipo las personas artistas que lo generan, no todas las personas de esa comunidad. Análogamente, le gustará a personas de fuera de esa comunidad, y no a todas. Es arte. Arte es dar expresión a una realidad, pero la realidad tiene enfoques, formas, desarrollos incontables en su narración. Si otras personas de otras comunidades han compartido vivencias/sensibilidades/ideales… similares, como la música, el arte, no tiene fronteras, mal que pese a quien sea, podrán crear de ese arte, o disfrutarlo.

Y luego está el tema de poder imitarlo, ahí se verá la diferencia entre una actuación artística y una imitación excelente. Se puede imitar y se puede crear y hacer cosas que son híbridas de esto. Son cualidades humanas.

Temas aparte son que se reconozca quién aporta qué, que se aprecie.

Pero eso no es decir, no creo que pueda ni deba decirse que sólo las personas de las comunidades originarias creadoras de un tipo de música serán las únicas que puedan crear arte con esa música, porque la música, el arte, son hechos humanos, y nuestras mentes, que según desarrollo de su amor a la libertad, pueden no optar por tener las fronteras que imponen los colectivos, en su definición de lo que son, o lo peor, en la defección de lo que son por quienes no pertenecen a ellas, pueden verse conmovidas por cualquier obra humana.
La opresión, explotación, represión ha generado incontables crímenes contra la humanidad, y algunos no podemos explicarlos bien, y al nombrar hacemos cosas que los sostienen o perpetúan.

Por eso pensar, comunicarse, pueden ser ACCIÓN, como el arte, y revolucionarias.

Saber nombrar las cosas importa mucho para el análisis, pero para eso tenemos que comprenderlas (ese arduo proceso) con cierta profundidad –no sólo es cuestión de diferencias por puntos de vista de los que se parta.

En la ideología patriarcal es más importante usar las ideas como armas para “destruir al oponente” que conocer el mundo a través de la puesta en común de ideas y desarrollar conocimiento en procesos colectivos conscientes.

Podemos decirlo de muchas formas.

En el vídeo de abajo sobre Petra Kelly, Alicia Puleo lo dice de una forma. Al explicar el ecofeminismo nos cuenta (y su opinión está ciertamente informada) que el ecofeminismo se encuentra más asociado a una corriente feminista llamada “feminismo de la diferencia”, que es esencialista, es decir, que cree en una diferencia identitaria fundamental entre dos géneros, y nos dice que en cierta forma esta corriente enfrenta dos géneros –como lo hace el esencialismo patriarcal (añado yo), aunque en un sentido diferente, y en un sentido contrario según matizaciones, cuando se plantea con el mismo esquema de superioridad de un género sobre otro en un sistema de dos. Y nos cuenta que la corriente feminista prevalente hoy es aquella que se centra en combatir la discriminación machista y misógina o del Hombre hacia la mujer, y que el ecofeminismo ampliaría eso para incluir la lucha contra la discriminación de otros animales y la explotación del planeta. Dice que por tanto en algún sentido el feminismo (la corriente prevalente) se ha especializado en el tema igualdad entre hombres y mujeres.

Yo creo que esta visión está condicionada por la comprensión del feminismo occidental, de su importancia en la lucha por la igualdad entre sexos, y que tenemos que nombrar o comprender el feminismo de una forma más amplia y eficaz porque explica muchas cosas más y su impacto es mucho más amplio y profundo: el feminismo cuestiona la ideología patriarcal, esa cultura humana de sistemas de violencia (por sexo, sexualidad, piel, estatus social, económico…), y por eso sin desarrollar inteligencia feminista no se puede abordar la evolución a la superación de este tipo de cultura. La construcción de una cultura abarca todo lo humano, y condiciona cómo pensamos, hablamos y nos relacionamos, qué valores prevalecen en comunidad, las prioridades.

Consideremos las luchas de las personas feministas por el lenguaje.

La idea de un lenguaje que nombre la realidad –y no un lenguaje empleado dogmáticamente para invisibilizar la realidad que no se quiere aceptar culturalmente en una sociedad dada (invisibilizar que no destruir, porque siempre hemos existido y aportado las personas denostadas por la cultura prevalente)– en la práctica y teoría de diferentes personas feministas nos ha aportado culturalmente más que la sola cuestión de nombrar a las mujeres. Nos ha descubierto la falta de inocencia en la cultura, en el mirar desde la cultura; cómo vemos lo que creemos, lo que la cultura/sociedad dice que hay que creer, en lugar de comprender (ver, entender que existe) la realidad existente; y cómo viendo así hacemos daño intencionada y no intencionamente, inconsciente y conscientemente, porque juzgamos injustamente, agredimos verbal y conceptualmente, y omitimos o invisibilizamos, que es, ya lo sabemos bien, una forma de matar, obstaculizar y hacer sufrir.

Estoy hablando sólo del mundo del lenguaje humano, que parece un tema solo y que es en realidad un tema transversal a todo nuestro mundo porque constituye nuestra herramienta cotidiana para transformarnos y transformarlo, justamente por eso, porque en él se refleja todo lo que concebimos, sentimos, creemos, soñamos como colectivo –aunque eso no haya podido eliminar nuestra capacidad para el lenguaje individual o no prevalente socialmente, como esta forma de nombrar empática propuesta por el feminismo porque sabemos del daño que hacen las palabras a quienes excluyen o difaman, lo pretendamos o no; cómo las palabras más usadas son culturalmente reguladoras de la inclusión y exclusión, del reparto de funciones en una comunidad, la construcción de la identidad de los papeles admitidos por una sociedad determinada.

2017 Homenaje a Hypatia

Así, el que haya corrientes feministas prevalentes (en el sentido de mayoritarias) en determinado lugar que se centren a la lucha por “la igualdad ¿con el Hombre?” (así lo mal-interpreta mucha gente), o dicho mejor: que se centren en la lucha por la igualdad de derecho de todas las personas a una construcción de su identidad propia y a poder elegir su papel en su comunidad en función de sus decisiones y no de sus características físicas o genitales en el contexto de una sociedad patriarcal (que parte de la deshumanización fundamental que es una definición limitada y distorsionante de lo que es ser persona, asignando dos papeles, “Hombre” y “mujer” a todas las personas, papeles asociados a funciones en la sociedad), no es decir que el cuestionamiento del patriarcado que realiza el movimiento social feminista sólo implique el tema “Hombre-mujer” (ya se ve en mi reformulación, pienso) pues cuestionar la base dogmática fundamental de la cultura patriarcal no es para que las mujeres estén mejor, sino para evolucionar a sociedades menos violentas e injustas, donde se respete la identidad de las personas y se apoye una evolución individual y colectiva hacia realidades más humanas, más fieles y respetuosas con el potencial y la diversidad humana, pues la cultura patriarcal es autodestructiva –y si tras siglos de patriarcado aún no nos hemos autodestruido eso ha sido sencillamente porque la realidad humana no ha podido ser transformada por la ideología patriarcal en el sentido buscado, y ha seguido existiendo y cuestionado el sistema todos estos siglos; por eso hoy tenemos cosas buenas que en realidad no nos vienen del patriarcado sino de lo que esta cultura ha, digamos, robado a mucha gente anónima, y también y sobre todo, de lo que esta cultura ha recibido como impacto de la existencia de esas otras realidades a lo largo de los siglos, que enfretándose al sistema o sencillamente siendo han tenido un impacto como una hoja seca o una piedra que cae al río, en ondas expansivas.

Con todo esto intento explicar que yo no creo que el feminismo sea el feminismo de clase media blanco y de izquierdas, ni tampoco que el feminismo se haya centrado en la lucha contra la discriminación de sexo no trabajando la conexión con otras discriminaciones o sistemas de violencia. Todo va íntimamente ligado porque es complejo, como la vida. Cada persona, grupo, red, como cada sociedad y comunidad, claramente elige temas de trabajo y prioridades, pero como movimiento, el feminismo es una de las razones fundamentales por las que comprendemos la discriminación y asociamos su superación a un cambio de valores y modos de ser y de relacionarnos. De hecho, como movimiento social, en todas partes del planeta, no sólo en España o Europa occidental donde estamos (pero nuestras poblaciones son heterogéneas, aquí vive mucha gente variada en situaciones materiales muy distintas, y que es feminista también), lo que nos hace ingresar en este movimiento, digamos, es un afán de lucha por rescatar nuestra humanidad que va a asociada a un rechazo visceral y racional empático por el uso de la violencia como forma de resolver problemas y conflictos, o como forma de relación en la especie y con la naturaleza, siquiera porque es el planeta donde vivimos, siquiera porque en él encontramos nuestro alimento para poder vivir y no morir.

Así, si bien es cierto que aún no hay palabras, teorías, ideas comprendidas más ampliamente sobre la conexión inevitable de feminismo, noviolencia y ecologismo, según vemos y nombramos las cosas, puede comprenderse legítimamente que todo se contiene en el feminismo como movimiento social que cuestiona la ideología y la sociedad y cultura patriarcal, por ser una cultura basada en sistemas de violencia que parten del sistema primario de reducción de la identidad humana a dos papeles con funciones específicas que se excluyen y que se nombran falsamente como “complementarias”.

Volviendo al lenguaje, en mi viaje personal para humanizarme a través de cómo nombro y por tanto de cómo pienso y por tanto de cómo me relaciono, no sólo he aprendido a mirarme a mí misma desde un enfoque diferente (siempre en peligro hasta que llegas a décadas de práctica en resistencia y lucha!, por la presión indescriptible de que sigamos en ceguera), uno que me permita pensar que soy inteligente, fuerte, valiente, creativa, genia, capaz de ofrecer ideas valiosas a la sociedad, capaz de tanto, con mi pequeña vida de minoría en mi sociedad que cuestiona la tradición. Ocurre que al hacerlo, al hacer este viaje, me he humanizado, he rescatado mi racionalidad y empatía como persona, y con racionalidad y empatía no puedes ejercer injusticia y violencia fácilmente, no puedes obedecer el mandato de violencia e injusticia de los sistemas impuestos en la cultura patriarcal, al menos no tan fácilmente o defendiéndolos contra toda razón o sin sentirte autocrítica y con un conflicto ético y vital. Los reproduces por ser un animal cultural, pero por ser humana en evolución, los criticas e intentas superar.

El feminismo como movimiento social que lleva siglos en escena aunque sin siquiera un nombre, es muy joven respecto a la fase actual en que está (la de encontrar nombres y pegarnos), sólo tiene algún siglo, y quizá por eso todavía hay tantas tortas, tantas luchas que nos podríamos ahorrar, y que en realidad nacen de que por más que sepamos que la violencia es negativa y evitable a menudo, la cultura patriarcal nos constituye ideológicamente, y muchas veces usamos la lucha por cuestionar algo para justamente perpetuar algo: el poder de ubicarnos en posiciones que discriminan, no respetan y desprecian a otras personas, por ejemplo. Porque no es fácil concebir algo que socialmente no existe, aunque a nivel individual te conste que sea real, humano. No es fácil nombrarlo. Y sin embargo, tenemos la palabra para pensar, comunicarlo y comunicarnos, entendiendo que todo será como siempre una evolución hacia la comprensión y hasta llegar a un poder nombrar de forma más fiel a la realidad, con mejor conocimiento.

El otro día un periodista español entrevistaba a un científico español en Estados Unidos, creo, y decían algo terrible y terrorífico, como si eso lo dijera el Conocimiento que cimienta nuestras sociedades. Preguntaba el periodista sobre, p.e., hombres embarazados, al tratar el tema de los límites éticos de la ciencia (en el patriarcado), y respondía el científico (cuya inteligencia feminista no parecía muy desarrollada) que la naturaleza era práctica, con una sonrisa de sobresuficiencia patriarcal estremecedora, con un significado muy preciso: era práctica y no iba a permitir cosas raras! Estremecedora porque al no tener inteligencia feminista este científico no se daba cuenta de la brutalidad y la falsedad de lo que decía: “práctica” desde la ideología patriarcal no es “práctica” desde la naturaleza, que en realidad no puede tener nada que ver con la idea humana “práctica” ya que la naturaleza sencillamente es vida. La naturaleza, señor científico, EXPLORA TODA POSIBILIDAD y se caracteriza por su DIVERSIDAD, por eso hay incontables formas de vida, y dentro de éstas, incontables formas o identidades o modos o relaciones. Lo sabemos muy bien las personas cuya identidad no se conforma o explica con el sistema identitario milenario de las sociedades patriarcales, y no hablo sólo de personas con cuerpos o sexualidades diferentes a los del mandato patriarcal, sino también a gente con vidas movidas por valores no prevalentes, por ejemplo. Por eso, porque la naturaleza es VIDA, la sociedad humana genera CULTURA, para acotar, entender, organizarse y poder ubicarse en el mundo de la vida, y por eso las culturas son diversas y van cambiando, evolucionando.

La cultura la creamos, y nos rige el pensamiento y la vida en un casi total porcentaje, en comparación con cómo nos condiciona lo biológico. En el mundo humano, tener ciertos órganos no implica desear o no desear lo que la cultura establece como asociado a esos órganos: hay varones con una maravillosa mente humana que no usan más que para perpetuar la violencia; hay mujeres con útero gestor que no desean gestar vida como única y primordial función identitaria de su vida; hay personas que se enamoran de personas y no entienden por qué si el resultado no es una relación monoparental heterosexual ese hecho es anormal y censurable. No hay nada menos práctico que la violencia para resolver conflictos, por todo el horror, sufrimiento y destrucción a tantos niveles que genera, y sin embargo, la cultura patriarcal nos enseña que en ideas, actitudes, sentimientos, palabras, y otras acciones, debemos ejercer violencia a diario para mantener el sistema social, los valores y los modos de la cultura patriarcal.

Es fácilmente comprensible que si en lugar de ver a otras personas como amenazas constantes a nuestra existencia nos viéramos como una comunidad, capaces de mutuo apoyo, la vida sería más grata, interesante y positiva para todo el mundo y el planeta no estaría amenazado. Y esto no tiene nada que ver con la idea expresada por el científico mencionado arribo de lo que es “práctico” para la naturaleza. Para la naturaleza humana en la sociedad patriarcal lo práctico ha sido la guerra, porque operan unos determinados valores o ideas, pero no es nuestra única opción. Ampliar el marco identitario humano para reflejar la realidad identitaria humana no se puede ver como algo “práctico” o “no práctico”, ni como algo anormal, sino justamente como algo que, si se respetara la realidad de diversidad de la vida, nos permite construir una cultura más evolucionada, capaz de superar los sistemas de violencia que nos tienen sumidas a las personas en una especie de Edad Oscura. Esperemos nuevamente, que ya hayamos entrado en la era en que conseguiremos superar la tara ideológica de esta cultura represiva, explotadora, destructiva.

La vida cotidiana es reflejo de los grandes temas, por eso es importante aprender a no pensar, a no ver, y a no comunicarse – en el patriarcado.

La internacionalidad y la longevidad de las culturas patriarcales no demuestran que su concepción de la identidad humana sea biológica (que, por más que no se quiera ver, se ve por la realidad social en el mundo que no lo es, pues la naturaleza incluida la humana es muy diversa; y se ve también al analizar con el conocimiento y la inocencia de la racionalidad empática, que limpia la mirada de las violencias múltiples y criminales de los prejuicios e intereses de la violencia). La internacionalidad y la longevidad de las culturas patriarcales demuestran que la especie sigue no sale del bucle de seguir sometida y utilizada por los seres más violentos y con menos escrúpulos y empatía, seres que solos, a pesar de su violencia, no podrían nada si no fuera porque la mayoría los sostiene con su vida y trabajo, porque Sólo Violencia resulta en la Aniquilación y por eso los sistemas más violentos siempre necesitan la colaboración de quienes mantienen y crean vida y evolución. Y por qué la mayoría sigue apostando por esta pesadilla se explica porque temen y/o no piensan, temen pronunciarse y pensar, temen ofrecerse apoyo mutuo, todas esas ideas críticas y amorosas que una minoría lleva siglos transmitiendo y que son la base de lo mejor que tenemos a pesar del patriarcado, lo que nos ha mantenido con VIDA como especie (no a millones de esas personas que aportaron con su vida y trabajo tantas ideas y modos de valor fundamental).

El patriarcado es el padre de los subsistemas de violencia que padecemos, y lo replicamos a diario en las dinámicas sociales prevalentes. (Deberíamos a diario hacer una lista y de vez en cuando una puesta en común, sin miedo a la crítica y la autocrítica porque si algo podemos, es cambiar, nuestras mentes son tan maleables que pueden aprender todo tipo de cosas, por más que a través de la Razón Patriarcal se nos diga que no tenemos remedio y mejor confiar en el más violento.) Y digo que es el sistema de violencia que da origen y justificación a los demás porque, como el racismo y el especismo (y a diferencia del clasismo: dinero, estatus social, poder patriarcal), parte de la violencia más íntima, la violación a la identidad de las personas: esa que nos dice que se puede ser sólo dos cosas, Hombre (patriarcal) y mujer (patriarcal), y que además siendo una no puedes ser la otra y necesariamente tienes que pensar, sentir, hacer en función de los genitales que se te reconozcan. De ahí, el resto, resumiendo, que la guerra es la paz porque quienes dominan así lo ven, mientras imponen que la mayoría de la humanidad sea esclava de sus visiones dementes.


2018 Saturadita de mentira y de falta de historia

Quisiera poner un ejemplo con mi experiencia, pues es la fuente más directa, menos interpretada, que manejo, con todas las trampas y dificultades que no obstante existen para que incluso de nuestra experiencia podamos conocer, dada la tara ideológica patriarcal.

Me ha llevado una vida ver que soy una persona crítica (y con ello inevitablemente autocrítica) y creativa, no una persona con muchos fallos, que se desborda y no puede, siempre deficiente… todo el conjunto de cosas que nos decimos porque nos dicen continuamente (que si trabajas con ilusión, alegría, inteligencia, conocimiento y empatía, la versión más ruda de lo que te hacen es: “Hija, tranquilízate”, como si estuvieras enferma de los nervios, porque trabajar con ilusión, alegría, inteligencia, conocimiento y empatía es un crimen en el patriarcado, algo que debe machacarse, que todo peón del sistema debe ayudar a aniliquilar, sobre todo si no “vendes” tu trabajo al Poder establecido. O murmuran a tus espaldas sobre la mala intención de tus actos y lo negativo que es para la comunidad… En fin, podría hacerse una lista de todas las cosas que se ven a diario allí donde opera la cultura contra eso mucho más grande que es la capacidad humana, diversa y asombrosa), que es lo que las “mujeres” estamos educadas a pensar y ejecutar cuando no encajamos con el papel que se nos asigna. Esto por mencionar dos rasgos perseguidos en general por el patriarcado en la especie (aunque explotados, por lo mencionado arriba, robado su fruto y explotado por el sistema desde siempre, borrando además o distorsionando el conocimiento de la fuente).

Así que si pusiéramos en común, lo que percibimos al rastrear cómo se construye la violencia conceptual, en las actitudes, en las palabras y acciones de las dinámicas sociales prevalentes, si lo hiciéramos mucha gente, en el día a día, siempre, seguiríamos generando un cambio social imparable, como muy a menudo hemos generado, aunque más determinante para cambiar el rumbo de lo que son las sociedades humanas, porque sin una mayoría que comprenda ciertos valores no se puede de manera permanente a la violencia extrema que sufrimos siempre en los avances, y que se encarga muy bien de borrar toda huella para que no tengamos memoria, para que no consigamos entender, descubrir lo que pasó, para que siempre estemos pensando que empezamos de nuevo, en un bucle de estupidez reiterada. No es así, la lucha es desigual sólo en el sentido de que nos matan y aniquilan, no en el sentido del valor pragmático de lo que aportamos, porque no es la ideología del mal (no tener escrúpulos y justificar siempre las soluciones de violencia ante el conflicto) lo único que “funciona o soluciona” (y aunque así fuera) porque los ideales del no perpetuar la violencia, de buscar usos noviolentos de nuestra inteligencia para la construcción de sociedades, tienen un valor igual o mayor y sobre todo un efecto de vida y protección real de la vida y la posibilidad de vivir con dignidad.

A Sofía

Quizá llores por algo más,

algo que significa ‘diferente’.

Porque, sí, con todo el cuerpo,

la echamos de menos, les echamos de menos,

sentimos ese vacío. Nos duele y enfurece

su tortura y asesinato y este fin

no puede negar quiénes fueron.

 

Pero también, si lo piensas,

en este momento de vulnerabilidad extrema,

quizá te echas de menos a ti misma,

a ti que sí estás aquí,

la mujer que eres, a quien la mayoría percibe como

objetivo a ignorar o destruir, porque no se conforma

al molde, lo resquebraja y revienta, lo disuelve;

esa mujer que no encuentra espacio fuera

para estirarse, bostezar y crecer libre

pero que tiene la capacidad de hacerlo hacia dentro, creando

espejos, caminos, abriendo vanos, túneles, transformando

el tiempo, alimentando lo humano, esa saga.

 

Quizá estés llorando porque vas a claudicar,

a cerrar ciega a negar tu existencia,

entregarte a la condena milenaria de acatar,

ese bucle de irracionalidad y violencia:

soy risible, mi vida una ficción,

soy nada, no puedo,

una loca, una bruja, una incapaz.

A perder

la perspectiva

propia y la histórica,

la microscópica y la del universoquelateyseexpande,

como tu identidad

cuando no abandonas la vida,

cuando no abandonas la lucha.

A perder tu, nuestra capacidad de realidad

para contarte el cuento que nos condena

a la camisa de fuerza que es esta cultura imperante,

la raíz de nuestra deshumanización.

 

Pues desearía recordarte algo que importa.

 

Someterse

nunca ha significado

que la realidad no exista.

Dar la espalda, mostrar el índice, distorsionar,

nunca ha podido cambiar los hechos y sus ramificaciones,

sólo acosarlos y poner fin a su fuente.

Lo sabes como yo, y lo contamos a todo el mundo:

no es sólo lo que hacemos al vivir,

las incontables ondas de expansión de nuestros actos.

Es lo que somos:

el cuerpo que manifiesta

que otro mundo es posible.

BONDAD. MALDAD. EL PROBLEMA. Vale, todo el mundo es capaz de actuar con de forma bondadosa o no tanto, da cosa llamarlo “maldad”, por eso se mal-llama “egoístamente”. Digo que se llama mal porque el egoísmo no tiene necesariamente que ser maldad. Por ejemplo al hacer el amor, si eres una mujer en el mundo patriarcal, pensar en conseguir tu placer es siempre bueno para ti y el conjunto, porque como mujer tienes que compensar la mierda de educación que te da la cultura patriarcal para aprender a respetarte y tener tu criterio sobre tu placer, porque si no, importa una mierda si es con un hombre, 50%-100% patriarcal se entiende. Y hacer el amor, dos personas o las que sean darse placer, implica que todas estén contentas, y ayuden a compartir información sobre lo que les gusta, y por eso tienes que pensar en tu placer, aunque no como el Hombre patriarcal, que olvida que importa la subalterna esclavizada, sino sabiendo que la cosa va de labor de equipo. Es un gran momento para la práctica del equilibrio de lo que es pensar en ti y pensar en quienes te rodean. Y como es sábado y he cenado espagueti con… sí! lambrusco, que es absolutamente irresistible, porque emborracha sí o sí, quiero intentar volver al tema, porque aún recuerdo que quería hablar de portarse bien o mal con la gente. Veréis, pensé una idea y tenía la esperanza de que sirviera para orientarse, pero según la pensaba ocurrió lo de siempre: que me pareció una idea poco útil. En fin, allá voy: pensé que quizá lo fundamental en las relaciones humanas, y observable a diario en todas las relaciones, es saber cómo se porta la persona con otras personas, no sólo las queridas, que también, porque está claro que mucha gente, en el patriarcado, trata como mierda a las personas queridas. No creo yo que sea algo “biológico” o “humano”, es algo de la cultura patriarcal, algo que alimenta que aprendamos a tratarnos así de mal, justificándonos siempre, siempre justificando la violencia, esa pesadilla y ese aburrimiento, ese crimen contra la humanidad, que hace que nuestras vidas no puedan crecer, porque siempre estamos teniendo que contener, frenar, combatir la violencia. Pero sí pienso que vale esto, que si alguien a quien quieres trata mal a otras personas, y quieres elegir si relacionarte con esa persona, en lugar de justificarlo, tendrías que ver lo que hay: que alguien cree que es justificable pretender hacer daño a otra persona porque ha “amenazado sus intereses”. Hip. Bueno, Tengo suerte de estar en contacto con personas que me quieren bien, pero me asombra la cantidad de gente “normal” y “extraordinaria” que es incapaz de sentir la mínima empatía, que no puede desengancharse de lo que pueda darle el saber que pueden hacer daño a alguien y quedarse tan frías y fríos, incluso contentxs, y siempre cargados de razón, justificando como si fueran de una secta de normalidad sus brutalidades. La gente no ya de cultura patriarcal, que lo somos todo el mundo y por eso tenemos tanto curro para rescatar nuestra libertad y humanidad, la gente que encaja en la ideología patriarcal bien, sostiene sus sistemas de violencia sin pestañear, creyendo que “así funciona el mundo”, siempre justificándose. Pero las personas podemos saber bien desde dentro cuando actuamos mal, para hacer daño, y también podemos saber bien desde dentro que eso nunca está justificando, a no ser que sean casos muy claros de autodefensa (tema peliagudo en sus incontables grados). En fin, que para romper la cultura patriarcal y liberarnos, podríamos trabajar la idea de que una clave para elegir relaciones es ver comportamientos nobles, sinceros, honestos con las personas queridas, y en realidad, con cualquier persona. Quizá eso nos ayudara como especie a respetar a las personas que aportan no querer hacer daños, que no imponen precios, que hay que ver cuánto desprecio idiota impera y desata cuánta violencia innecesaria.

ROSA CHACEL Y MARY WOLLSTONECRAFT escribieron mucho sobre que las mujeres parecían idiotas y lo atribuían a la falta de educación intelectual, y las dolía en especial porque ellas, siendo mujeres, constataron que la explicación biológicista patriarcal era FALSA, ellas tenían inteligencia, capacidad para el razonamiento, para crear, ellas tenían coraje, perseverancia, pasión, cualquier rasgo humano era HUMANO, no del Hombre (el hombre según el modelo patriarcal). Lo vivieron en su mente, en su cuerpo. AHORA ACLARAMOS UN POCO MÁS, AHONDAMOS MÁS: la Educación es mucho más honda que lo de la escuela (es cultural, la construyen infinidad de elementos que nos modelan a diario) y no las permitió ver esto que ahora vemos mejor: que los rasgos “femeninos” o “masculinos” no pueden universalizarse, digamos, y que no pueden imponerse, ni definiéndose desde X ideología (pongamos la patriarcla) emplearse para crear un ORDEN SOCIAL. A la gente hay que dejarla en paz, respecto a su IDENTIDAD. Desde aquí mi GRATITUD infinita a Chacel, Wollstonecraft, y tantas otras personas, mi TRISTEZA insondable por lo que tuvieron que soportar, y mi FURIOSIDAD FEMINISTA para seguir luchando por un mundo que no haga estas cosas.

CULTURA PATRIARCAL, “MUJER” Y NEUROCIENCIA

Con lo que ya sabemos empíricamente sobre la maleabilidad del cerebro y la mente humanas sorprende que cada vez que se divulgan datos sobre este tema y te aborda el género las interpretaciones se obsesionen con demostrar que el orden patriarcal de género, es decir, cómo somos personas hombre y personas mujer, esa forma tan asociada a funciones en la sociedad que se excluyen según tu órgano sexual reconocido, es biológico. Desde siempre hemos dispuesto de información alrededor (aunque hubiera tanto que ocultar para salvar la vida) e información en la historia (aunque hubiera tanto omitido, borrado y distorsionado) que habla de la realidad identitaria humana, DIVERSA, como todo en la naturaleza, precisamente.

Las formas de ser mujer, hombre, persona son inagotables, física, psicológica, sentimentalmente, socialmente, culturalmente, respecto a inteligencias varias, como persona y como colectivo, la identidad humana es inagotable. Sabemos ya que no es cierto que tener pene o espermatozoides implique que no desees tener descendencia, y cuidarla hasta que sepan valerse. Sabemos ya que no es cierto que tener vagina u óvulos no implique ser incapaz de razonar o crear. Así que la pregunta es, ¿por qué seguimos perpetuando el orden de género patriarcal? ¿Acaso nos gusta machacar a la gente, despreciarla, subestimarla, destruirla? Con tantos siglos de valores patriarcales, es decir, de sistema de violencias que nacen de la violencia primera conceptual que es considerar que un grupo humano es superior y el resto debe servirle, a costa de su identidad, libertad y vida. ¿acaso no sabemos ya sencillamente convivir respetando, concebir que quizá la vida y las relaciones puedan ser menos injustas y violentas, más humanas?

Una mujer que razona mejor que un varón no es sospechosa, ni mala, ni le está humillando, y a diferencia del Hombre (el hombre según el patriarcado), no es necesario seguirla ciegamente. Una mujer que razona es una persona que razona, y razonar empáticamente no es cosa menor, inferior, o “de chicas”, sino la clave para la supervivencia y el rescate del potencial humano más positivo, el que nos tendría viviendo en sociedades donde la curiosidad, el apoyo mutuo, el espíritu creativo y crítico, la independencia, el respeto, la colaboración, la escucha llenarían nuestras vidas justamente de eso, de vida.

SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CRÍTICA SIN TARA PATRIARCAL

Para hacer crítica, no hace falta despreciar o destruir “al contrario”, según ordena la ideología patriarcal. La crítica implica un conocimiento más profundo y certero de las cosas que ocurren y se sienten o piensan, y abre caminos para la evolución.

Hay cosas que puede hacer todo el mundo para superar la tara ideológica patriarcal, que condiciona incluso a las personas que han dado con buenas ideas, ya que la cultura está en nuestras cabezas más de lo que concebimos.

Basta limpiar la mirada para ver el claro objeto del pensamiento crítico: la construcción del conocimiento colectivamente, por eso da igual quién dice la idea crítica, aunque esto no es decir que haya que invisibilizar a nadie: está bien saber quién dice qué, por justicia o empatía, siempre, y también para seguir la pista a lo largo del tiempo y aprovechar además esa otra fuente de conocimiento.

Esta idea, como todas las ideas inteligentes noviolentas, es despreciada y también combativa por la cultura patriarcal, que tiene siglos de práctica en hacerlo, lo que se constata en que incluso personas que dan con buenas ideas pueden estar reproduciendo modos que critican en otros ámbitos.

Yo así lo identifico:

Quien al hacer la crítica desprecia o maltrata. No es necesario, a no ser que no se pretenda la crítica sino hacer daño a la persona. La crítica plantea el análisis de una idea que se cree mal construida: si es injusta o errónea basta con refutarla, si es procedente, basta con agradecer haberla podido escuchar o leer; si no es la clave pero plantea otras preguntas, también es bueno saber agradecerla.

Así lo identifico, como pensadora crítica con algunas décadas de experiencia en la lucha social:

Cuando lo que dices genera un ataque personal. La ideología patriarcal nos ha enseñado a cerrar filas ante la crítica, y linchar a la persona. Desviar la atención para que no se escuche lo que dice, armándose de sentimiento de indignación que justificará (sobre todo porque se unirá mucha gente a sentirse indignada, aun no sabiendo qué lo ha provocado) el que se haga daño a esa persona.

Por desgracia, las reacciones de la ideología patriarcal a la crítica dan mucho miedo por su violencia incuestionable (la legitimidad que tienen “las soluciones de violencia” en la cultura patriarcal es estremecedora), y lo excepcional es encontrar a personas que luchen por controlar ese miedo (que sean críticas, además, desde la consciencia de que necesariamente tienen que ser autocríticas, vigilarse, para no caer en los esquemas de violencia patriarcal al pensar; porque el patriarcado enseña que “si tienes razón, tienes que machacar al contrario” y no sencillamente refutar la mala idea).

Lo excepcional es encontrar personas que luchan por desarrollar la capacidad de aprender y rectificar para crear procesos que escapan a los esquemas imperantes culturalmente, evitando por ejemplo confundir CRÍTICA A UNA IDEA con HACER DAÑO A UNA PERSONA (p.e., falacia contra la persona: fijaos bien en cómo opera esto), protegiendo así que el objetivo de la crítica (identificar un error, sea idea mal construida, injusticia, violencia) y superarlo no quede perdido o distorsionado a la función de violencia de PRESERVAR EL ORDEN CONCEPTUAL DEL MUNDO PATRIARCAL (pensar/sentir/imaginar/soñar, la vida mental humana, las palabras y las relaciones van unidas, por eso de nada sirven los dogmas para la construcción de un mundo noviolento). Digo “función de violencia” porque en la ideología patriarcal de los binomios contendientes, todo es guerra, una de las dos partes debe necesariamente prevalecer a costa de la otra. Es una concepción IRREAL de la vida basada en la metáfora LUZ-OSCURIDAD/BIEN-MAL (útil para otras cosas, e incapaz de explicarlo todo, pues la vida es PROCESO) que se fuerza allí donde no procede usarse porque LIMITA LA DIVERSIDAD DE LA VIDA. Y forzando esta ideología reduccionista y violentísima por tanto, desde ahí, se pretende silenciar a quienes plantean críticas y preguntas (críticas planteadas a menudo siquiera por modo autodefensa sin saber siquiera que con tu vida planteas una crítica: EXISTO Y NO LO VEO ASÍ/ENCAJO AHÍ) usando difamación y el ataque a la persona, metiendo mucho ruido para que no se escuche la idea que cuestiona algo, que posibilitaría la evolución a la superación de algo injusto o violento, validando comportamientos patriarcales donde son quienes menos escrúpulos tienen a la hora de imponer ideas quienes deben necesariamente ser personas apoyadas, protegidas con la vida, obedecidas.

Y es que la ideología patriarcal es radicalmente irracional y violenta. Y a estas alturas parece mentira que tantas personas en la lucha social piensen que por estar en la lucha social esa ideología no nos afecta. Sería mejor trabajar en equipo, aprender a decir lo siento cuando nos salta el resorte patriarcal de querer callar a alguien haciéndole daño, aceptar disculpas porque partimos de que la mierda que combatimos fuera la llevamos dentro, saber rectificar, aceptar que quizá no nos habíamos dado cuenta de algo por mucha experiencia o sabiduría que hayamos atesorado en la vida.

Realmente pensar fuera de la ideología patriarcal no es un absoluto, como nada en la vida, sino un proceso de desarrollo de inteligencia feminista, noviolenta, constructiva…

En los debates internos, hay que ser críticas no déspotas o bélicas: tratar con amabilidad a la persona que participa en el debate no equivale a no ser crítica, porque la crítica no está en desacreditar a la persona, sino en desmontar la idea mal concebida o violenta. Y sin hacer esta diferencia fundamental, se cae en la violencia. Es decir, por natural que sea la noviolencia, por deseable que sea en el mundo animal, también el humano, dada la tara ideológica de siglos de estas culturas humanas tan violentas, lo “natural” es que queremos destruir. Tenemos que aprender a abandonar ese barco, y esto implica control del miedo o valentía, desarrollo de criterio, de capacidad de diálogo, que viene con aprender a confiar que con quien hablas pretende hablar (y si no es así, que eso no te desvíe a ti de tu objetivo, seguir tú con el objetivo del diálogo sin entrar a saco a la distorsión del personalísimo destructor que nos enseñamos), fomentarte y fomentar la honestidad y la autocrítica, para no ponerte por encima de nadie, y al tiempo saber valorar las buenas cosas que ofreces o aportas.

Bueno, es un borrador de nuevo, un fragmento, del ensayo que siempre estoy queriendo escribir, sobre violencia y noviolencia desde la inteligencia feminista!

CLAUDIA MV me añade que faltaría el tema de las preguntas capciosas: aquellos/as que en medio de un debate o discusión hacen trampas intelectuales para desacreditar lo que dijiste en vez de ir de frente con su postura y ya. A esoas personas no les doy oportunidad de que se sigan burlando y to.ando ” examen” desde sus pretendidas alturas

La vida invisible o despreciada de la lucha noviolenta. Demencial la irracionalidad violenta extrema patriarcal. A pensar, ocupar la mente, en cosas buenas!

A la memoria de Lula Deus
porque el abuso y la violación se cobran nuestras vidas y no queremos saberlo

LULA MICAELA MICHELLE

Suspendidas en el agua de tres mares distantes
vamos cayendo para acercarnos
los brazos tendidos las manos abiertas
la risa de siglos que ha levantado mundos comunidades
solas y en poderosa compañía marina

Lula Micaela Michelle
Angels Marisa Sofía Helena
Rosa Pilar Odette

En la superficie ocurre violencia humana
en la guerra en la calle en los sitios seguros
las camas de las niñas y las mujeres son fuentes de miedo
sus cuerpos son objetos despreciables despreciados para Él
que impide el placer y el sueño impide la vida porque prohíbe
que ellas puedan pensar sus mundos lejos alejadas de Él
que no tolera que la cabeza de ellas respire libre de ese alquitrán suyo
que se agazapa y desata que encierra y supura o rebasa
condenándolas en el sótano a la no existencia
condenándolas en el circo de personas dóciles al linchamiento
enfermo de megalomanía crueldad invisible
a ellas las mujeres esas personas

Carmen María Pepa Verónica Mayte
Melania Desirée Rocío Loli

Sara Luisa Luz Ana Francis
Mónica Isabel Romina
Jana Marta Eloísa
Africa Ximena Cristina

Somos algas plancton peces rocas crustáceas libres
caemos sostenidas por el agua conectadas salinas
solas y en mutua compañía amable buena inteligente

Valeria Karina Ale Griselda
Beatriz June Celeste

Pasarán estos tiempos terribles de odio…
Nos querrán algún día…

Selva Cirenia Lily
Alegría Libertad

Caminando, siempre, alzando sosteniendo levantando
con nuestras asesinadas con nuestras vidas
con nuestras voces materia supervivientes un universo

8M España. Parece que este año va a ser difícil no hacer la HUELGA FEMINISTA porque el movimiento feminista está a toda marcha con el proyecto, se están organizando cosas por todos lados, #HaciaLaHuelgaFeminista y dos sindicatos, anarquistas (por qué será que no me sorprende) han convocado sin ambigüedades (poniendo: 24 horas, ojo con eso que otros llaman “huelga” a convocar a paros, hay que leer el texto que publiquen, logos y banners no bastan; gracias, porque este año NO HABRÁ EXPEDIENTES) a la HUELGA EL 8M.
Así que aunque PARAREMOS EL MUNDO en protesta CONTRA EL PATRIARCADO Y SUS VIOLENCIAS en ideas, hechos, palabras, HACIA LAS MUJERES, CELEBRAREMOS también que las mujeres allí donde puedan se unan a la lucha y su SORORIDAD con las que no puedan, porque ya nos vale de siglos de este sistema brutal!

Micaela Ford

Introducción

(p. 8) Tanto el feminismo como el ecologismo nos permiten desarrollar una mirada distinta sobre la realidd cotidiana, revalorizando aspectos, prácticas y sujetos que habían sido designados como diferentes e inferiores. En esta nueva visión, la toma de conciencia sobre la infravaloración de las prácticas del cuidado, así como la crítica a los estereotipos patriarcales, que han sido generadas por la teoría y la praxis feministas, pueden constituir [constituyen] una aportación de enorme valor para el ecologismo.

(p. 9) (…) Crisis ecológica, economía y etilos de vida etán profundamente ligados. (…) se habla de “desarrollo sostenible” para aludir a un modelo de equilibrio entre crecimiento, innovación tecnológica, imperativo ecológico, creación de empleo y protección social [de las personas]. Pero (…) La irracionalidad del complejo economómico-tecnocientífico se hace patente (…)

(p. 10) El documental del demócrata noreteamericano [estadounidense] Al Gore, Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth, 2006), marca un hito en el reconocimiento internacional de la crisis ecológica y en el afianzamiento y popularización de la propuesta de un capitalismo verde. (…) el cuidado del medio ambiente es presentado como promesa y proyecto de mayores ganancias ecnómicas, como fuente de enriquecimiento más moderna y menos destructiva.

[Otro documental de gran relevancia: Story of Stuff, de Annie Leonard (10 años de investigación), Historia de las cosas, traducido a muchos idiomas, de 20 minutos, del mismo año (yo lo uso en clase de inglés desde entonces con niveles intermedio alto y avanzado), dirigido a todo el mundo de las sociedades de consumo, explicando el sistema lineal de producción y que falta el cuidado a las personas y el medio ambiente, cómo y por qué fue diseñado, que podemos intervenir y lo estamos haciendo para neutralizarlo y transformarlo, y que necesitamos un sistema circular que se sostenga. Este documental generó un movimiento mundial y en su web ahora hay más documentales.]

(p. 11) Actualmente (2011) (…) El debate sobre el modelo económico reaparece en torno a los límites del ecosistema. (…) El Green New Deal implica asumir los límites del ecosistema y la lucha contra la explotación social a través de cierto decrecimiento de los países desarrollados y un crecimiento sostenible mesurado de los demás.

De acuerdo con las estadísticas, las mujeres somos las primera perjudicadas por la contamiento medioambiental y las catástrofes “naturales” [Conferencia de la Mujer de las Naciones Unidas, 2000]. Sin embargo, por lo general, no se visibiliza la relación entre la estratificación de género y los problemas medioambientales. (…)

El impulso general hacia la igualdad (…) en las sociedades occidentales en las últimas décadas ha tenido también su influencia en el movimiento ecologista. En algunas de sus organizaciones, se está replanteando el tratamiento de ciertos temas como el del trabajo doméstico y se cuida el lenguaje y las ilustraciones de su material de información para no incurrir en sexismo. En otros grupos, en cambio, aunque no se reconozca abiertamente, existe desconfianza y poca disposición a reflexionar críticamente sobre los roles de género como factores de desigualdad. He podido observar que el feminismo encuentra en los medios ecologistas dificultades de aceptación similares a las que suscita en el conjunto de la sociedad. Muchas veces, ecologistas de ambos sexos, muy bien intencionados, no perciben los estereotipos masculinos y femeninos que venimos criticando desde hace muchos años en la teoría y la práctica feministas.

(p. 12) En todo el mundo, son muy numerosas las mujeres que participan como activistas en los grupos ecologistas y en los partidos verdes. Pero la conocida pirámide de género de empresas e instituciones -con la base feminizada y la cúspide ocupada por varones- también se reproduce en muchos grupos ecologistas. A menudo, la militancia de base está mayoritariamente compuesta por mujeres y, sin embargo, predominan los hombres como dirigentes.

He llegado a sentir vergüenza ajena viendo algunos documentales de concienciación ambiental que presentaban una sucesión ininterrumpida de expertos y pensadores, todos varones. Como en tantas otras ocasiones y temas, el nuevo campo del pensamiento ambiental se masculiniza en la medida en que va adquiriendo importancia. (…) tenemos que ser conscientes de este problema y señalarlo. La solidaridad (…) no debe impedirnos practicar la (…) crítica feminista. (…) el feminismo ha sido una de las señas de identidad del ecologismo. Los partidos Verdes fueron pioneros en la aplicación de la paridad.

(p. 13) Desgraciadamente, las mujeres no sólo pertenecemos a un colectivo afectado en todo el mundo por una desigualdad de orden social y político que se manifiesta en el techo de cristal, las diferencias salariales, la escasa representación femenina en puestos de decisión y la violencia de género, sino que también nos vemos más afectadas por la contaminación medioambiental (…). Las sustancias tóxicas se fijan más en el organismo de las mujeres. Con una alimentación que no provenga de la producción ecológica, se puede llegar a consumir hasta cincuenta variedades de pesticidas por día. La Red Medioambiental de Mujeres, con sede en Londres, ha llamado la atención sobre la pasividad institucional ante el alarmante aumento de cáncer de mama en los últimos cincuenta años debido principalmente, a la contaminación medioambiental con xenoestrógenos, sustancias químicamente similares al estrógeno femenino natural que se encuentran en los pesticidas organoclorados, las dioxinas de las incineradoras, las resinas sintéticas, las pinturas, los productos de limpieza, los envoltorios de plástico y otros obejtos de uso cotidiano. Las mujeres deberíamos reclamar políticas medioambientales que nos tengan en cuenta.

Los productos químicos han mejorado nuestras vidas en muchos aspectos. [Pero no se puede ignorar que] La cara amable del desarrollo moderno tiene también una cruz (…)

(p. 14) Poco a poco se filtran datos inquietantes sobre los compuestos nocivos de la industria petroquímica que están presentes en nuestro hogar, en los rincones aparentemente más inofensivos y seguros de la cocina, el baño, los dormitorios, los suelos, en la ropa, en nuestro plato. [ver Greenpeace, informe “La casa química”, año …]. Los enormes intereses económicos en juego dificultan la eliminación de productos perjudiciales y su remplazo por soluciones que, muchas veces, son más senicillas y menos costosas. Hoy sabemos que las mujeres se ven afectadas en una proporción más elevada que los hombres por el síndrome de hipersensibilidad química múltiple (SHQM) que la mayoría de los médicos todavía tribuyen a trastornos psicosomáticos o diagnostican como alergia provocada por un animal doméstico. Por cierto, a menudo, éste termina en la calle (…) Se acusa a la Naturaleza (…) De hecho, “somatización” es el concepto que ha reemplazado a “histeria” en la psiquiatría. Es difícil que se sospeche de ambientadores tóxicos, de pinturas venenosas o de las toneladas de pesticidas y herbicidas arrojadas a las tierras cultivadas, a los parques públicos y a los jardines privados. En definitiva, no suele ponerse en duda elmodelo de buena y “limpia” vida del industrialismo insostenible.

(p. 15) La crítica ecofeminista también nos ayuda a cuidar nuestros cuerpos frente a una confianza excesiva en el desarrollo de la tecnociencia (…) Valgan como ejemplo las píldoras para la supresión de la regla, la cirugía etética de senos en la adolescencia, los duros tratamientos de reproducción asistida y las terapias hormonales sustitutorias para la menopausia.

En el Tercer Mundo [Mundo Superexplotado], gracias a las denuncias de la pensadora y líder ecofeminista Vandana Shiva y de otras activistas del Sur, sabemos hasta qué punto se han deterioriado las condicones de vida de las mujeres pobres por el “mal desarrollo” (…) que acaba con el cultivo de las huertas de subsistencia femiliar, arrasa los bosques comunales, las obliga a caminar kilómetros para buscar la leña que antes encontraban junto a su aldea y las enferma con nuevas dolencias provocadas por la contaminación. Antes tenían una vida pobre; ahora su vida es mísera. El “mal desarrollo” tiene muchas caras: la riqueza insultante, la multiplicación de distracciones basadas en la tecnología, una sutil confusión informativa promovida por intereses transnacionales, la miseria de las grandes urbes creciendo sin cesar al ritmo de la destrucción rural, la aniquilación de los animales silvestres y la apropiación y destrucción de su hábitat. Una de las caras siiestras del “mal desarrollo” es la deslocalización de las poblaciones rurales, arrojadas a las chabolas de las grandes metrópolis del Sur. La desaparición de la biodiversidad está acompañada de la pérdida de la soberanía alimentaria propia de los agrosistemas locales y de la desaparición de la diversidad cultural de los pueblos del mundo. El poder de las grandes multinacionales de pesticidas, abonos y semillas transgénicas está acabando con la auonomía campesina y generando hambre donde nunca la había habido.

Las mujeres no somos solamente víctimas. También somos sujetos activos [sujetas activas] en el cuidado medioambiental y en la construcción de una nueva cultura con respecto a la Naturaleza.

(p. 16) la crítica feminista tiene mucho que aportar a una cultura ecológica de la igualdad (…) algo debería cambiar en nuestra relación con la Naturaleza, sea ésta nuestro propio cuerpo censurado y controlado, los animales torturados por diversión, los que nunca verán el sol en los criaderos industriales, los bosques originarios talados, los campos envenenados, los mares contaminados…

Es hora de ecofeminismo para que otro mundo sea posible, un mundo que no esté basado en la explotación y la opresión. Esta sociedad del futuro se vislumbra ya en la lucha contra todas las dominaciones, las antiguas y las nuevas, las de los antiguos patriarcados de coerción y las del patriarcado de consentimiento que impone sus mandatos en la desmesura neoliberal. Transformar el modelo androcéntrico de desarrollo, conquista [dominación] y explotación destructivos implica tanto asumir una mirada empática sobre la Naturaleza como un análisis crítico de las relaciones de poder.

(Pensando) ECOFEMINISMO, PATRIARCADO Y FEMINISMO DE LA DIFERENCIA

Si “ecofeminismo” significa como otros nombres compuestos con “eco”, tendrá que ver con una preocupación por la ecología y también del feminismo, por el cuidado o respeto a la vida en un planeta donde prevalecen violentas culturas patriarcales y su modo de comprender la realidad, y con el respeto por los grupos oprimidos en las culturas patriarcales, y por tanto la construcción del rescate de lo humano. Tendrá que ver, en otras palabras, por un modo de concebir, abordar, pensar, resolver la realidad humana desde un escenario de cómo mejorar conceptos, valores, actitudes, palabras, acciones, todo ese Ser persona que construye identidades, sociedades (relaciones humanas) y tiene un impacto en el lugar que habitamos, el planeta, que considera fundamental propuestas de protección a la vida en el planeta (ecologistas) y a las personas (fin a la discriminación de las mujeres en el patriarcado, lo que contribuye a la destrucción y superación de la imposición identitaria del sistema sexo-género patriarcal). Y tendremos que saber que para pensar fuera del condicionamiento cultural (patriarcal, en nuestro caso), tendremos que revisar incluso lo que defendemos, pues puede verse distorsionado por la ideología patriarcal. Por ejemplo, defender una visión de Ser mujer o Ser hombre no debería necesariamente llevar a que se desvaloricen, estigmaticen o nieguen otras formas de ser, a que otras formas de ser persona, mujer, hombre sean consideradas inferiores o desviadas; ser minoría, no poder entrar en el saco de la generalización no debería tener un precio al nivel identidad.

Es increíblemente complejo llegar a lo más sencillo cuando se piensa y se escribe, cuando se construye conocimiento, porque partimos de lo que somos como seres culturalmente patriarcales desde hace siglos. La cultura patriarcal, con todo su sistemas y subsistemas de violencia no ha podido con la naturaleza humana, pero nos ha hecho mucho daño. Una de las taras ideológicas que yo me identifiqué hace años (y no digo que no se pueda concebir así, pero sí que no se puede usar la idea para crear sistemas de violencia) de la ideología patriarcal es lo que me he llamado “pensar en los binomios contendientes donde una parte debe necesariamente imponerse a la otra”, en corto, “pensar en binomios patriarcales”.

La ideología patriarcal de los binomios contendientes (y no sé si el feminismo de la diferencia haría algo así, es posible que no, o que en parte, pero sí sé qué y cómo hace el patriarcado porque es cultura humana desde el neolítico, al parecer) es la que reduce la realidad a dos bloques para imponer un sistema de clasificación y un sistema de valoración que ignora, omite, invisibiliza la realidad, diversa. Pongamos la noche y el día: está muy bien tener símbolos, pero usarlos para que no veamos que luz y su ausencia son procesos es tararnos ideológicamente, impedirnos concebir la vida de modos más fieles a la realidad. No tener en cuenta la realidad, es, en el patriarcado, condenar a la no existencia o al estigma a toda una expansión de realidad. La realidad de la luz y la oscuridad, así como la realidad identitaria humana, es mucho más variada en el propio vivir (notamos el proceso de la luz a la oscuridad y viceversa, hay como mínimo estados de transición que implican cambios sustanciales) y puede ser conceptualizada desde distintos puntos de vista o aproximaciones. Por ejemplo, cuando decimos que las mujeres son madres y los hombres son guerreros, por naturaleza, estamos recogiendo el mandato ideológico patriarcal de ver lo que hay que ver, y a causa de este mandato, estamos, sí, recogiendo también una realidad que pudiera ser mayoritaria.

Qué necesidad hay de explicar las cosas así cuando la realidad es que existen mujeres que no quieren ni desean o que habría querido y deseado otra cosa si no se las hubiera inducido o impuesto ésta, mujeres que no paren, no pueden parir, no desean parir, hombres que sí lo desean, que sí desean ser padres y a quienes la guerra les horroriza, mujeres que prefieren ir a la guerra a dedicar su vida a la maternidad, etc. Y un montón de cosas más, porque maternidad y guerra son sólo unas de las cosas de nuestras vida, que pueden realizarse de muchas otras maneras. Sí comprendo que haya que hacer la crítica y definir la naturaleza como se ve, pero no comprendo que haya que hacerlo desde la noción de guerra que imponen los binomios contendientes, porque veo que éste nos condena al bucle conceptual de guerra en todo lo concebido (y ciertamente, el concepto “complementariedad” patriarcal es un engaño, un eufemismo de “guerra”).

Incluso cuando desde la inteligencia feminista imaginamos, por ejemplo, el origen del patriarcado, en nuestras generalizaciones, por su naturaleza ideológica de cultura patriarcal, tendemos a destruir cualquier conocimiento de la realidad al simplificar patriarcalmente, ajustándolo todo a los conceptos del sistema sexo-género (patriarcal o incluso el que también reduciendo la identidad humana a dos modelos “naturales” no ubica a la mujer en el subyugado). “Las mujeres se dedicaban a esto…, los hombres a lo otro”. (Yo siempre me pregunto: “Y no hubo mujeres que se dedicaran a lo otro, aunque no fueran mayoría, e incluso a un otro 2, y hombres que…?” y la respuesta lógica es sí, se ve hoy como se vería antes). Así, el sistema sexo-género patriarcal y el llamado “esencialismo” feminista (si he entendido correctamente esto último) compartirían una reducción del mundo humano a dos identidades posibles que están necesariamente asociadas a rasgos y funciones (por esto me da tanto desánimo, por ejemplo, escuchar a Helen Fisher, por ejemplo), y ahí es dónde yo creo que se produce una deshumanización: naturaleza y cultura, hombre y mujer, luz y oscuridad, bueno y malo, son binomios contendientes en el sentido de que ciertas ideologías o modos de pensar los conciben así y conciben un bloque superior al otro.

Para mí la pregunta es: ¿por qué es tan importante reducir la realidad a binomios contendientes? Generalizar incluso en binomios puede ser útil y bueno o práctico en determinados momentos, pero no puede usarse para explicar el mundo y para lo que se usa al defender posturas que excluyen de la realidad humana da igual si mucho o poco, porque excluyen, estigmatizan, “anormalizan lo también humano”.

¿Por qué es tan fundamental saber si eres “hombre o mujer” (según los define el patriarcado al asignarles rasgos y funciones) en la construcción de la identidad? ¿No sería más lógico fijarnos en las cualidades de cada cual para apoyar a la persona en lo que necesitara para crecer? ¿No sería más fácil dejarnos estar? Si yo soy “hombre o mujer” más libremente, no veo cómo puede ser relevante este tema para todo lo que es relevante en nuestra sociedad: con quién te juntas, cómo vistes y hablas, a qué te dedicas, qué puedes o no puedes soñar, desear, querer hacer, porque la realidad es que puedo ser “hombre o mujer” de muchas maneras diversas, por ejemplo, puedo ser hombre pintándome las uñas, sin pintármelas, pintándomelas a veces; y puedo ser mujer de esa misma forma, y si pintarse las uñas tiene relación con un rasgo o función eso también podrá ser variable, según sociedad o persona. ¿No sería mejor una sociedad donde pudiéramos ocuparnos de la construcción del conocimiento, del cuidado mutuo, de los recursos y sus gestión, como personas, ignorando nuestro sexo y sexualidad, evitando construir papeles de género, dada la nefasta experiencia de siglos sobre a lo que esto lleva respecto al hecho asombroso de la diversidad de la vida, incluida la humana? ¿No se podría sencillamente usar nombres para nombrar, y no para clasificar, con vistas a crear pirámides conceptuales?

Sobre la llamada “ética del cuidado”, sobre el concepto del cuidado mutuo, el impacto de la tara ideológica patriarcal parece haber sido inmenso pero todo es un proceso y pensar fuera de la ideología patriarcal que culturalmente nos constituye es todo un esfuerzo, ahora bien un esfuerzo que libera y da alas para la construcción o reconstrucción o evolución de las identidades humanas. Ojala se esté avanzando en este sentido más humano y evitándose ese pensar desde binomios contendientes.

Leyendo Ecofeminismo para otro mundo posible, de Alicia H. Puleo (Cátedra, 2011)

En apoyo a Coeducación para personas adultas en la pública de idiomas (Escuelas Oficiales de Idiomas)

NACIONALISMOS DESDE LA INTELIGENCIA FEMINISTA Y LA LINGÜÍSTICA MODERNA, LA SOCIOLINGÜÍSTICA, PSICOLINGÜÍSTICA…: OFENDID@S Y JUSTIFICAD@S SIEMPRE PARA AGREDIR

El problema de muchas personas en las comunidades que hablan español castellano, español extremeño, español leonés, español aragonés (no el aragonés, que corre riesgo de extinción y es otra lengua), español manchego, español andaluz…, es decir, español, respecto a la existencia de comunidades que hablan otra lengua, materna o no (y además español, a menudo, como 2/3 de la población humana, que es bilingüe o trilingüe), es que no pueden respetar que en España hay diferentes culturas, y las culturas con lengua sólo de ellas merecen el mismo respeto que las culturas que comparten la lengua española. La lengua además ofrece un modo de comprender el mundo, y por eso a las diferencias que puedan ya existir entre las varias identidades culturales colectivas, sumar la que genera la lengua es un factor vital, que no se puede ignorar y que hay que respetar como diferencial.

Como feminista, he visto que lo puedo comprender mejor que la gente que se niega a desarrollar inteligencia feminista, o machista radical, o misógina, porque comprendo bien el problema del androcentrismo y de cómo obstaculiza que lleguemos a pensar el mundo como personas. El androcentrismo (verlo todo no desde la idea de Persona, sino de Hombre, porque llevamos siglos viéndolo desde ahí, es clave en la construcción de la sociedad, cultura, ideología patriarcal) impide a personas perfectamente capaces de comprender la crítica feminista, que es crítica de un movimiento social fundamental para la evolución noviolenta a sociedades humanas más civilizadas. “¿Qué más quieren?”, se preguntan las y los machistas reivindicativos de serlo y no reconocerlo, pero no es una pregunta, sino una forma de hacer daño: una amenza de “Estamos ofendid@s y dispuest@s a agredir” en realidad (con la bendición de una ideología determinada que se cree centro del universo). No porque sean malas personas, porque quieran hacer daño (aunque vomitan odio en ocasiones), sino porque no entienden, y no quieren entender que permita convivir y evolucionar. Lo que importa es un orden que ya deberíamos haber dejado atrás, un orden lleno de mentira y violencia, que no tolera la diversidad y la disocia de la convivencia, algo demencial para mentes más evolucionadas.

Tradicionalmente pasa así con este tipo de problemas: quienes argumentan su caso (pueblo que quiere votar, feministas) son demonios y quienes no comprenden o respetan a otras personas (nacionalistas del españolismo, que no se sabe bien qué es, pero que lleva décadas negando la Constitución, que no es sagrada por cierto y tiene incoherencias galácticas, donde se habla de lenguas co-oficiales y riqueza plurilingüe, cultural, en España), los que deben prevalecer. Por suerte ahora quizá no te quemen en la plaza, pero como podemos constatar a diario la violencia conceptual, de las actitudes, verbal sigue prefiriendo la guerra e impidiendo u obstaculizando con todos sus gritos y su odio que desarrollemos formas noviolentas de resolución de los problemas y conflictos.

Intentando exponer algún proceso de invisibilización.

Habría que ser más conscientes de cómo la cultura decide o influye en la construcción de la identidad individual (para grados, según fortaleza de la personalidad, supongo).

La inteligencia feminista (como la capacidad creativa, tan audaz / indómito / libre por naturaleza) te permite ver cosas evidentes que la cultura te ha enseñado a no ver. La cultura, eso que genera la tendencia mayoritaria en la sociedad, condicionada por las decisiones, para el caso de la sociedad patriarcal, de los patriarcas, de los capaces de ejercer una gama asombrosa de violencias para imponer su orden, es como el aire que respiramos: no lo notamos, pero está ahí con un papel fundamental para nuestras vidas.

La cultura patriarcal, tan primitiva aunque sea milenaria, necesita validar sus mandatos ideológicos frente a una realidad que no tolera: la de la impresionante diversidad de la vida humana, porque enseguida queda expuesta como incoherente, injusta y violenta (desde la lógica o la racionalidad empática es fácil verlo, por eso las niñas pequeñas y los niños dicen cosas tan evidentes como que el rey está desnudo), lo que explica su inagotable violencia, la de ese sistema de gestionar la vida tan negativo para la vida y que por desgracia, con tantos siglos de desarrollo, nos sale fácil, validarlo, ejecutarlo, justamente porque creemos en la cultura y no queremos mirar y ver la realidad. (¡¿Biológica la identidad “Hombre-mujer” que define el patriarcado?! Que él piense y ella sienta, que esté bien que él use la violencia física y que está mal que lo haga ella, tan viciosa y mala por naturaleza? ¿No será más bien que la mente humana, al margen de los genitales, puede generar ideas, palabras, sentimientos, acciones y así seas hombre o mujer puedes ser capaz de razonar o cuidar, y en muchos grados diferentes las diferentes personas? ¿No será más bien que ser fuerte no es sólo poder ejercer violencia física de imposición sobre alguien, sino muchas más cosas y mucho más positivas o inteligentes?)

Así, me pregunto qué hace que no nos agotemos culturalmente de ver historias de la guerra desde el punto de vista del Hombre patriarcal (no de la persona hombre/varón, digamos). Se ve que la sociedad lo considere algo relevante para la cultura. En contraste, cuando hablamos de la experiencia de cómo el papel que nos asigna la cultura por razón de sexo o género, algo relevante porque informa sobre la experiencia de constricción de la identidad humana por mandato cultural, la sociedad se centra en descalificar y descartar el valor de esas palabras (salvo que las pronuncie el Hombre, el modelo ideal de ser humano según la cultura patriarcal, ese tipo de identidad que podrían ser las personas hombre/varón y que es líder reconocido por la mayoría).

La respuesta es evidente (de cosas que se pueden ver si se mira con la mirada clara): en qué terreno estamos, ¿en el de validar la realidad que promociona la cultura, por ejemplo, para el caso primero, la de héroe o contrahéroe según la ideología patriarcal? (aunque en vida a cada cual, “héroe” o “contrahéroe” le irá muy distinto; pero a lo largo del tiempo, ambos tenderán a recibir respeto y ser valorados pues en conjunto validan la ideología de reducir la realidad a un binomio donde una de las partes debe prevalecer, y a veces se renueva pero para perpetuar el mismo sistema, como lo hace el Hijo Rebelde cuando desbanca al Padre, para convertirse él en Patriarca), ¿o en tener que defender la cultura de lo que pueda cuestionarla? (lo que implica arrasar con cualquier realidad que pueda no ajustarse a esa camisa de fuerza identitaria que impone la cultura patriarcal).

(Sí veo la pregunta de si toda cultura iría en contra de la naturaleza humana, y pienso que no, que se pueden construir culturas respetuosas con la vida, con la diversidad de la vida, aunque esto requiere, imagino, mentes mucho más evolucionadas que las que se valoran y respetan y celebran en nuestras sociedades. Sobre la pregunta de si todos los patriarcados serían tan violentos como el que nos ocupa, o bien, si podría darse una sociedad patriarcal que no fuera violenta e injusta a este nivel que conocemos, imagino que sí, pues si de entrada se determina en la superioridad de un tipo de persona sobre el resto en función de sus genitales y sexualidad, sin tener en cuenta, sin aprender a ver, a las personas por sus cualidades, necesariamente se genera violencia e injusticia evitables desde la racionalidad empática.)

¿Qué hace que cuando se denuncia el efecto de los papeles de género patriarcales, críticamente, o sea, denuncia que se haga desde ser persona que no los acepta por la realidad de su identidad, que no queda recogida en esos modelos, se “acuse” a esas personas y desprecie? ¿Cómo es posible que si una mujer denuncia la violencia de género (la violencia del Hombre hacia las personas inferiores que son las no Hombre), a pesar de que todo el mundo puedo ver sus efectos, los hechos de la violencia de género, se quiera inducir e imponer que no se escuche ni nombre eso que se ha dicho (por más evidente/real que sea) y se imponga un odio del grupo prevalente a esa voz? ¿No se está así validando culturalmente que exista esa violencia? ¿Cómo vamos a combatir la violencia del Hombre a las mujeres en el patriarcado si cuando ellas explican y denuncian y luchan contra esa violencia se las “acusa”, se sacan a colación otros temas, ubicándolos así en más importantes que el de la propia violencia? No es cierto que todo el mundo esté en contra de la violencia. Yo diría que más bien la mayoría, por efecto de la cultura, está a favor de la perpetuación de la violencia ideológica patriarcal, a pesar de que mayores márgenes para la construcción de la identidad, conseguidos con la lucha artística, social, del pensamiento, nos permiten ver con más claridad que este mundo cultural no es deseable, por su brutalidad, compleja pero nada evolucionada en un sentido de la racionalidad empática.


Leyendo los diarios de Sylvia Plath, sus reflexiones sobre identidad a los 19 años: “Estoy en conflicto conmigo misma, me disgusta ser mujer porque soy consciente de que inevitablemente no puedo ser hombre. Dicho de otro modo, tengo que poner todas mis energías al servicio de mi pareja: mi único acto libre consiste en escoger o rechazar a esa pareja.”

Hace años pensé que debía escribir un ensayo sobre violencia y noviolencia desde la inteligencia feminista porque no salgo de mi asombro al constatar cotidiana qué invisible es un montón de violencia que valida las formas visibles de la violencia. No he podido ponerme aún porque es como si llegaran a mi vida un montón de ejemplos para informar mi trabajo, y no me dejan tiempo suficiente ¡para concentrarme! 🙂 Pero… ¡todo se andará! <3

Hace unos días de pronto, en plenas amadas y vitales vacaciones, me vino un título a la cabeza, y con él la exploración de otra forma, quizá debía ir intentándolo con literatura.

Hoy al despertar se lo conté a Atticus, que intentaba dormir (es un experimentado remoloneador), y las palabras que me envió entre sueños, 😀 , me ayudaron a que pudiera hilar lo que ahora cuento, o más bien, enmarcarlo o hacerlo más concreto. (No hay nada tan lindo como la comunicación, esa que rara vez se practica, la nace de quererse y respetarse y sin duda, de sabernos personas solas en el universo, esa pequeña y valiosa colaboración.)

Así, quiero escribir unos textos lo más breves posibles (tipo cuento, relato), que remuevan la racionalidad empática que permita generar la consciencia de cómo por los valores predominantes culturalmente vamos construyendo la identidad asumiendo opciones coherentes con esos valores, que en nuestro caso son los más violentos y destructivos porque vivimos en sociedades patriarcales con un inicio de evolución a otra cosa (que la mayoría al fin tolere por ejemplo la idea de derechos humanos, aunque aún no puedan actuar en consecuencia) pero muy primitivo aún.

Ayer se me ocurrió el título (que me da el tema, el tono, la pista ¡tantas cosas! ¡No os lo doy para que sea sorpresa! pero si no lo consigo, lo lanzaré aquí fuera por si alguien puede hacer algo con él! 😀 ), y pensé en elegir la literatura y no el ensayo, por esto:

Frente al ensayo, ella me permite introducir no sólo información y razones, sino también intuiciones, sentimientos, hipótesis en diferentes grados de comprensión; permite introducir elementos de un todo, elementos que en el ensayo tendrían que ir hilados y quizá no siempre se pueda, o al hacerlo, se pierda un foco para echar luz a algo. La literatura me permite contar con quien lee, con su mente, con su ser, con su psicología, para dirigirme como igual, apelando a su humanidad, a su deseo, una vez identificado algo que espero ayudar a identificar, a rescatar su humanidad, como si hacerlo fuera importante no sólo para la soledad, sino también para la especie, rescatar lo que desde la inteligencia feminista y más ampliamente la racionalidad empática es su capacidad de influir en el mundo exterior a través de cómo construye su identidad y actúa en su vida cotidiana.

(Todavía estoy algo dormida, supongo, no sólo porque me acabo de levantar, sino porque es la hora de la siesta y el calor está empeñado en tumbarlo todo.)

Yo no digo “No seas un chochito / una nena” porque no creo que algún género sea inferior

Anoto que no puedo sino comprender que actuar, entendiéndolo como impacto (en la propia persona y fuera de ella) incluye nombrar, concebir, es decir, el lenguaje y el pensamiento, no sólo las relaciones y las acciones físicas. Decir esto para mí es un tanto obvio, porque en cómo concebimos las relaciones, por ejemplo, hay más violencia si se opta por verlas como se ven en el patriarcado y se confirma en la consecuente mayoría de hechos en las vidas de las personas, los valores determinan actos, físicos, verbales, de relación, de actitud, de sentimiento… (Sin embargo, en el activismo, personas dogmáticas han repetido sin pudor ni duda alguna “Dejémonos de hablar y actuemos”, una frase que en mi mundo mental es humorística, más bien, cuando no, como en el caso de verla aplicada, agresiva y desatinada; y en las familias “Las palabras se las lleva el viento” cuando sabemos de sobra si quisiéramos que las palabras tienen un poder inmenso, enorme, y están en nuestra mano, en nuestra mente, en nuestra boca.

Yo no digo “Sé un hombre” porque las personas más fuertes que conozco también lloran, y es irrelevante qué edad tienen, si son hombre o mujer, o su identidad sexual

En inglés una canción infantil dice “Sticks and stones may break my bones but words will never hurt me” [Palos y piedras podrán romperme los huesos pero las palabras no pueden hacerme nada de daño / no pueden tocarme], que es otro desatino, aunque nacido del afán desesperado por dar una herramienta de defensa a quien está recibiendo abusos en el recreo escolar, por ejemplo.) (Sin embargo, en el activismo, personas dogmáticas han repetido sin pudor ni duda alguna “Dejémonos de hablar y actuemos”, una frase que en mi mundo mental es humorística, más bien, cuando no, como en el caso de verla aplicada, agresiva y desatinada; y en las familias “Las palabras se las lleva el viento” cuando sabemos de sobra si quisiéramos que las palabras tienen un poder inmenso, enorme, y están en nuestra mano, en nuestra mente, en nuestra boca.

El objetivo de, pongamos, un conjunto de cuentos o relatos que quizá podría escribir, sería por tanto empoderar, realmente, porque siendo conscientes de qué parte de un problema es reproducida porque no nos damos cuenta de que estamos ayudando a perpetuar ese modo, tenemos la opción de hacer eso u otra cosa, de ser así o evolucionar. Y sería revolucionario, en el sentido de transformador, en el sentido de que si una pieza de la maquinaria humana de generar mundo deja de funcionar dentro de esa estructura, está ayudando a que se produzca una evolución, a que se genere otra posibilidad, otro mundo.

El arte es tan necesario, porque nos permite vomitar una y otra vez, en ese doloroso e interminable proceso de asimilación para sobrevivir y vivir y luchar para construir vida buena. ¡Cada cual se busca sus apoyos donde puede! <3 (Y dirán en el Mundo Literario que cuando es ella quien lo hace, es “confesional”, como diciendo “algo menor”, pues ella tiene prohibido culturalmente crear y pensar (tan reciente la prohibición como en Noruega a fines del siglo 10 y principios del 20, para ilustrar con un ejemplo, sígase la pista de Hilma af Klint

Hilma af Klint, “Árbol del conocimiento” (1913)

– por desgracia, hay que leer entre líneas, porque las fuentes continúan con la tradición de no decir explícitamente algunos de los por qués clave en lo que hicieron o no las mujeres, en este caso, como en de la inmensa mayoría de artistas de hasta mediados del siglo veinte nada menos): que si pintaba paisajes y trabajaba de profe de dibujo era en gran parte porque su sociedad patriarcal consideraba que las mujeres no tenían genio creativo pero sí se las daba bien copiar, y por tanto, podían ser profesoras pero no artistas), insistiendo siempre, obsesivamente, en separar y diferenciar lo que es lo mismo, con el fin de crear la jerarquías de valor, y cuando es Él (el Hombre según el modelo patriarcal de héroe, que se lo aplican también a los hombres víctimas de la violencia de este sistema, eso sí, pero cuando han muerto y para explotarlos), “obra de arte”.

 

Pero eso no puede borrar la realidad, que es también un hecho con su cuerpo de evidencias.

*

Sylvia Plath, poemario Winter Trees (publicación póstuma en 1971)

Sylvia Plath era una impresionante poeta, por poner otro ejemplo, no la exponente de cierta habilidad creativa en un tipo de obra que incluso las mujeres pueden optar a intentar. Si lo vemos como “confesión”, por qué no va a verse así la inmensa mayor parte de la producción masculina considerada Historia de la Literatura nada menos que Universal, y que no incluye en su tara intencionada a media humanidad como poco.

El tiempo empleado en asimilar se come

la vida creativa

como una pesadilla inagotable.

Es un crimen contra la humanidad.

 

Así,

no es fácil

seguir el entramado de caminos y vacíos,

tonos de luz y sombra, ese paisaje

de orden del rumbo y de las conexiones

de lo que existe, y te pierdes

en el sentimiento de dolor, pérdida, batalla

cuando no ves más que ruido, esos momentos

abisales de inseguridad y miedo.

 

Con todo,

los cabos ásperos y punzantes,

la suavidad de las curvas,

los volúmenes y huecos,

lo que contiene y lo contenido,

pueden ser interpretados, vividos

desde diferentes puntos de apoyo, suelos,

como misterios, como sombras

de un mundo diferente que es tuyo.

 

No se puede

perder la confianza

en las visiones de realidad

que ofrece la rebeldía.

 

A JM, mis personas queridas y mis personas perdidas para siempre

Visionaria

 

Viendo cómo lo mezquino y violento impone su orden

entre tanta buena gente de buenas y malas formas

necesarias siempre, creyentes

tan en la costumbre de no saber,

tan amantes de las variaciones de la misma violencia,

esa que establece una relación o proporción de autoridad

entre el miedo, el complejo y las ganas de hacer daño,

ese ahínco, contra todo, hacia quien sea,

esas personas crónicamente ciegas,

que no pueden mirar ni ver lo que está delante,

detrás, por encima, debajo,

en los ideales y sueños, en la buena compañía

del aliento, el aprendizaje, el compromiso,

porque viven en el melodrama del miedo y la guerra,

en esa industria de la normalidad.

 

Tenemos necesariamente que comprender

que no somos iguales.

 

SUICIDIO Y VIOLENCIA PATRIARCAL. No hay nada peor que la tortura, eso está claro. Y si la mayoría sigue sin querer VER toda la violencia que EXISTE y es evitable porque nace de los VALORES VIOLENTOS (enseñar a tanta y tanta gente a autodestruirse porque impera un modelo inhumano; además de toda la violencia ideológica, verbal, actitudinal, y de acción y de omisión, toda la violencia de no dejar ser y crecer como puedes ser y crecer, de forzar a comportamientos destructivos también), NO DE LA INTELIGENCIA EMPÁTICA, la máxima inteligencia, la que nos daría vidas lo mejor posibles por ser lo que está en nuestra mano, SEGUIREMOS PERDIENDO A PERSONAS TAN VALIOSAS COMO LULA DEUS, tan vitales para la construcción de un mundo mejor.
En el último mensaje que me posteó aquí, cuando yo criticaba el problema de los partidos políticos de izquierdas (la derecha debería estar prohibida, pues es incohrenete con el respeto a los derechos humanos) con los movimientos sociales (que nos ven como “enemigos naturales” lo que es el colmo, pues además se nutren de nuestro trabajo), Lula me posteó un ánimo en la lucha. Y su último mensaje en su muro es de un “cierre de curso” donde nos invita a un bailongo, a bailar y bailar, porque se ve que ella no podía ya hacerlo pero seguía con la visión del camino.
Lula, te llevo dentro, y no voy a dejar de bailar, ésa es mi resolución de vida, por mí, por el mundo, y por ti, mihermana-amiga, que HAS ESTADO AQUÍ Y TE HAS TENIDO QUE IR PORQUE ERA INSUFRIBLE TANTA VIOLENCIA.
Que sea tabú la violencia, no la realidad de la gente buena.
Seguiremos en la amorosa caña ♥

http://www.mujerpalabra.net/libros/postaleslibroslibresmp/lulaconteoriakingkong.htm

VIOLENCIA Y FEMINISMO. La única razón por la que la mayoría sigue a los más violentos es porque éstos destruyen todo lo que no les gusta. Sería un paso importante para las posibilidades de librarnos de esta situación y de esta tara dar el paso de dejar de justificarlos, y decir lo evidente: “El rey está armado para la guerra” en vez, por ejemplo, de cosas tan faltas de inteligencia y conocimiento como “Las feministas odian a los hombres”.

 

Qué frecuente:

a ellos llamarlos paranoicos

mientras usan su obra

(ahora que están muertos)

y a ellas,

continuamente violadas,

locas

(llamárselo, mientras estén vivas)

cuando son quienes llaman

como si llamar fuera la guerra inevitable y necesaria

quienes son incapaces

de contemplar o comprender la realidad.

Llega la primavera y de nuevo

los colores vibran y mis palabras brotan

y todo duele y respira y late

y los cimientos del mundo se mueven,

compartiendo palabras se conmueven

profundamente, pensando como si no

existiera el yo o lo nuestro,

abriendo venas y ventanas,

aullando de vida.

 

Lo diría Mina Loy,

No hay diferencia y todo es diferencia.

—–

Leonor Fini, autoretrato

Autorretrato con sombrero rojo de Léonor Fini, 1968.

Y parece que somos muchas… <3

SOBRE DEBATE IDENTIDAD GÉNERO. ¿Naturaleza, cultura?
Si en lugar de preguntar “Cómo es una mujer” “Cómo es un hombre” preguntamos “Por qué eres una mujer” “Por qué eres un hombre” (o “Por qué eres una persona” o …) podríamos sencillamente respetarnos mutuamente y convivir, al aceptar que a pesar del bombardeo sexo-género patriarcal, no todo el mundo construye su identidad de género o sexual o afectiva o intelectual de la misma manera. Hay hombres Hombre patriarcal 100% y luego de todos los grados, y hay hombres-persona. Hay mujeres patriarcales 100% y en miles de grados (por eso acuñé Desarrollando inteligencia feminista, porque “No soy machista” no servía para nada bueno), y mujeres que nada tienen que ver con los valores patriarcales (p.e. corrientes feministas que creen que la Mujer es mejor que el Hombre a la hora de resolver conflictos porque tiende a la noviolencia y es más empática; y que el hombres es violento por naturaleza), y mujeres persona… Y….

Nuestro ser hombre, mujer, persona… está machacado por la ideología patriarcal que nos sacude y constituye desde hace siglos, aunque a veces nos zafemos siendo como más se aproxima a como podríamos ser. Pero ese ser mujer, pongamos, no es igual para todas las mujeres, ni para todas las personas que se sienten mujeres.

Pensando desde lo que conozco, mi mundo: yo no soy transexual, y nunca he deseado tener un bebé, nunca he echado de menos la experiencia de la maternidad, no siento que no haber tenido bebés me convierta en alguien que no ha vivido plenamente, odio tener el periodo porque siempre me ha molestado para la vida sexual heterosexual y porque estaría con menos dolor sin tenerlo, por bueno que sea para la salud tenerlo, o por natural que sea. Es más, soy violenta porque soy humana, pero como me han socializado como mujer, que en el patriarcado tenemos prohibida usar la violencia física (no las otras, que usamos de hecho, igual que el Hombre patriarcal las usa todas, no sólo las que nos prohíbe usar a las mujeres), he aprendido a no usarla, y por tanto a desarrollar más soluciones noviolentas a los conflictos, pongamos, escapar a palizas y violaciones, si también jugaba la suerte. Es decir, yo no creo que mi noviolencia venga de la biología sino de mi circunstancia.
Pero esto no significa que crea que quienes creen que las mujeres somos pacíficas por naturaleza estén en un error. Es sólo que yo por naturaleza lo que siento que soy es violenta, por humana, y de hecho le prendería fuego al mundo humano por tanta barbarie! Por suerte para mí y la humanidad, 😀 , soy noviolenta, políticamente. No está en mi naturaleza, está en mis condicionamientos y en mi libertad de construirme. Ciertamente, no entiendo por qué tantas personas trans a mujer se maquillan y ponen ropa “sexy” (para mí del porno patriarcal) pues a mí me horroriza eso ya que lo asocio a mucha violencia conceptual y física hacia las mujeres, y mucha humillación porque no es BELLEZA sino COSIFICACIÓN, pero pienso que el sufrimiento, el conflicto de identidad (siquiera porque vivimos en patriarcados) no se puede comprender si no es el tuyo (como el suicidio), sólo podemos acompañarnos y confiar, y yo no podría jamás juzgar a nadie por usar maquillaje y tacones de aguja y eso. A mí me gustaría mejorar el aspecto con ropa y lo que fuera, pero ni de adolescente me atrevía mucho porque me humillaba en lo que me convertía. Y sólo puedo hacerlo un poco cuando sé que la gente me quiere. Y de todos modos me da pudor!

Somos universos! El problema del sistema sexo-género patriarcal es que ha impuesto un concepto de lo que somos y nos ha dicho que es biológico, pero imponer cualquier concepto de identidad humana, de género, patria, creencia… es algo de lo que deberíamos alejarnos, porque la vida, incluida la vida humana, juega todas las bazas posibles, y siempre seremos iguales y muy varidas las personas.

Bueno, no quiero molestar a nadie. Sólo pienso en alto un tema importante pues estamos construyendo mundos y no es fácil!

Gracias a todas las personas de fb que han leído, comentado y/o dejado un gordidedo, porque quieras que no, si alguien comparte ese pensamiento te ayuda a seguir buscando cómo decir qué.

NATURALEZA Y CULTURA (humana). Pensaba sobre que la naturaleza, la vida, no muestra empatía, aunque, que sepamos, nuestra especie sí puede, otras especies también, incluso vegetales, pienso. Y pensaba cómo eso, la empatía en los animales de nuestra especie, es algo maravilloso y bueno, y cómo cuando estamos oscurxs o iluminadxs y hablamos de nuestra especie de inteligencia tarada (que todo lo que toca lo vuelve violencia, al menos en las formas de la organización social patriarcal y sus susbsistemas de violencia, como el capitalista), en realidad ninguneamos, ayudamos a borrar todo rastro de otra realidad humana que es excepcionalmente positiva (bueno, yo veo la solidaridad como un eje fundamental, vital, para la organización social porque soy de ideales anarquistas), incluso en la naturaleza, donde un cachorro que no pueda mantener el ritmo de una marcha o no coma lo suficiente está condenado a morir o ser engullido por otro animal. No todo en la vida, en la naturaleza, es así de crudo, por eso mismo: porque hay especies con capacidad de colaboración y empatía.

Pienso que aprender a denunciar la violencia también conlleva aprender a ver lo que también somos o podemos ser aunque no sea mentalidad prevalente en nuestras sociedades, porque si no vemos cómo puede operar la alternativa noviolenta, nos despistamos más en los caminos, por ejemplo, “pegándonos” (incluye no apreciándonos, el aporte) en lugar de conviviendo sabiendo que todo es complejo y que lo importante no es que todo el mundo haga lo mismo, pero sí que comprendamos que rechazamos las “soluciones” violentas, porque entendemos que un mundo donde la prioridad es cuidarnos y cuidar la casa que nos acoge es más realista y práctico, y bello y bueno, que un mundo humano que pudiendo usar la inteligencia para cosas verdaderamente inteligentes (racionalidad empática), lo usa todo para mantener el orden de sistemas de violencia.

La otra cosa que veo al considerar la naturaleza es su inagotable diversidad: cómo la vida prueba y explora todo, todas las posibilidades y potenciales. Y si consideramos la identidad humana allí donde hay más margen de libertad, cómo han empezado a surgir muchas más identidades de las que han reflejado que existieron durante siglos, esto no es más que radicalmente natural. Y algo que un sistema de violencia como el humano que impera nos obliga a hacer, algo increíblemente demente, absurdo, es establecer que unas identidades son “naturales” y otras no y deben ser estigmatizadas, aniquiladas.
Podríamos evolucionar de formas muy positivas si tomáramos lo bueno de la vida, de la naturaleza, y de lo que como animales somos capaces de hacer que es increíblemente positivo, como esto de sentir empatía no por “la familia/lo nuestro” como nos han dicho: es que somos capaces de sentir empatía por todo tipo de seres, seamos o no seamos madres (cuidadoras) o líderes violentos cuya familia es su masa de personas explotadas. Cuántos ejemplos hay de personas que han arriesgado su vida por ayudar a construir sociedades menos violentas e injustas, y han soportado el precio de una vida de rechazo social, cuando no tortura, o han sido asesinadas, y su memoria difamada, su existencia distorsionada para borrar así todo rastro de su asombroso bien para el mundo. Y esto se ha hecho como madre, como líder, se nota en determinados papeles, pero es que también se hace como persona todo el tiempo, más allá de funciones o roles concretos, quiero decir: es un rasgo humano.

Aprender a pensar de maneras en que aprendes a ver lo que está mal y también lo que está bien, puede llevar a una evolución positive en dos sentidos cruciales: por un lado, evitarnos estar siempre corriendo el riesgo de sentirnos aplastadxs por la realidad imperante de violencia en las culturas humanas (p.e., tristeza, depresión, desánimo), lo que es vital para que sigamos creciendo en número y en acciones que impactan el conjunto, lo que es vital para que un día esta visión más noviolenta sea prevalente en la sociedad, mayoritariamente seguida, quiero decir; por otro, nos ayudaría a evolucionar más rápido, aprovechar mejor esfuerzos y tiempo dedicado, en lo que es la evolución de lo bueno de lo que somos capaces, porque es muy pesado lo lento que esto va, y pienso que va tan lento porque no terminamos de entender las cosas más fuera del marco de la ideología patriarcal.

Si bien somos ideológicamente patriarcales, es nuestra cultura de siglos, el que esta ideología no haya reducido nuestra realidad humana ni nuestro potencial indica lo que ya sabemos: que la cultura es producto humano, nuestro, y por tanto, puede cambiar. Y que ninguna cultura puede moldear la vida contra la vida misma. Pero sí podríamos crear cultura que partiera no de la falacia patriarcal de la prevalencia del Más Fuerte (el ser más violento, nuestro líder a quien defendemos aunque nos arruine la vida) y de un sistema sexo-género demencial porque ni siquiera quienes se identifican como mujeres u hombres creen serlo por las mismas razones, esas mentiras o mitos patriarcales que distorsionan naturaleza y cultura, pero sí puede pensar, crear caminos de resolución de los asuntos que tengan en cuenta lo bueno que podemos también, que alienten nuestros mejores palabras, actitudes, comportamientos, maximizando cosas tan valiosas como la racionalidad empática (frente a la razón patriarcal) porque desde aquí se alienta la creatividad, la exploración, se comprende más profundamente la diversidad y se imagina más fácilmente la convivencia y el diálogo.

Si bien el problema de violencia es complejo y desbordante, hay que progresar en identificar que la violencia no es sólo la agresión física, dejar de justificar la violencia conceptual, verbal, actitudinal y la que se supone que no es violencia y lo es (como el hambre, como la pobreza), hay que abandonar la idea de una verdad absoluta y entender que saber que eso no existe no es nada que deba conducirnos al nihilismo, sino pura ley de vida: la vida es diversa y se puede sacar o echar luz a lo que nos diferencia para construir cosas buenas, no sólo guerras, como ordena el patriarcado. Hay una arrogancia muy estúpida (no es insulto, sino literal!) en creer que las cosas son de una manera y no pueden ser de otra. Una cosa es acordar verlo así y otra reducirlo todo a esa idea. Una cosa es convivir y relacionarse en la sociedad y otra ser y relacionarse a niveles más íntimos.

Mensaje de Helena M.:

Michelle, contribuyendo a tu reflexión sobre lo lentamente que avanzan las cosas. Quizá se nos olvida que somos infinitamente diminutas particulas del universo y que nuestro espacio-tiempo es nada en comparación.
Personalmente me apasionan estas contextualizaciones.
Además de esto, bien por enfocar la visión del ser humano. Decía el Dr Rojas Marcos tras el 11S que las personas somos esencialmente buenas y solidarias pese a todo el mal que creamos y eso es lo que nos ha hecho seguir adelante hasta ahora.
Gracias por tus reflexiones.

IDENTIFICAR BIEN LAS COSAS. Sobre “feminazi”. Es un insulto horrible porque todo el mundo se apunta a usarlo (lo que ayuda a que suene y se repita) y es puramente misógino y claro, consecuentemente, antifeminista. La brutalidad de este insulto del odio radica en un clásico patriarcal: no permitirle a la gente aprender a identificar bien lo que es bueno o malo. El feminismo no se ha preconizado jamás que se le haga a los hombres lo que los hombres pueden hacerle a las mujeres en el patriarcado, desde concebirlas como inferiores en todo sentido, a violarlas, asesinarlas, no con honores del enfrentamiento entre iguales, sino como animales que no le sirven o cabrean.

DEBERÍAMOS LISTAR todos los modos en que se borra nuestro rasto. Tras 30 años luchando empiezo a sospechar que esto es como el día de la marmota. No pasamos nunca a la historia porque sistemáticamente la ideología patriarcal nos lleva a impedirlo, como sociedades, trabajamos con ahínco en ello, por la creencia supersticiosa de que quien lidera es el Hombre, el único, al fin y al cabo, hecho a imagen y semejanza de Dios. Si tenéis cosas para este tema, podéis escribir a mp arroba mujerpalabra.net
Este año vamos a meter crítica a la ONU (Declaración de DDHH, por su lenguaje machista, y porque no aceptan en bibliotecas la palabra clasificatoria Feminismo) y a la wikipedia, que tiene un frente de soldados implacables bloqueando todo lo posible y más.

POSDATA a lo de listar. Anoche leía sobre Mary Wollstonecraft, sobre las mujeres de la época, feministas en realidad, pensadoras, filósofas jacobinas, escritoras, artistas, activistas, todas compartiendo cosas sospechosamente comunes en su vidas, claro, el Gran Obstáculo, no sólo compartían el tener una valentía y generosidad increíble por proteger su criterio. Y decía que en la época aunque eran minoría llegaron a ser sus ideas bastante extendidas aunque siempre con gran “controversia” (como ahora, ni en la declaración DDHH a la que nuestra lucha ha sido fundamental nos nombran, pero siempre nos llaman feminazis, supongo). Y pensé: Exactamente como hoy. La espiral tramposa.
Hablemos del Gran Obstáculo! Y de cómo todo el mundo aporta su granito, machacando, siempre todo lo que pueda dar la esperanza de echar luz en esta tiniebla de violencias sin fin.

POSTADA 2 y con esto completo el marco mental que tengo. Y disculpad la autocrítica, a las compañeras de partidos políticos: no hay que reproducir las estrategias de partido. No hace falta ningunear a otras personas. No sois las únicas personas que luchan, ni las que luchan mejor o más práctico. Esto es muy complejo, hay que respetar a todo el mundo, y que cada cual aporte lo que aporte. Es pesado, y es tirar piedras contra el propio tejado. Sencillamente difícil de comprender. No todo el mundo busca lo mismo, pero cualquier pulsión hacia cosas que no sean violencia merecen un mínimo respeto: no ningunearlas.
A mí de joven un pacifista histórico comentó graciosamente que Quién era yo, si en el mundo del pacifismo no me conocía nadie. Ciertamente, pero el mundo del pacifismo no es el mundo humano, sino el grupo de quienes piensan que están en el mundo del pacifismo. Y de hecho, a mí me habían enviado a un proyecto pacifista porque aunque no era del ovimiento, tenía una experiencia mental y vital impresionante de formación en noviolencia. Pero claro, los varones del mundo del pacifismo no me conocían, ni ellas, las chicas de apoyo. Décadas después sigo topándome con feministas que no conocen a sus compañeras feministas que no son de partidos políticos, que las leen incluso, auqneu jamás las ponen gordidedos, y si les preguntas, no les suena.
Vale ya, caramba. Hay mucho trabajo. Vale ya de mentalidad violenta clasista de grupos elegidos. Un poquito de convivir

POSDATA 3, porque sigo y sigo, sapos y culebras noviolentas! El otro día escuché a hombre joven del pueblo saharaui contestar a la pregunta del periodista Gonzo (El intermedio) que claro que él querría poderse ir a un lugar donde pudiera hacer lo que le gusta, pero que tenía que quedarse con su comunidad, porque era necesario. Me sacude hondo esta crueldad del mundo patriarcal humano que tiene a la gente impedida de perseguir la vida que saben y pueden descubrir que puede perseguir. Y así estamos secuestradas las personas, y las mujeres particularmente, siempre muñecas para uso y abuso. Basta ya. Hay que desarrollar criterio, y dejar de entendernos desde la psicología de guerra patriarcal. Ser diferentes es una riqueza, trabajar en miles de cosas también, porque todo es muy complejo de cambiar. No podemos apoyarnos en todo pero sí podemos apoyarnos en no borrarnos del mapa. La autocrítica tiene que ser más profunda, valiente y generosa. No tenemos que queremos, basta con que sepamos que esto es trabajo en equipo, y que tenemos que superar la tara del pensamiento en blanco y negro. Un poco más de dignidad individual creo que ayudaría mucho, menos psicología de Grupo Elegido, más imaginación. No sé! Estoy en plena furiosidad feminista!

NUNCA DEJARTE EN PAZ (acoso por cosificación). Hace un día espléndido, sol y aire fresco, huelo la montaña y decido bajar paseando al mar. Me llevo papel y lápiz para tomar apuntes del paisaje. Según bajo la cuesta, veo los pinos mediterráneos, los de copa redonda, y las casas blancas, y el cielo y al fond el mar. Me siento en un murito para dibujar los pinos. Baja un coche por la carretera. BAjan pocos porque es la hora de la siesta y festivo. Me levanto para llegarme al mar y seguir dibujando allí. El coche se para. El tío piensa que quiero sexo con él. Así es la ideología patriarcal. Tengo que reaccionar con cuidado porque puede pasar de todo: de nada a una pesadilla. Pasa nada, salvo que me ha robado mi paseo, mi estar ahí haciendo lo que hacía.
Los hombres patriarcales (que no se plantean superar la tara) son incapaces de aceptar que las personas del mundo no están ahí como objetos sexuales para su uso. Yo (una persona) salgo a la calle y no se me ocurre pensar que la gente está ahí porque quiere sexo conmigo, y si llegara a pensar que pudiera haber algo de eso, tendría que haber SEÑALES, muchas, digo! para cerciorarme!!! Da igual qué ropa llevas, cuántos años tengas, cómo seas, lo que estés haciendo, lo que digas…: eres un coño y no hay más. No hay respeto. Es una agresión conceptual continua, que por suerte a menudo conseguimos que no llegue a más porque luchamos por todos los medios, a veces sin enterarnos, y siempre sin que se entere la sociedad patriarcal, brutal y que debemos superar cuanto antes. CON TODO, NO PIENSO RENUNCIAR JAMÁS A LA LIBERTAD DE MOVIMIENTO. Seguiré andando sola por ahí siempre que pueda. CANALLAS. Siempre presionando por dejar claro que somos las Costilla, que no podemos SER soi no es para servir al Hombre! Pues seguiremos demostrando que nuestras vidas tienen entidad propia.

PATRIARCADO, RELIGIÓN, DERECHOS HUMANOS y CONVIVENCIA. La cuestión es ésta, ¿cómo podríamos evolucionar algo más rapidito (que ya son muchos siglos) a un tipo de sociedad no patriarcal, pues nos consta que en la sociedad patriarcal la ideología impone dos géneros, el Hombre y la mujer, su complemento y servidora, su Eva, y que le impone a él la justificación de la violencia hasta la naúsea, como si la especie no pudiera hacer otra cosa, cuando las personas creyentes consideran ofensivo y malvado que cuestionemos esa ideología y queramos construir una sociedad de derechos humanos para todo el mundo? Que cuestionar, preguntar, será pecado para las personas creyentes, porque tienen necesariamente que ser dogmáticas, pero cuestionar es lógico para quienes no guardan esa fe, y noviolento. ¿Podrían las personas que creen en Dios, y en el sistema sexo-género patriarcal, respetar que quizá no todo el mundo lo vea igual y convivir, dejar que se organice la sociedad, de formas en que todo el mundo pueda vivir en él?

SOBRE LA GUERRA. Es curioso lo muy eficaz y complejo de la evolución del concepto guerra entre los señores de la guerra, y lo primitiva que sigue siendo la idea de guerra entre la mayor parte de la población, que sigue pensando en campos de batalla SÓLO, cuando hay un montón de guerra en “luchas violentas” encubiertas bajo términos como “información”, “ley y orden” o “lucha contra las drogas”, o las políticas de dependencia alimentaria, o financiación de grupos que mantengan la falta de construcción de sociedad para perpetuar el saqueo y la esclavitud. La ideología patriarcal sólo se basa en violencias ad nauseam. Qué triste y enfurecedor y bobo es que se siga sin escuchar a las personas y grupos (aún minoritarios en cifras totales pero cada vez más) que usan la información, la buscan, eso sí, para conocer la REALIDAD y buscar soluciones noviolentas a los problemas, como las gentes de los grupos de derechos humanos, feministas, pacifistas, antiglobalización, ecologistas, etc. No que allí toda la gente esté libre de ideología patriarcal, pero están en la lucha por conocer mejor y actuar mejor.

PEGAR A LAS NIÑAS Y NOTICIARIOS que descartan como importantes datos vitales. LA IDEOLOGÍA PATRIARCAL operando hoy, como siempre. Informan que a una niña la han pegado un montón de niños. No dicen lo siguiente: que estaban jugado al fútbol y la niña linchada estaba en el equipo que ganó, y cogió el balón para dárselo al profe al final del partido (y del recreo?). No quieren ni que se nos ocurra: fíjate cómo es la ideología patriarcal de fuerte, que los niños se sienten “humillados” (no que sencillamente han perdido) porque hay una niña (o les ganan niñas) y además conectan ese sentimiento con la “solución” de darle una paliza a la niña, se les ocurre algo tan desmedido, porque hay que aleccionar al grupo ejemplarmente, será que esto de aleccionar es biológico.
Seguimos sin entender qué hacemos aquí con el feminismo: que es VITAL el DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA FEMINISTA (y Coeducación debería asumirlo, dejarse de la cobardía de no nombrar la palabra tabú que dice que las mujeres son motor de la historia: luchan, piensan, transforman la sociedad) PARA QUE SUPEREMOS ESTA TARA IDEOLÓGICA. Seguimos sin entender la profundidad del problema que combatimos, cómo contribuimos cotidianamente por activa y por pasiva al mantenimiento de la ideología patriarcal.
NIÑAS Y NOTICIARIOS 2. Ampliando: la tara patriarcal hace que cualquiera que construya su identidad creyendo que puede hacerlo libremente, o no pudiendo renunciar a hacerlo, será machacada sin contemplaciones, pero ha sido general guerra misógina con el grupo de las consideradas mujeres en el patriarcado: que una niña, una mujer muestre libertad de identidad o más inteligencia, más talento que el Hombre no será pemitido por la sociedad, según la grotesca y violenta ideología patriacal, porque no se tolerará que se cuestione al líder de la especie, hecho a imagen y semejanza de dios, no se tolerará esta “humillación” al líder (y baste considerarse desde la racionalidad empática qué pasa con la violación en el planeta, aquí y en lugares donde la hay más aún): sed libres, mujeres, pero lo justo para jamás, bajo ningún concepto, mostrar más talento o inteligencia que un varón. SIN UN PROCESO DE AUTOCRÍTICA Y COLABORACIÓN PARA PENSAR MEJOR, ¿CÓMO VAMOS A SUPERAR ESTA TARA IDEOLÓGICA? ¿Podríamos de una vez entender que necesitamos dejar de machacar las buenas ideas, esas que pueden ayudarnos a salir de la brutalidad, a aprender a sacar lo mejor que tenemos en lugar de lo peor? LA REVOLUCIÓN SERÁ FEMINISTA O NO SERÁ. El feminismo es una herramienta vital mientras sigamos con al violencia conceptual, de palabra, de actitud, de acción como medio fundamental de relación y ordenamiento del mundo.

Pego algunos posts de estos días

POLÍTICA DE PARTIDOS Y MIRAR Y QUÉ VES. Pues yo lo que veo es que se ha aireado la corrupción, gracias a que hay nuevas esperanzas para la política de partidos, quizá se cambien las leyes franquistas que amparan la corrupción y podamos hacerles devolver el dinero para sacar a la gente de la pobreza, que los partidos políticos tradicionales que nos tenían secuestradas/os están debilitados y que eso obviamente, y más porque ha ocurrido lo imposible: que se creen nuevos y que por ahora sólo tengan apoyo mantenido los de izdas, es positivo. Podemos ponernos melancólicos, pero no deberíamos, porque que se abra la posibilidad para más cambios siempre será un riesgo que un riesgo menor que seguir como estábamos. Es una POSIBILIDAD, y como sabemos desde la ciencia, el arte, y el activismo social, ESO ES CRUCIAL.

SOBRE SI DA PENA QUE SE ROMPA EL PSOE Y SOBRE NO DESPISTARSE DE LO IMPORTANTE. No creo que se vaya a romper. Seguirá como hasta ahora, con “los barones” democrátacristianos mandando en el partido y las bases socialistas haciendo cosas de izquierdas. la “alta política” de los partidos tradicionales no puede salir de su dinámica brutal y más grave es lo que ambos lograron, respecto a recorte a libertades y derechos de la inmensa mayoría. Ambos partidos han hecho algo tan grave como apoyar el desarrollo de ETTs y a estas alturas el empobrecimiento de la mayoría inmensa de la población es escandaloso: no son sólo las abuelas y abuelos quienes mantienen a las familias. Mucha gente está ayudando a alguien porque el riesgo es que queden en la calle, sin nada. Esto es lo triste, esto debería preocuparnos al menos porque lo vemos a diario. El paro, la precariedad laboral. No que psoe o pp sufran. Tienen responsabilidad en esto, han hecho cosas muy feas, y al menos el psoe más que seguir con estrategias aristocráticas, debería ponerse las pilas para apuntarse a hacer un tipo de política de partidos más parecida a lo que los nuevos partidos de izquierdas aspiran a hacer (lo consigan o no, ya sabemos cómo manda el mercado, pero también que bastaría voluntad política para presionar por la construcción de economías respetuosas con los derechos humanos, que apoyaran proyectos que los hay, de esos que construyen sociedad cvilizada, en lugar de hacernos literalmente imposible ganarnos la vida.
Yo como persona de ideales anarquistas y feminista que jamás renunciará a los derechos que nos ha dado la lucha social, votante del psoe durante años por estar como secuestrada para frenar al pp, no tengo pena ninguna, y más bien temo que se impondrán esos “barones” que nos robaron la transción y la dignidiad política como pueblo.
Dicho esto, sí, cualquier cambio positivo a la civilización (pongamos el feminismo, los ideales anarquistas de libertad y solidaridad), a procesos noviolentos y respetuosos, son todavía utópicos a pesar de las décadas de democracia, pues es un sistema muy nuevo en términos evolutivos! ¿De dónde venismo? De siglos de patriarcado donde el 90% de la población ha sido considerada esclava.
Lo que hemos avanzado en el siglo 20 ha sido bestial, y ahora hay un ir para atrás pero sigue también el avance, porque la gente que ha probado la libertad y el bienestar no puede pensar ya que todos merecemos la pobreza y el esclavismo.
Con todo, más grave que que se “rompa” (yo lo dudo) el PSOE es que desde la política de partidos no se apoye la evolución a economías que nos nos devuelvan al esclavismo, cosa que ha hecho ya el mercado con el paro y la absoluta precariedad laboral. Y tanto psoe como pp le dan apoyo y premio a las ETTs (empresas de trabajo temporal).
Así que yo animo a la gente a no despistarse con dramas que no son exactamente el drama. Que no se olvide la gente de mirar alrededor, porque cosas importantes (buenas y malas, invisibles siempre para el poder político, pero con una influencia de hecho en la historia de la humanidad, por lenta que sea) ocurren todos los días y es lo que va también influyendo en el cauce general. 🙂
Yo me guío por la analogía con el feminismo: dicen que todo va mal, pero mi vida habría sido un infierno en la primera mitad del siglo 20, y aunque la de muchas mujeres lo es, algunas nos hemos empezado a librar, y seguimos luchando para que todo el mundo tenga derechos. A pesar de los insultos, de lo invisible que es nuestro esfuerzo real de resultados reales, por pequeños que sean, etc.

POLÍTICA DE PARTIDOS Y ELECCIONES. Pues ha tenido bastantes efectos la entrada de partidos nuevos que mantienen el apoyo. Bueno, pues ya se acabó la duda. No habrá terceras elecciones: basta con algunos del PSOE se abstengan. “Barones” “”socialistas”” 1, socialistas O.

PSOE. Más vale tarde que nunca, y no pasar a la historia como marioneta de los barones que se llaman los socialistas y actúan como la derecha, famosos en el mejor de los casos por su cobardía. Pues ya sólo quedan las bases que sí son de izquierdas. Esperemos que Pedro Sánchez y su equipo tengan fuerza y cabeza para representarlas y regenerar su partido. Pena que no fuera antes, pero es brutal la violencia de los y las baronxs, de siempre y ahora. A ver si se retiran y dejan de desvariar en los medios de comunicación.

DOGMATISMO Y ACTIVISMO 2. Lo que creo que es que no entienden las y los activistas dogmáticos (pienso en el mundo de la noviolenta, antimilitarismo, pacifismo no feminista ahora; pero también hay dogmatismo así en el feminismo claro – es un problema humano) es que perseguir el ideal no implica ceguera de la realidad, que no puedes estar fuera del sistema ni con tu propia mente (lo que no implica que no puedas pensar para transformarlo y así superarlo, claro), por lo que las actitudes de superioridad moral son un tanto repugnantes como la descalificación de cualquier otra cosa (viva el diálogo), y que la prioridad del cambio social debería ser hacer el camino con cuanta más gente se pueda, porque de hecho los cambios permanentes pasan por eso: porque los entienda y pueda hacer cuanta más gente sea posible, esa mayoría prevalente que define las culturas. Como feminista puedo imaginar fácilmente lo que han sido siglos de inteligencia feminista en determinadas personas, siempre una minoría muy aplastada, y disfruto mucho viendo ahora lo que ha pasado desde que ayudamos a que se comprendiera no la idea concreta de la Declaración de DDHH sino en general, la idea en grueso de que las mujeres no son representantes de la especie de segunda clase, con menos capacidades. Y seguimos sin estar en la historia del pacifsimo. Háblennos de Gandhi y Luther King.

PEZONES. Tapar los pezones de las mujeres desnudas porque lo quieren ellas es vestirlas de porno patriarcal, de chicas picantes con cuyos cuerpos todo el mundo hace dinero, al parecer, además de educarse como el sistema manda.

No han pasado ni cien años desde la declaración de derechos humanos. Pero actuamos y sentimos y pensamos como si siempre hubiéramos comprendido esta idea. Sin embargo, quizá habría que pensar que que existan las cosas malas que han existido durante siglos no niega que ha habido algunos avances. Tal y como lo veo yo, es sólo el inicio de un gran paso, y esto ha ocurrido por la inteligencia feminista de más y más gente.

Seguía estallando la guerra y daba exactamente igual: a lo lejos se podía oír la música, aquel ritmo entusiasmado de los años veinte o un cante profundo que haría temblar la tierra, como siempre que se había escuchado, fuera en un poblado africano o en las tierras de olivos de Andalucía o Palestina. Porque no se había sobrevivido a tanta violencia sin música, pensó por un instante. O más bien, lo supo como se sabe cuándo puedes mirar el mundo para notar las estaciones, cuándo se sale del rígido túnel de esa enfermedad que te arrebata la risa, el poder estar bien. Esa enfermedad para la que en tiempos de guerra no hay tiempo, y por eso no sale, y sí sale luego, después, cuando el entorno es seguro, que es cuando puede superarse.

Sintió una gratitud conmovida por la música, que sin cuerpo llenaba el mundo haciéndonos libres para sentir, recordar, imaginar, para disfrutar radicalmente el momento.

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Por dentro…

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Por fuera…

(Pensando en el tema de violencia sobre el que quiero escribir, tras empezar The Creation of Patriarchy, de Gerda Lerner, un libro muy interesante! – y ante el cual creo que se puede ver que ya hay evolución porque ahora se pueden matizar algunas cosas, p.e., “Women’s History is indispensable and essential to the emancipation of women” [and for the improvement of human societies, this is, the whole of the species], “We now know that man is not the measure of that which is human, but men and women are” [human beings are]. Bueno, básicamente lo de “mujer” y “hombre” aunque se acepte que hay personas que encajan en el modelo de identidad de género patriarcal.)

Una observación libre del estado de los hechos humanos respecto a cómo ha cambiado la relación de las personas consideradas “Hombre” en el patriarcado con los afectos y la violencia, y de las personas consideradas “mujeres” en el patriarcado con lo que al fin entendemos como derechos humanos, arroja necesariamente información que desmiente creencias que la ideología patriarcal ha mantenido a través de todo tipo de medios durante siglos:

Que el “Hombre” es superior a las “mujeres” en fortaleza física, capacidad creativa, inteligencia abstracta, entre otros, y que la supervivencia cotidiana de la especie depende de Él porque es Él quien cuida al grupo humano.

Lo que la evolución de las sociedades patriarcales ha demostrado allí donde la noción de derechos humanos ha empezado a llevarse a la práctica (“derechos humanos” en el sentido de que todas las personas son iguales en relación a derechos, es decir, que no se puede otorgar un valor superior a nadie si ese valor implica la opresión, explotación y represión de alguien, y que es mejor por tanto desarrollarse desde nociones de solidaridad y colaboración) es que las personas tienen mentes humanas cuya maleabilidad es asombrosa y les permite desarrollar todo tipo de habilidades, se esperen o no de ellas (aunque claramente se apoya mejor el desarrollo de las habilidades cuando éstas te son alentadas y reconocidas por el grupo, lo que ha llevado a la mayoría a creer que existe un cerebro masculino y otro femenino que justifica el mundo del sistema sexo-género patriarcal, o un mundo donde las mujeres no pueden no ser madres y los hombres no pueden no ser noviolentos).

Así, hoy en día existen mujeres que no desean ser madres, que no sienten la llamada biológica que se presentaba como inevitable; existen varones que sí sienten que su vida sería muy insatisfactoria si no pudieran encargarse de la crianza y educación de personas pequeñas; y existen personas cuya existencia niega el sistema sexo-género patriarcal que también desean tener relación con y la responsabilidad de criar y educar a personas pequeñas. Es más, incluso las mujeres que desean ser madres sienten, allá donde su sociedad ha empezado a superar la brutal ideología patriarcal, que gestar, parir personas y cuidarlas, criarlas y educarlas no debería implicar necesariamente, o si no se desea, que toda la mente y la vida de esa mujer se ocupe exclusivamente en esas tareas.

Análogamente, hoy en día existen hombres que se horrorizan como cualquier persona ante la idea de tener que usar la violencia con otra persona, en especial para abusar de ella, y aunque esto se ubique en el contexto de la guerra, que es el escenario “legal”, aprobatorio del uso de todo tipo de violencia. Y existen “mujeres” que disfrutan con los deportes de contacto violento. Sí, aquí no hay simetría y esta falta habla más del rechazo general en el mundo animal a usar o verse envueltx en violencia que de un destino a usarla si tienes pene o a no usarla si no lo tienes. En el mundo animal en general, si un animal puede evitar el enfrentamiento lo intenta, lo prefiere. Es decir, sólo una sociedad que invierta mucho esfuerzo y recursos en educar en la necesidad de violencia puede generar personas que hablen de la conveniencia y necesidad del uso de la violencia, ya que lo “natural” es quererse evitar la implicación en un hecho de violencia física. Al menos en este sentido estamos evolucionando. Considérese cómo se justificaba el uso de la violencia, y se recomendaba, para el caso de pegar a personas pequeñas (no sólo sus progenitores, cualquier persona mayor, p.e., infancia en los años 50 en España), para el caso de maridos “educando” a sus “esposas” (que “merecían” una paliza de vez de en cuando), con animales de la calle, a quienes se torturaba brutalmente, y con fiestas que celebran la violencia física con otros animales. Cómo han cambiado las cosas en menos de un siglo. Es más general la consciencia de que la violencia no es deseable para nadie. Es más fácil que nunca antes imaginar que si nuestras sociedades no estuvieran obsesionadas con la justificación de la violencia, lo habitual sería que la inmensa mayoría de las personas pasaran la totalidad de sus vidas sin usar la violencia física, y sólo para casos de autodefensa física directa. Ya en la película de los años 50 (cuyo mensaje se distorsionó recientemente en una nueva versión), “Ultimátum a la Tierra” (The Day the Earth Stood Still) se presentó la posible existencia de civilizaciones que habían reducido el uso de la violencia a estrictos mínimos necesarios: neutralizar el comportamiento violento de quienes lo tuvieran; civilizaciones que nos enviaban un ultimátum por nuestra desatada violencia, que ha tenido sumida a la inmensa mayoría de la especies en una vida de sufrimiento evitable y cuya violencia desatada ahora incluso amenaza la destrucción del planeta que nos acoge.

Si se tiene reticencia a considerar la veracidad de esta idea que expreso, piénsese que en el patriarcado a las mujeres se las ha prohibido usar la violencia física y han sobrevivido muchos siglos sin hacerlo. Ciertamente, han desarrollado otros tipos de violencia (la verbal, la ideológica), pero el hecho es que han tenido que enfrentar mucha violencia física sobre todo por otros medios, y que estos otros medios las han salvado y ayudado a sobrevivir claramente, pues de lo contrario, con toda la violencia que han enfrentado a manos del Hombre patriarcal, estarían en peligro de extinción. Lo que nos plantea también dudas sobre cómo hemos concebido el valor y la fortaleza, además, o la propia inteligencia.

Las personas adultas mienten compulsivamente, indiscriminadamente, como personas atrapadas en una obra de ficción. Y esto no sería siempre problemático si no fuera síntoma de algo tan malo, que se suma: conciben como peligrosas a las personas que no mienten. Las tratan como peligrosas. Y es un cerrar filas que recuerda muy claramente el ambiente del linchamiento, transmite muy claramente que cuando venga un aire diferente, te sacarán de tu casa para llevarte a la plaza pública. Ha pasado continuamente en la historia. Si amo el siglo 20 allí donde me ha tocado vivir es porque nos ha librado a muchas personas de esa suerte, de puro terror, porque no hay nada más terrorífico que quienes dicen quererte puedan querer condenarte en una gran ceremonia de salvación colectiva.

La relación entre personas adultas y personas pequeñas debería darle vergüenza a las personas adultas, siempre regañando porque las personas pequeñas aprenden bien lo que las personas adultas enseñan a cada paso. Quiero pensar que es falta de inteligencia porque si no es brutal. La falta de inteligencia se compensa y neutraliza y supera usando la inteligencia, muy capaz de aprender y desarrollarse y crecer. Lo otro, es tara de violencia. Y mentir, justificado hasta la náusea todos los días, por ese parque temático de la sensatez adulta, es tan violento como la conceptualización de las mujeres, cuyas mentes no pueden verse porque sólo son cuerpos.

Qué cansancio ser mujer, por esta tara de la ideología patriarcal en todo el mundo. Da igual lo que seas, hagas, digas, pienses… no se verá, oirá, escuchará, entenderá, porque eres un ser que sólo sirve para lo que dicta la ideología patriarcal, y si eso no lo asumes, no eres nada, más que un peligro.

Cuántos crímenes a cuesta lleva esta especie violenta, siempre destruyendo las buenas posibilidades, lo que no hace daño, y aceptando hasta la indignidad lo más violento y destructivo. La mediocridad es como llaman a la violencia invisibilizada que pretende ahorrarle cosas a la violencia justificada. Porque los sistemas de violencia no pueden sostener violencia física todo el rato en todo. Nos hace falta un Libro de la Violencia, para denunciar toda esta mierda. Pero si lo escribes tú, no será ni publicado, ni leído, ni atendido, ni escuchado, ni…

Eso sí: quien ve cosas que ocurren no puede dejar de verlas.

Cuando me veo obligada a pronunciarme sobre la cuestión de las creencias espirituales, yo, la verdad, veo que mi falta de interés, sentimiento e intuición sobre el tema parece asociarme a una posición agnóstica. Realmente, no me interesa la cuestión, para mí el mundo espiritual es una no realidad, y es tal la no vinculación mía personal al tema que ni siquiera tengo interés en negar que exista un mundo espiritual; siempre y cuando no se imponga al resto a través de una religión o dogmas presentados como libertades.

Sobre la cuestión del sexo y el género me ocurre algo parecido. La diferencia está en que al vivir en un mundo patriarcal me veo obligada constantemente a luchar por espacio para vivir, pensar, sentir, intuir, relacionarme, pues el sistema de organización social que es el patriarcado no tolera que el mundo pueda operar desde lo que pienso, imagino, sospecho, intuyo, razono que es posible: un mundo donde las cuestiones biológicas sexuales no determine más que lo que pueda determinar tener manos, por ejemplo: algo directamente afectado por el tema, no toda la realidad de la persona y del mundo humano.

Yo no sé si soy una mujer en un sentido ontológico, sí sé que lo soy en un sentido social y a consecuencia de lo que la cultura impacta a las personas individualmente, que es mucho más que la biología. Sé que rechazo cosas que soy como Mujer en el patriarcado (pongamos, maneras femeninas patriarcales de hablar; que al tiempo conviven con maneras femeninas feministas y con atisbos quiero pensar de maneras humanas, de ser de la especie humana, simplemente). Sé que mi identidad y vida me demuestran que el tema del sexo y el género según se concibe en el patriarcado es relativo, y que ha fracasado como idea útil para organizar la vida humana, por toda la violencia que ha impuesto en las personas, y todas las limitaciones que ha impuesto respecto al desarrollo de su potencial, por no añadir ahora en su capacidad para la convivencia.

¿Y por qué lo sé? ¿Por qué, si ni siquiera sé si soy mujer, sé que el ser mujer según el patriarcado es una violencia contra la persona? Por el lenguaje, que es una muestra del potencial de nuestras mentes, nuestra capacidad mental para pensar, imaginar, intuir y relacionarnos con lo que está fuera de ellas. El lenguaje es un espejo de la maleabilidad de la mente humana. Es tan directamente nuestro individualmente y nuestro socialmente que en él pueden convivir todo tipo de realidades, las reconocidas como tales y las perseguidas o reprimidas. Y cuando hablo de lenguaje no hablo sólo de las palabras concretas sino de la capacidad de vivir o conocer y comunicar. El hecho de que en el lenguaje prevalezca el mundo patriarcal, con su reducción brutal de todo a dos cosas que se oponen y donde una de ellas debe prevalecer, lo que me llamo los binomios contendientes patriarcales, no elimina todos los otros mundos que el lenguaje nos ofrece, y de hecho a lo largo de la historia de la humanidad, si bien el patriarcado ha sido impuesto mayoritariamente en el planeta, por su extrema violencia o su sistema radical de violencias ejercidas, no ha podido eliminar la naturaleza humana, que tiene que ver con una visión mucho más diversa, compleja, libre de la cuestión de la identidad.

Para mí, una especie capaz de lo que es capaz el lenguaje y la comunicación humana no puede establecer un mundo de identidad tan primitivo y brutal como el que ha establecido el sistema patriarcal.

Si como feminista me paso el día hablando de hombres y mujeres, que es en realidad decir, hablando de el Hombre (con mayúscula) y lo que el Hombre ha definido que es el resto; si como feminista me paso el día reivindicando el derecho de ellas a ser nombradas, es a mi pesar, y porque no hay manera de empezar de cero, pues la vida es siempre un proceso, en lo que nos gusta, nos es indiferente, nos duele o destruye, en lo que nos hace bien, nos da felicidad, amor, consuelo, alegría y en todo lo demás hasta el extremo de desear la muerte. Es fácil comprobar que no existe el masculino genérico, que hasta el siglo veinte todo lo que nos ha llegado escrito estaba en masculino porque hablaba del Hombre y era escrito por el Hombre, y que en el siglo veinte se ha iniciado una r.evolución sin parangón, donde muchísimas personas con todo tipo de ideas han expresado realidades que nada tenían que ver con la supuesta realidad del sistema sexo-género patriarcal, que es la piedra fundacional de su cruel tipo de sociedad.

Cuando el ánimo decae, pues la historia de la identidad en el patriarcado es una pesadilla totalitaria, lo que yo pienso es que igual que el frío o el miedo extremo te impide pensar con libertad al sentirlos, o así ocurre también con la lucha por sobrevivir ante un problema mayúsculo de la naturaleza, como un tornado, por más que la ideología patriarcal haya constituido mi identidad, mi identidad es mucho más y está en mi mano ser, o luchar por ser más bien, siendo, porque andando se hace el camino.

“Si no me nombras, no existes” es una pequeña piedra de apoyo para avanzar cruzando el río. Y al tiempo, que yo defina mi identidad no implica que te excluya. Lo que está y aparece en el horizonte es mucho más, más complejo y profundo: es que consiga ver y saber yo y que le sea evidente a quien se tope conmigo que mi identidad es única y por tanto merece el mínimo respeto de la convivencia y el respeto del amor y el aprecio para quien sienta una sintonía.

La guerra de las escuelas es patriarcal. El amor al conocimiento no tiene relación con la guerra, sino con la vida. Cuando estuve en Londres, entre 1989 y 1992, en un 8 de marzo vi como una metáfora que no había visto antes: cómo cada grupo, o red, o persona hacía lo suyo, y cómo en esta celebración y conmemoración de la lucha feminista, siendo cada cual lo suyo, en ese universo de diversidad, se había generado algo: un movimiento. Tiene que ocurrir que se comprenda que todo el trabajo de investigación y pensamiento, así como toda creación y activismo, todo lo que cuestiona la ideología patriarcal forma un conjunto de vida que puede transformar lo que en el pasado prevalecía.

No hay que hacerlo todo, hay que hacer lo tuyo, y cuanta más gente haga lo suyo desde una mentalidad que aspira a superar las violencias e injusticias, desde ese afán de desarrollo de la inteligencia, que incluye la racionalidad empática (frente a la Razón patriarcal), se formará el todo que traerá esa evolución mejor.